Cuadernos de Cómic, investigando las viñetas. Entrevista a Gerardo Vilches y Octavio Beares

Portada

Gerardo Vilches y Octavio Beares son dos inquietos divulgadores que han mostrado en todos los soportes posibles su gran amor al medio. Desde su amplia experiencia llevan construyendo uno de los proyectos más ambiciosos y estimulantes para el estudio del cómic que podemos encontrar en este país. Vilches y Beares coordinan la revista Cuadernos de Cómic, CuCo, un pilar fundamental para conocer y ampliar las fronteras del tebeo utilizando las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías y apostando por el análisis concienzudo de las obras y su autores. Con ellos conocemos un poco mejor el proyecto.

Pregunta: ¿Qué es CuCo, Cuadernos de Cómic?

CC: Es una revista digital gratuita de estudio y crítica de historieta. Nuestro modelo es la publicación académica, con artículos y reseñas en profundidad.

P.: ¿Cómo nace el proyecto?

OB: La revista nace como una propuesta de Gerardo en una comida con más gente en un restaurante chino de Madrid. Era una comida informal, con un montón de gente del sector, autores, más críticos…

GV: Yo sentía que faltaba en el mercado una revista así, que recogiera un tipo de estudio teórico de investigación, de índole académica, no divulgativa, donde gente joven que está investigando sobre cómic pudiera publicar, y al mismo tiempo diera cabida a firmas consagradas dentro de la crítica especializada. Había hablado alguna vez sobre esa carencia con compañeros, y con Octavio en particular. Ambos teníamos mucha afinidad, y me pareció que era el momento justo.

OB: Sí, eran temas que rondaban tanto la cabeza de Gerardo como la mía, la escasez de revistas especializadas. La oportunidad digital hacía que fuera un buen momento para intentar algo.

 P.: ¿Cómo es la coordinación de cada número?

CC: La revista está abierta siempre al envío de texto para considerar su publicación, como cualquier revista académica. Cuando recibimos un texto, lo leemos y valoramos por separado, hacemos anotaciones, tomamos notas… Y luego lo ponemos en común y decidimos sobre el texto. Si se acepta, normalmente, lo que hacemos es sugerir una serie de cuestiones a los autores, sobre estilo, a veces contenido, etcétera. Con cinco números en línea, la gente ya se hace una idea del tipo de texto que pedimos, tanto en CuCoEstudio como en CuCoEnsayo. Una vez está corregido y anotado, remitimos el texto al autor para que sopese esos cambios y se ajuste a nuestras normas de estilo, disponibles en nuestra web. Este proceso se puede alargar más o menos según  el caso, pero concluye con la aceptación definitiva del artículo, que normalmente se publica en el siguiente número de la revista. En algunos casos, recurrimos a una lectura externa, si el artículo se adscribe a una disciplina que no dominamos lo suficiente. Imagina que nos llega un texto que relaciona cómic con ingeniería o con psicología… No tendríamos herramientas de juicio necesarias, por lo que recurriríamos a un especialista en la materia.

Paralelamente, estamos en contacto con los colaboradores de CuCoCrítica, que son habituales, aunque intentamos ir incorporando siempre nuevas firmas. En este caso, aunque a veces hemos recibido alguna propuesta de otras personas, en general, funcionamos con un grupo de críticos cuyo trabajo conocemos y nos interesa. Ellos van trabajando en sus textos, siempre con la fecha de salida de cada número presente. Al mismo tiempo, nosotros como editores vamos gestionando la entrevista que queremos hacer, documentándonos, contactando con la persona a entrevistar, etcétera. Y también organizamos todas las cuestiones logísticas: contacto con el maquetador y el responsable de la web, redes sociales…

Cuando tenemos listos todos los contenidos del número, se los hacemos llegar a nuestro maquetador desde el número 2, José Martínez Zárate, un profesional fantástico sin cuya colaboración desinteresada estaríamos perdidos. Él trabaja en la maquetación el tiempo necesario, y después, nosotros corregimos la maqueta, para detectar posibles errores, erratas que no vimos en la primera corrección, cosas así. Normalmente es precisa una revisión por parte de José, que ya deja el pdf totalmente pulido y listo para publicarse. En ese momento, es el turno de nuestro servicio de alojamiento, Enrede, que nos ha programado una nueva página. La web original fue un fabuloso trabajo de diseño de Bernardo Pazo (el anagrama del ojo es cosa suya, por ejemplo), pero hemos abordado su expansión con Enrede para nuestro cuarto número porque la creíamos conveniente al irse acumulando contenidos. Estamos contentísimos con el desarrollo. Ellos suben el contenido a dicha página, y a partir de ahí empieza el trabajo de difusión en redes sociales y demás canales. Y después, a por el siguiente CuCo.

P.: Contáis con la colaboración de algunos de los críticos más eminentes del país entre vuestros colaboradores. ¿Cuál es, por lo general, la respuesta de la crítica a vuestra propuesta?

CC: Estamos encantados con la respuesta de la crítica ante nuestra revista. La gente está encantada de participar, o eso creemos, y colaborar con sus textos. Por supuesto, hay gente que nos gustaría que colaborara pero cuyos compromisos lo hacen complicado. Pero seguiremos insistiendo, no nos rendimos.

P.: También contáis con voces ajenas al mundo de las viñetas que analizan la relación del medio con otros temas más fronterizos.

GV: Era la idea desde el principio. Teníamos claro que la revista necesita no sólo expertos en cómic, sino investigadores de todo tipo de ámbitos, que estaban desarrollando su labor empleando el cómic: historiografía, filología, periodismo, sociología…

OB: O dicho de otro modo, consideramos que cualquier disciplina y campo de estudios tiene algo que decir sobre el cómic.

P.: El trabajo se convierte en un meticuloso análisis del medio. ¿A qué público va dirigido?

GV: Se trata de una revista especializada, de modo que entendemos que no todos los artículos interesarán a todo el mundo, como sucede, por otra parte en cualquier publicación de este tipo. Nuestra intención es contribuir al corpus teórico del medio.

OB -Yo pienso que CuCoCrítica y CuCoEntrevista son más universales, dentro de que es evidentemente para lectores que conozcan el mundo del cómic.

P.: ¿Por qué nace como proyecto digital?

CC: Por lógica: proyecto altruista y de distribución gratuita, pero al tiempo privado, no adscrito a instituciones: no hay otra vía. Sería imposible comercialmente publicar una revista de estas características en papel.

P.: A pesar de nacer a través de la web buscáis un punto de encuentro con lo analógico realizando los diferentes artículos en pdfs imprimibles por el lector que así lo desee.

CC: En principio el formato de pdf no lo escogemos por eso, sino por su versatilidad y comodidad a la hora de colgarlo, descargarlo y leerlo. Nos consta que hay gente que imprime la revista o algunos artículos para leerlos, pero no surge de una intención por nuestra parte de que sea algo analógico.

P.: En paralelo a la web coordináis un blog en el que vais desgranando la actualidad de la revista.

CC: Tenemos un blog y perfiles en Facebook y Twitter. Nos pareció lógico, es un enlace comunicativo interesante, si no necesario, dado que la revista es un producto de periodicidad bianual, con lo que hay largos periodos de tiempo entre un número y otro. El blog funciona un poco como antesala, avance y anuncio de noticias relacionadas con el proyecto. Las redes buscan fidelizar a nuestros lectores con un compromiso de “permanencia virtual”, pero al mismo tiempo, dado el carácter de la publicación, el margen de actuación es discreto: refrescamos artículos con enlaces, anunciamos novedades, y sobre todo cuando sale un nuevo CuCo las redes sociales son el órgano con el que podemos crear un feedback inmediato, más allá del derecho a réplica que la publicación, lógicamente, contempla en su seno.

P.: Vuestro compromiso es realizar dos números al año.

CC: Una revista al año nos parecía poco, y pensamos que dos números al año sería la periodicidad más realista, en función de los textos que recibimos, y el trabajo que podemos dedicarle al proyecto. Realmente, con las condiciones actuales, sería muy difícil para nosotros dos sacar más números al año. Por otro lado, el compromiso de sacar esos dos números lo hemos mantenido contra viento y marea, y de hecho estamos obligados a ello por el índice de publicaciones académicas Latindex, ya que fue la frecuencia de publicación que declaramos en un primer momento.

P.: La revista tiene una estructura que compagina una amplia área dedicada a la investigación y estudio del mundo de la historieta, CuCo Estudio, con la actualidad, analizada sin prisas con la CuCoCrítica en la que vemos diferentes reseñas de actualidad.

CC: Sí, de nuevo, era la idea inicial. Nos gusta combinar ambas cosas, y creemos que además no hay otras publicaciones que lo hagan de esta forma.

P.: Juntáis los estudios sobre la semiótica del propio cómic con análisis de elementos tan esenciales como la grafía o el formato hasta utilizar el cómic para tratar otros espacios como la presencia de armas de destrucción masiva y su contexto histórico en Akira.

CC: Bueno, es que nosotros no programamos los contenidos, en todo caso avalamos su calidad (al menos desde nuestro patrón de lo que es la calidad para nuestro proyecto). No sugerimos temáticas ni, de momento, monográficos. Los contenidos se alimentan de la voluntad de los investigadores, y nos gusta el resultado, la variedad e incluso la imprevisibilidad de los contenidos de cada nuevo cuaderno.

P.: Para los temas a estudio utilizáis de referencia cómics de muy diversas procedencias y épocas, pasando sin problema del Principe Valiente a Maus, de Promethea a Akira.

GV: CuCo no diferencia entre procedencias o épocas; todo tipo de cómic tiene cabida. Creo que independientemente de su calidad o público, todo cómic es producto de su época y como tal puede analizarse. Se pueden decir cosas interesantes hasta del tebeo más infame.

OB: Y nos gusta esa variedad, insisto: creo que es positiva en la teoría del cómic. Se nos propone un acercamiento a una serie desde historia social, pues perfecto. ¿Narratología? Interesa. Etcétera.

P.: En el último número ofrecéis una retrospectiva de la mujer en el cómic, un tema de candente actualidad.

OB: ¿Te estás refiriendo a la polémica con el Grand Prix de Angôuleme? En realidad, el artículo es anterior.

GV: Sí, se trata de un ensayo de Elena Masarah que reflexiona, a propósito de unas jornadas sobre autoras feministas de la transición que organizó recientemente, sobre el papel de las mujeres en el cómic español y sobre la memoria que construimos alrededor. Su reflexión al respecto es muy interesante.

P.: A partir del número 3 apostáis por la entrevista en profundidad como medio para conocer la trayectoria completa de autores tan diferentes como José Domingo, Martín López Lam o Manuel Bartual.

OB: De hecho ya para el 1.º tuvimos sobre la mesa una propuesta de entrevista, que desgraciadamente no se pudo cerrar. La realidad es que siempre teníamos presente el tema de realizar entrevistas de fondo como las que estamos ofreciendo, en profundidad e intentando aportar enfoques que escapen a los márgenes generalmente estrechos de la promoción periodística de una novedad editorial.

Al tiempo, la planificación de entrevistas nos permite la creación de contenidos para sostener la periodicidad con una parte más activa aún, por nuestra parte.

GV: El modelo en nuestras entrevistas es el que practicaban en la revista U, el hijo de Urich, una publicación que nos inspira en muchos sentidos, aunque fuera muy diferente. Esa idea de publicar la entrevista “definitiva”, sin límite de espacio, conversando con el autor sobre toda su carrera. Como novedad, nuestro número 5 incluye nuestra primera entrevista realizada por una persona ajena a la dirección de la revista, Mireia Pérez, que además entrevista al primer autor extranjero: Richard McGuire.

P.: En las entrevistas vemos vuestra predilección por autores independientes y cercanos al mundo de la autoedición. ¿Cómo veis el panorama del cómic alternativo en el país?

OB: A mí lo de alternativo se me empieza a escapar. De verdad, ¿qué es cómic alternativo, el que no lee el fandom de superhéroes? ¿Quién vende más en España, Bilal o Daniel Clowes? Lo que sí nos interesa es la mirada del autor, hablo por mí, pero creo que también por Gerado si digo que tenemos una inevitable tendencia a valorar el cómic más personal (sea mainstream o subterráneo) sin desatender todo el espectro, claro: en CuCo ha habido acercamientos ya a Los Muertos Vivientes, a Vapor, a Watchmen, a Justin Green, a Maus (¿es alternativo Maus?)…

Y sí que pienso, personalmente, que ese “mundo de lo autoral” está viviendo su edad de oro en España. Hay causas lógicas, hay nuevos modos de relación entre autores y editores, hay nuevos caminos para la venta, hay una atención mediática progresivamente más interesada en el cómic… y quien se beneficia en España, de todo este cambio general, es el cómic más personal, “de autor”.

GV: Coincido con Octavio: las categorías de mainstream y alternativo son propias de otro momento y otro mercado. Aquí las hemos utilizado de un modo un tanto artificial, “transplantado”. En cuanto a la autoedición, pienso que está viviendo una auténtica explosión, y que aloja a algunos de los talentos más interesantes del cómic de vanguardia. Pienso que hacer crítica de cómic hoy en España pasa inevitablemente por atender a lo que se está haciendo en este ámbito.

OB: La autoedición es el “maná” del cómic nacional.

P.: Como comentábamos, es en las reseñas donde vemos la actualidad del medio. Los dos sois lectores de largo recorrido que habéis visto las derivas del mercado a lo largo del tiempo. ¿Cómo valoráis la época que estamos viviendo?

OB: Por no abundar en la respuesta previa, añado que además de bueno creativamente, es un momento de enorme variedad. Como lector de superhéroes de toda la vida, creo que hoy el mercado está muy bien en ese terreno. El manga, bien también, no vivimos el boom de los noventa, pero tampoco es una oferta mensual menor, precisamente. Se editan materiales y autores extranjeros que… de verdad, pensemos en lo que se podía editar en 1991, ¿te imaginas Schrauwen (¡y con esa edición!) editado por alguien en 1991? Yo no. ¡Si hasta se ha tentado Cerebus, “el impublicable”, del que ya disponemos de varios tomos! Otra cuestión no menor: la aparición de editoriales literarias interesadas en el mercado de la novela gráfica.
Todo esto, claro, en un nuevo modelo de mercado, digo de mercado del ocio, en general. No se puede pretender “Industria”, así, con mayúscula, al estilo de los años ochenta o antes. Pero sí cabe defender la supervivencia, el sostenimiento y hasta el crecimiento. Pese a la crisis económica general, que se ha notado, indudablemente.

GV: Yo creo que, a nivel creativo, vivimos un momento brillante. Hay gente haciendo cosas interesantísimas, avanzadas, diferentes. Además, en la última década se ha ido ganando nuevo público y el cómic se ha revalorizado en el conjunto de las artes. Se está integrando en el ámbito cultural con una normalidad que nunca había existido. Por supuesto, a nivel de mercado, queda mucho por hacer. La industria española, que siempre fue más precaria que otras, se hundió en los años noventa. Muchos pensaron que definitivamente; así que es casi un milagro lo que sucedió después. Nadie apostaba por ello cuando lo único que podía editarse era un triste comic book en blanco y negro y papel cutre. La novela gráfica y el formato de libro lo han cambiado todo. Mi impresión es que el mercado está creciendo, poco a poco, seguramente más despacio de lo que todos querríamos, pero de un modo constante. Hay editoriales nuevas que no arrastran los vicios de las de toda la vida, y como decía Octavio, editoriales literarias que han entrado en el sector. Paralelamente, han ido apareciendo sellos de autoedición maravillosos, que dinamizan el medio desde los márgenes de la industria.

P.: La revista transmite la sensación, a pesar de tener un libro de estilo muy marcado, de requerir una meticulosa selección de los contenidos y cómo se trabajan. ¿Puede llegar a convertirse en una obsesión el trabajo que estáis realizando?

CC: Sí. J

P.: Los dos tenéis un largo recorrido como divulgadores y colaboráis en distintos soportes propios del medio como Entrecomics o ajenos a él como Faro de Vigo. ¿Cómo varía el enfoque al tratar con medios propios o ajenos?.

OB: Muchísimo. Yo en Faro de Vigo escribo comprendiendo perfectamente el medio y el lector. Es un diario generalista, el más vendido en Vigo por goleada, y el segundo local en tirada de Galicia. Y quien lo compra no lo compra por mi sección de cómics, lo compra por las fotos del partido del Celta, o por las noticias de local. Pero el diario tiene sus suplementos, como el que “me aloja”. Así que espero poder epatar con un titular “chanante”, o una buena foto y si anima todo ello a la lectura del artículo, que mi texto sea atractivo a ese lector generalista, aportándole varias ideas sustanciosas sobre el cómic del que estoy escribiendo.
No puedo enredar más, ni pasarme con el análisis (tampoco rebajo nivel, hay algo de equilibrista), si no… intentar seducir. Y hacerlo desde un texto de extensión invariablemente acotada.

Sin embargo en Serie de Viñetas, mi blog (que es corporativo, de “Gente Digital”), sí enfoco un espacio “para lectores de cómic”, donde en ocasiones puedo explayarme o tratar temas del momento más generales. Por otro lado es un sitio personal, con la relajación que ello me otorga.
Y CuCo es un lugar para el análisis en profundidad. No hablo de ensayos o estudios, secciones donde se sobreentiende, claro, sino de las “CuCoCríticas”. Tienes (o yo como autor lo intento) que dar el máximo. Me pido más de lo que suelo dar para otros medios. CuCo is the place 🙂

GV: Concuerdo con Octavio. La divulgación y la crítica más teórica son compatibles y necesarias. Cuando escribes para público general —en mi caso, por ejemplo, cuando escribí Breve historia del cómic— tienes que respetarlo, saber que no es tonto y por supuesto que puede entender ciertos conceptos que los aficionados tenemos muy asumidos, pero ser consciente también de que ciertas cosas no le van a interesar. En CuCo, en realidad la cuestión no es tanto ésa, sino ser conscientes de que los textos son hiperespecializados; de entrada sabemos que todos no interesarán a todo el mundo. Y así debe ser.

P.: Pertenecéis ambos a la Asociación de Críticos de Cómic. ¿Cómo es la situación de la crítica en el país?

GV: Podría ser mejor. Por un lado, hay pocos espacios remunerados donde escribir crítica. Y creo que arrastra problemas desde hace mucho tiempo: endogamia, corta amplitud de miras, exceso de nostalgia… En muchas ocasiones, no hay una verdadera crítica, sino más bien un comentario de fan. Pienso que hacer crítica es otra cosa. El crítico necesita formarse permanentemente, leer sobre arte, medios de comunicación, semiótica, historia y crítica misma, además de leer objetos de la misma. Ser muy exigente (yo el primero; estoy lejos de llegar a donde querría estar como crítico) con su trabajo, y formarse unos criterios propios. No limitarse a la exaltación o denigración de una obra. A mí me interesa, más que la opinión, el análisis, que me aporten puntos de vista nuevos, nuevas interpretaciones, una tesis personal sobre la obra. La crítica hecha con plantilla no me interesa, no me aporta nada. Hay que huir de la adjetivación hiperbólica y los lugares comunes.

Dicho esto, considero que hay un puñado de firmas muy interesantes, y a nivel académico, se está progresando mucho. Cada vez hay más gente investigando temas relacionados con el cómic.

OB: “Es un cómic muy honrado, que agradará a todos los lectores del género. Cómprelo, no se arrepentirá”. ¡Todos contra las frases hechas!

Ya en serio, hay mucho camino que recorrer, Gerardo lo describe perfectamente. También es verdad que se han hecho cosas los últimos años, como la aparición de la ACDCómic, la asociación de críticos y divulgadores de cómic de España. Hablamos de un órgano que nos aúna como colectivo y que pone en común ideas de promoción del medio, como los “Esenciales” (recomendaciones por temporadas, producto de una votación de todos los miembros de la asociación) y otras en ciernes.

P.: ¿Cuál es la valoración del tiempo que lleváis gestionando la revista?

OB: Queremos masajista en nuestras oficinas virtuales. No pagamos, pero tampoco cobramos y os estaremos eternamente agradecidos por el servicio.

Y bueno, la verdad: en estos momentos, con cinco números a nuestras espaldas y un sexto en progreso, pecaría de falsa modestia si no confieso que tengo la sensación, orgullosa, de haber contribuido a este mundo de cómic que tanto amo con algo valioso. Más pequeño o más grande, pero con sustancia. Aunque por supuesto siempre haya que hacer autocrítica y no perder la sensación de posible mejora constante.

El mérito además es compartido, con Gerardo, claro, y con muchos terceros: basta releer lo que te hemos comentado sobre el “mecano” de CuCo, la importancia de las colaboraciones externas es rotunda en este logro global.

Todo esto me alegra, y espero tener carrete para no tirar nunca la toalla. Lo del masajista ayudaría.

GV: Yo paso de masajistas, soy más espartano de Octavio. Pero sí coincido en sus sensaciones. Realmente estoy contento con la respuesta a la revista y orgulloso del trabajo que hacemos, aunque intentemos siempre progresar, y sepamos cuáles son las parcelas a mejorar, por ejemplo la difusión del proyecto en el circuito académico. Estoy contento por ofrecer un espacio a gente que está llevando a cabo un trabajo de investigación interesantísimo. Creo, sinceramente, que mantenemos un muy buen nivel medio —lo cual es mérito, por supuesto, de los autores y autoras de los textos—, y en algunos casos hablamos de artículos brillantes. Pero todo es mejorable y no queremos relajarnos. Estamos con las energías a tope para seguir mucho tiempo con el proyecto, tenemos margen para hacerlo mejor.

Links de Interés:

www.cuadernosdecomic.com

Blog: www.cucocuadernos.wordpress.com