Derecho a voto en la UE: Todos iguales pero algunos más iguales que otros

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Annick Laruelle, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Según unos datos recientes de EUROSTAT, los ciudadanos de la Unión Europea que residen en otro estado miembro ascienden a 13,3 millones. En 1992, el tratado de Maastricht les garantizó el derecho a sufragio en las elecciones municipales y europeas, no en las elecciones regionales y nacionales.

Por otra parte, 21,8 millones de residentes procedentes de países de terceros viven en la Unión Europea. Según el país de residencia, gozan del derecho a votar en las elecciones municipales o no. Salvo excepciones, no pueden votar en los demás comicios.

Para evaluar los derechos electorales de los migrantes (inmigrantes y emigrantes) se pueden utilizar los dos grandes principios normativos que son el igualitarismo y el utilitarismo.

El igualitarismo tiene por objetivo tratar a los iguales de manera igual.

El utilitarismo intenta realizar una valoración global para la sociedad, sumando los beneficios y restando los costes.

Con el igualitarismo:

  • El sufragio universal está justificado por la igualdad entre los ciudadanos y los migrantes.
  • Todos los adultos que residen de forma permanente en un país están igualmente sujetos a sus leyes. Si todos los adultos que están afectados por las decisiones colectivas son iguales, el sufragio de todos los residentes se justifica.
  • Los inmigrantes irlandeses en el Reino Unido tienen los mismos derechos a sufragio que inmigrantes británicos en Irlanda. Estos acuerdos de reciprocidad se justifican por el igualitarismo.

Con el utilitarismo:

  • El voto de los emigrantes mantiene sus conexiones con la sociedad de origen. Sin embargo, un país con gran tradición emigratoria puede temer un peso excesivo del voto exterior. La organización de las elecciones en el exterior tiene un coste.
  • Los irlandeses pierden su derecho a votar 18 meses después de su emigración. Los miembros de las fuerzas armadas y el personal diplomático lo conservan. Este derecho se justifica en una visión utilitarista por las funciones que ejercen para el estado.
  • El voto de los inmigrantes fomenta su integración y la sociedad receptora se beneficia de una mayor diversidad cultural. Un país con gran tradición inmigratoria puede temer perder parte de su identidad.

El demo griego define la población con derecho a votar en unas elecciones. Los ciudadanos, adultos que tienen la nacionalidad y residen en el territorio nacional, forman parte del demo. En cuanto a los emigrantes e inmigrantes adultos, pueden formar parte o no del demo. Se puede distinguir cuatro tipos:

  • El demo insular está constituido exclusivamente por los ciudadanos. Ni los inmigrantes ni los emigrantes tienen derecho a sufragio.
  • El demo nacional está constituido por los adultos que tienen la nacionalidad. Los emigrantes tienen el derecho a votar mientras los inmigrantes no.
  • El demo posnacional está constituido por los residentes adultos. Los inmigrantes tienen el derecho al sufragio, los emigrantes lo pierden.
  • El demo universal está constituido por los ciudadanos, los emigrantes e inmigrantes.

Elecciones municipales

El demo de las elecciones municipales de 12 países de la Unión Europea (Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Hungría, Irlanda, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, y Suecia) es postnacional: los inmigrantes pueden votar y los emigrantes no.

En los otros países de la Unión Europea solo los ciudadanos europeos pueden votar.

España, y Portugal extienden este derecho a los inmigrantes de los países con los que tienen acuerdos de reciprocidad. Cuando emigran, todos los ciudadanos europeos pierden el derecho a votar en las elecciones municipales de su país de origen.

Elecciones regionales

El demo de las elecciones regionales oscila entre un demo insular y un demo nacional. La situación de los emigrantes es muy contrastada y no necesariamente uniforme en un mismo país. En Austria, los emigrantes de 3 provincias pueden votar durante 10 años, mientras este derecho no está concedido por las otras provincias. Los extranjeros no pueden votar.

Elecciones nacionales

El demo de las elecciones nacionales es mayoritariamente nacional. Los extranjeros no pueden votar. Una excepción es que los británicos pueden votar en las elecciones generales irlandesas.

En 2015 se celebró un referéndum sobre el derecho de voto de los extranjeros con más de 10 años de residencia en Luxemburgo. La propuesta fue rechazada por casi 4 de cada 5 participantes.

La gran mayoría de los países de la Unión Europea mantiene el derecho a votar a sus ciudadanos que residen fuera del país, con algunas excepciones. Los irlandeses pierden su derecho a votar cuando emigran. Los alemanes y suecos lo pierden después de unos años fuera del país.

Las condiciones para votar desde el extranjero son diversas. Los estonios pueden votar de manera electrónica mientras que los griegos tienen que volver a Grecia para poder votar.

Elecciones europeas

Todos los ciudadanos europeos tienen el derecho a sufragio en las elecciones europeas.

Los europeos que residen en otro estado miembro pueden enrolarse en el censo electoral del país de residencia o en el censo del país de origen.

Los que viven fuera de la Unión Europea pueden votar en su embajada o consulado salvo los nacionales de Bulgaria, Chipre, Dinamarca, Grecia o Italia.

¿Todos iguales?

En lo que concierne al derecho de sufragio, el ultimo de los 10 mandamientos de la obra de George Orwell Animal Farm (Rebelión en la granja ) está todavía de actualidad:

“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”.The Conversation

Annick Laruelle, Profesora IKERBASQUE de Fundamentos del Análisis Económico, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.