Víctor Santos (Valencia, 1977) es uno de nuestros autores más prolíficos, un autor completo con una infatigable capacidad de reciclaje que propone una firme apuesta y revindicación de la historieta de género. El año que nos dejó han visto la luz 3 proyectos de Santos muy diferentes entre si: «Intachable», una historia de corrupción y crimen ambientada en una España muy actual; «Rashomon», una historia policiaca en el Japón medieval y la continuación de «Silhouette», historia con aires pulp que confirma la química de Santos con el dibujante Jesús Alonso Iglesias.

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intachableCrímenes, nazis, samurais… bienvenidos al mundo de Víctor Santos

– Pregunta: ¿Qué es «Intachable»?
– Respuesta: Es una novela gráfica de género negro ante todo, ficción pura y dura pero muy asentada en nuestra sociedad. Una historia ambientada en nuestra propia historia y que trata de por qué existe una serie de personas que medran a base de aprovecharse de un sistema corrupto, sobre lo que ganan y pierden en ese proceso, lo que pasa por sus cabezas y como esos planes afectan tanto a sus seres queridos como a nosotros como sociedad.

– P. : En «Intachable» narras la historia de dos amigos, Cesar Gallardo y Gabriel Solis que siguen caminos paralelos, uno en política y otro en los bajos fondos ¿Encuentras similitudes entre ambos mundos?
– R. : Encuentro interesante compararlos porque ambos son sistemas jerárquicos que juegan con la imagen que se tiene de ellos. La política se basa en estar presente en todos lados y el crimen en pasar desapercibido, pero ambos tristemente tienen necesidad del otro para progresar. Los dos personajes ejemplifican esos dos mundos que en una sociedad ideal nunca deberían cruzarse.

 P. : Ambientas la historia en nuestra realidad más cercana, con la burbuja inmobiliaria de fondo y el mundo del pelotazo de referente ¿qué te lleva a contar esta historia?
– R. : Originalmente Panini me encargó esta obra porque quería publicar obras de ficción que interesasen a un público ajeno al tradicional de los superhéroes. Al darme la oportunidad y el reto de trabajar con ese entorno, algo que nunca antes había hecho, decidí basarme en mi propia experiencia como ciudadano. Esta ha sido nuestra gran tragedia como sociedad y quería que la historia hablara de sentimientos y frustraciones comunes.

– P. : Frente a otras obras que escogen la crítica social, optas por el género negro para desarrollar una historia que se podría haber desarrollado en cualquier ciudad o momento histórico ¿Qué tiene el género negro para que vuelvas a él, con distintos enfoques, una y otra vez?
– R. : Siempre digo que es el género social por excelencia, son historias del hombre de a pie, historias en las que un individuo se mueve como puede en un sistema opresor y corrupto. Este género siempre ha prosperado en épocas oscuras, de miedo y de una percepción indignada ante la injusticia, como la Gran Depresión.
De todas formas tampoco es que me plantee hacer género negro. Tengo esas historias en mente y al venderlas pueden inscribirse en esa etiqueta por una afinidad con las historias que como lector me gustan.

– P. : Tu trabajo bebe más de películas como «No habrá paz para los malvados» o «Grupo 7», historias que se contextualizan en un marco local cercano para contar historias universales. En tus historias hay una voluntad clara de entretener ¿Crees que el cómic está perdiendo eficacia en reflejar la sociedad en la que vive y hacer de ello un entretenimiento?
– R. : Quizá estamos muy polarizados, y me incluyo como culpable. Tal vez ocurre que o bien se hace un cómic fuertemente politizado o biográfico y en otro extremo está el de evasión… no lo sé. Yo creo que toda historia es reflejo de sus tiempos. Siempre digo que si quieres entender la transición no veas cine social, tienes que ver «Los Bingueros» (ja,ja). Tienes que ver lo que preocupa a la gente en el día a día.

Siempre he tratado de hablar de sentimientos universales, me gustan ese tipo de historias que pueden ser entendidas por cualquiera, da igual de qué país o en que momento. Creo que con los sermones y la acumulación de datos no haces nada, si quieres conectar con tu público tienes que apelar a sus tripas, a sus sentimientos más básicos. No quiero decir que haya que ser un demagogo o hacer historias simplonas, sino entender que a pesar de lo que reflexiones sobre un tema y los temas sesudos que pongas sobre la mesa, hay siempre una carga emotiva muy fuerte, de emoción, que es la que entretiene y engancha. Y aunque aquí juego con la historia de España y de mi propia ciudad natal, creo que la ambición, la codicia o la frustración son entendibles en cualquier momento.

– P. : Después de varios años en el mercado americano, compaginando trabajos en diversas franquicias de éxito («Ratones templarios», «Godzilla»…) juntas 3 trabajos de largo recorrido para el mercado nacional en un breve espacio de tiempo: La segunda parte de «Silhouette», «Intachable» y «Rashomon». ¿Cómo ha sido la vuelta?
– R. : En realidad nunca me he ido ni he vuelto, lo que ocurre es que, como me pasa a veces, trabajos hechos a diferente velocidad convergen en las tiendas a la vez. Pero ha sido pura casualidad. Mientras estas historias se han ido gestando, he ido trabajando a la vez con pequeñas historias para Dark Horse y DC y con la serie de «Los Ratones Templarios» (en USA «The Mice Templar»), que a día de hoy sigo dibujando.

– P. : En «Rashomon» te acercas al particular mundo de Kurosawa visitando las fuentes originales, los relatos de Ryunosuke Akutagawa. Conservas el planteamiento inicial de un asesinato y los distintos puntos de vista de los protagonistas ¿Te ha resultado complicado hacer propio un tema que está tan presente en el imaginario común?
– R. : Intenté distanciarme lo más posible del discurso de Kurosawa y moverlo por mi propio terreno porque obviamente no era rival en su juego. Me pareció divertido relacionarlo con las historias de detectives clásicas e incluso con las modernas series de TV procedimentales como C.S.I. porque daba muchas posibilidades dramáticas y narrativas. Podía incluso tomar los diálogos originales, retorcerlos y darles un nuevo sentido.

– P. : Si «Intachable» destaca el uso del color de un modo narrativo en «Rashomon» prescindes totalmente de él y adoptas encuadres más arriesgados, usando la doble página como marco, con atrevidas composiciones y con un blanco y negro muy deudor de Frank Miller y Mike Mignola ¿Fue una decisión editorial o tenías desde el comienzo en mente que el negro puro fuese un protagonista más de la historia?
– R. : Si tengo la oportunidad me gusta combinar trabajos con planteamientos muy diferentes, más que nada por no aburrirme y porque odio repetirme. «Rashomon» nació como un descanso entre dos series para los USA donde trabajaba con coloristas y guiones ajenos, y me apetecía volver a algo más artesanal. Me encanta el blanco y negro, tiene una potencia y un encanto muy especial, aunque reconozco que es menos asequible para el público general.

– P. : En el lomo podemos ver un número 1 que nos hace pensar que las aventuras del Comisario Heigo Kobayahi continuarán ¿Seguirás enlazando los relatos originales con tu iconografía particular?
– R. : Mi idea es que si la historia funciona crear nuevos casos para Heigo pero cambiando la base literaria. Cada caso y libro tendría referentes diferentes y como único punto en común el protagonista. Por ejemplo, si hubiese un tomo 2 el comisario investigaría la muerte de los legendarios 47 Ronin.

– P. : En alguna ocasión ya se adivinaba tu gusto por el Japón feudal ¿ha sido muy laborioso el proceso de documentación? Parece que disfrutas especialmente con la búsqueda de grabados que acompañen la narración de un modo casi subliminal.
– R. : Me encantan los grabados japoneses y en especial el trabajo de Hokusai con la tinta, sus libros de ilustraciones Manga (sin relación con los cómics japoneses) son una gran influencia para mi trabajo. No me ha costado mucho documentarme porque soy muy aficionado a los chambara (cine de espadachines) como las películas de «lady Snowblood» y «Lone Wolf & Cub» o a films de época más artísticos como los de Kurosawa, Ozu o Kobayashi.

– P. : «Silhouette» sorprendió por el trabajo de Jesús Alonso Iglesias y por tu particular visión de los personajes pulp ¿Qué novedades podemos encontrar en esta segunda parte?
– R. : Ahora que ya hemos presentado al personaje y sus motivaciones, tenemos la oportunidad para enfrentarle a otros con una visión opuesta y ver como le afecta. Por un lado, obviamente los nazis no le van a dar respiro en su control sobre París, pero por otro se va a enfrentar a la propia Resistencia porque su visión de cómo enfrentarse al invasor alemán es demasiado radical.
Jesús sigue progresando y su narrativa ha dado un paso gigantesco, hay una serie de escenas de acción de esas que solo funcionan en cómic. Cuando las leas no pensarás «qué guay sería una peli de esto» sino «esto no puede hacerlo una peli».

– P. : En paralelo llevas tiempo desarrollando una tira online que actualizas dos veces por semana: «Polar» (www.polarcomic.com)¿Lo veremos alguna vez en papel? ¿Qué satisfacciones te aporta este nuevo formato?
– R. : De momento lo mejor es la total libertad y la experimentación. La idea de Polar surgió como un ejercicio, y es muy satisfactorio verlo crecer y compartir su proceso con los lectores, que ven a tiempo real como la historia se desarrolla.
La idea es publicarlo y estoy trabajando en una especie de «Polar uncut», una versión ampliada y corregida que moveré por las editoriales cuando el volumen 1 termine más o menos sobre febrero.

– P. : Tres obras con tres editoriales distintas: Panini, Dolmen y Norma ¿Son muy distintas las formas de trabajar de cada una? ¿Cuál ha sido la respuesta de cada una de ellas? ¿Qué pesa a la hora de decidir que editorial será capaz de llevar adelante tu proyecto?
– R. : De momento solo tengo respuestas de los lectores, que son muy positivas. «Rashomon» y «Silhouette» van más enfocadas al público lector habitual que aprecia cosas como la narrativa, la construcción de página y detalles que uno como autor agradece, porque no sabes nunca si se ven. Intachable está teniendo una muy buena cobertura de la prensa debido a su tema y está siendo valorado como un cómic que cualquiera puede leer, me he esforzado mucho en hacerlo asequible sin renunciar a una narrativa sofisticada y una historia compleja.

Espero que además las ventas acompañen porque son tres direcciones diferentes y me encantaría desarrollarlas a la vez.

– P. : ¿Proyectos?
– R. : Varios guiones escritos o casi escritos que están en marcha, acabar la serie de «The Mice Templar» que concluirá en su cuarto volumen… Me encantaría crear algo nuevo para el mercado americano y a la vez seguir la línea abierta con «Rashomon» e «Intachable». Me gustaría que «Intachable» fuera la primera de una especie de trilogía o tetralogía de la España Criminal, obras independientes pero un nexo común en el enfoque, como la trilogía americana de James Ellroy.
– P. : ¿Cómo te ves dentro de 10 años?
– R. : No lo sé… hace unos años te diría que igual porque es lo que quiero hacer toda la vida. Ahora es diferente porque los tiempos cambian, los medios cambian y yo mismo evoluciono como autor. Solo sé que me encanta dibujar, contar historias y colaborar con gente interesante. Sobre todo contar historias, ya sea mediante las palabras o los dibujos, o ambos. Lo único que tengo claro es que nunca dejaré de hacerlo. Como dijo un señor muy loco, me arrancarán el lápiz de mis dedos fríos y muertos.

Infame&Co

Publicadoinicialmente el Miércoles, 09 Enero 2013 13:15