En múltiples ocasiones, cuando con extranjeros les suelo decir que «España no existe» existen «las Españas» como en la Constitución de Cádiz aparece.

El Estado moderno que ocupa la mayor parte de la península Ibérica tiene sus bases históricas perfectamente definidas bajo dos premisas que han marcado la historia. La espada y la cruz. La violencia y la imposición por la fuerza de unos sobre otros. Las rapiñas hacia los vecinos y el mamporrazo en la cabeza que Goya reflejó a las mil maravillas. Destacando sobre manera la figura del pícaro, truan e ingenioso para hacerse con lo ajeno con el mínimo trabajo… tradición que ahora ejerce la clase política dirigente.

Esta característica del pícaro siempre definió la forma de ser del español y se exportó al mundo… el arte de vivir del cuento nació en España y la novela picaresca española lo atestigua.

La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (más conocida como Lazarillo de Tormes) es una novela española anónima, escrita en primera persona y en estilo epistolar (como una sola y larga carta), cuyas ediciones conocidas más antiguas datan de 1554.1​ En ella se cuenta de forma autobiográfica la vida de un niño, Lázaro de Tormes, en el siglo xvi, desde su nacimiento y mísera infancia hasta su boda, ya en la edad adulta. Es considerada precursora de la novela picaresca1​ por elementos como el realismo, la narración en primera persona, la estructura itinerante, el servicio a varios amos y la ideología moralizante y pesimista.

Lazarillo de Tormes es un esbozo irónico y despiadado de la sociedad del momento, de la que se muestran sus vicios y actitudes hipócritas, sobre todo las de los clérigos y religiosos. Hay diferentes hipótesis sobre su autoría. Probablemente el autor fue simpatizante de las ideas erasmistas. Esto motivó que la Inquisición la prohibiera y que, más tarde, permitiera su publicación, una vez expurgada. La obra no volvió a ser publicada íntegramente hasta el siglo xix.

La realidad multicultural enriquecedora, nunca fue bien aceptada, durante años, en que quisieron crear aquello de ESPAÑA, UNA GRANDE Y LIBRE bajo distintas dictaduras, civiles militares y religiosas, que impusieron a los pueblos sus dogmas unificadores. Es lógico, es mas fácil dominar a un pueblo que tiene una única identidad cultural, aunque sea artificial, que a pueblos con distintas costumbres, tradiciones y hasta idiomas. De ahí la prohibición de hablar en galego, euskera y catalán durante los años de la última dictadura.

Y mientras tanto, el sufrido y siervo pueblo español, siempre defendiendo las posesiones y las riquezas a sus señores, marqueses, condes, duques y reyes, matandose entre si para que gobierne uno u otro déspota.

Un pueblo que jamás fue dueño de su destino, siempre en manos de los poderosos terratenientes y clase dominante.

Un pueblo aborregado a la fuerza que siempre tuvo dos alternativas, sufrir en la tierra donde nació, al señor feudal de turno, o marcharse lejos en busca de nuevos horizontes y futuros.

Se habla mucho de los viajeros y conquistadores sin percatarse que esa opción ha sido el fracaso manifiesto de sociedades que eran incapaces de proporcionar bienestar a todos sus hijos.

Eso si, la inmensa mayoría de los pueblos habitantes en la península Ibérica asumió un concepto universalista del mundo, a causa de su propia y variada génesis, y así abrazó al mundo y todas sus tierras como algo propio. No dudó en hacer vasallos  y esclavizar a los nativos, tal y como en España habían hecho con ellos mismos los señores feudales.

Un gran número de pueblos nómadas se instalaron en la península y con el decursar de los años, siempre a golpe de espada, fueron conquistándose unos a otros hasta conformar grandes reinos que siguieron guerreando entre ellos en función de los intereses nobiliarias del momento y el lugar.

y seguiremos…