Los “patriotas” digitales que llevan días incitando alzamientos e invocando «intervenciones humanitarias» en Cuba, celebran ahora mismo en sus «exilios» las imágenes que les llegan desde la isla.

Mañana, mientras ellos solo tendrán la resaca de la fiesta, muchísimos más cubanos entrarán en las estadísticas de los infectados o muertos por el Covid.

Avergüenza el aquelarre de los que no van a poner sus pechos en las calles, pero invitan a la rebelión a sus familias, a sus amigos, a las gentes de sus pueblos.

Saben que Cuba agoniza sin alimentos, sin medicinas y en la cresta de la ola de la pandemia. «Ahora o nunca» dicen con descaro, sin importarles el dolor y el cansancio social de sus compatriotas.

Saben que todas las medidas de su Dios Trump hicieron metástasis en la economía cubana y que un solo gesto de Biden puede oxigenar a Cuba.

Odio de diez y empatía cero.

Salvo de esta imagen a mucha gente decente, que no ama al gobierno cubano y su sistema, pero no se presta a la insolidaridad y la barbarie.

La familia está por encima de las ideologías y de los gobernantes. No me digas que por amor a la familia que dejaste en la isla defiendes el bloqueo.

No me digas que porque eres anticomunista te importa un carajo lo que sufre tu familia.

No me digas que estás liberando a la Patria en Facebook o Twitter. No me jodas! Martí, el de la estatua orinada por los marines gringos, debe estarse revolcando ahora en su tumba, allá en Santiago.

Para terminar (con la seguridad de que se viene una limpieza de nombres en mi muro) digo que las calles de mi país son de todos los cubanos y no solo de los revolucionarios, pero la mayoría es la que debe decidir cómo vive, cuál gobierno le sirve y de que forma se defiende.

Como muchas otras veces en la historia de Cuba, llegamos a un punto de no retorno y sabremos quiénes son la mayoría.

No se confundan con el éxito de las revoluciones de colores, o las revoluciones de las redes, porque eso ha funcionado en otras geografías, donde no existió una revolución como la de la Sierra Maestra.

La pandemia pasará, Cuba se levantará y muchos, recuérdenlo, tendrán que volver un día a ver a los suyos o a ponerles flores a sus muertos. Traten de poder regresar con la frente en alto. Una familia es para toda la vida

Efe Lo (Félix López)