A los estadounidenses les encanta alabar a su ejército y a los héroes en combate. Esto, en el cine, se ha reflejado en muchos títulos similares a este, y que parecen sacados de un molde. Se trata del subgénero de justicia militar.

Hay dos variantes, las de consejo de guerra (como “Algunos hombres buenos” o “Reglas de compromiso”, en la que también aparece Samuel L. Jackson) y las de investigación para conceder honores (como “En honor a la verdad”). Este film es de los segundos.

Todo este cine tiene dos cosas en común, y aquí no se da la excepción. En primer lugar, tienen un argumento un poco pesado (incluso rayando el aburrimiento). En segundo lugar, ese defecto suelen compensarlo con un reparto de categoría, que ofrezca buenas interpretaciones para salvar el día. Nadie en su sano juicio puede decir que la de Tom Cruise y Jack Nicholson sea mala, pero ¿habría sido igual si la hubieran hecho otros?

En “Con todos los honores” han contado con varios actores respetables de dos generaciones. Entre los mayores, podemos comprobar lo viejos que están ya Christopher Plummer y William Hurt.

El problema que nos encontramos aquí, es que no han sabido hacerla amena para nada. No hay equilibrio entre el diálogo y los flashbacks de la guerra. Las entrevistas que hace el “soldado de invierno” son bastante aburridas, la verdad. Ninguno de los prestigiosos actores que intervienen en la película, se lucen lo suficiente como para que merezca la pena verla, ni siquiera Ed Harris. Algún buen momento dan, pero no lo bastante intenso o duradero para imprimir al film de suficiente calidad o satisfacción para el espectador.

Básicamente, todo es charla tediosa y con poca emoción, que solo hace un amago de mejora cuando nos llevan a la guerra de Vietnam esporádicamente. Pero la parte bélica es escasa y muy poco impresionante para todo lo que ya se ha hecho en el género. Ya no solo es eso, sino que ni siquiera han sabido plasmar con todos los honores (como el título dice) los actos épicos y elogiables de este soldado. Solo nos ofrecen esbozos, quizás por falta de presupuesto, pero sinceramente, no he logrado comprender que lo que hizo este hombre fuera para tanto.

Hasta en “Forrest Gump” (o por supuesto en “Hasta el último hombre”), pudimos ver muchísima más heroicidad por parte del protagonista que la que vemos aquí y que le llevó a optar por la famosa medalla de honor, nada menos.

Es como todos los films que he citado al principio, pero sin actuaciones o diálogos memorables que compensen el denso aburrimiento que supone ver a un investigador charlando todo el rato con diferentes veteranos de guerra.
No vale la pena.

Patxi Álvarez