¿Cómo es el coronavirus? Metáforas y símiles para una pandemia

María Josep Cuenca, Universitat de València

Hoy he llegado a 50 ejemplos recopilados de símiles en inglés sobre la base “Coronavirus (o COVID-19) is like”, como, por ejemplo: Coronavirus is like a biblical plague (“El coronavirus es como una plaga bíblica”). He buscado esa secuencia en Internet durante varios días, como hice años atrás con otros conceptos, en colaboración con Manuela Romano, en una investigación sobre la estructura y la función de los símiles en el discurso.

Un símil, considerado una variante de la metáfora, relaciona dos conceptos, aparentemente incompatibles, como instrumento para entender el más nuevo, en este caso el coronavirus y la enfermedad que provoca, la COVID-19.

Así, la búsqueda que he hecho muestra cómo se conceptualiza el coronavirus y la enfermedad que provoca, la COVID-19, en medios de comunicación y redes sociales. Esto nos da una idea de cómo se está presentando a la población la enfermedad y, teniendo en cuenta las fechas, cómo va cambiando dicha conceptualización.

Metáforas y símiles que nos ayudan a entender conceptos abstractos

Desde que George Lakoff y Mark Johnson publicaron su libro Metaphors we live by en 1980 (traducido al español como Metáforas de la vida cotidiana), se puso de manifiesto que la metáfora, y otras de las consideradas figuras retóricas como la metonimia o el símil, son mucho más que adornos que caracterizan el texto literario. Son mecanismos cognitivos que nos permiten entender y caracterizar conceptos abstractos en términos de otros menos abstractos o más conocidos.

Un ejemplo cotidiano de una metáfora fijada en la lengua es el siguiente: cuando decimos que un vídeo se ha hecho viral, no queremos decir que se ha hecho invisible o pequeño, sino que se propaga como un virus, exponencialmente. Así, conceptualizamos un hecho nuevo, la distribución rápida de una información, tomando como punto de referencia un dominio cognitivo más conocido, el de las enfermedades epidémicas.

Si una metáfora identifica conceptos de dos dominios (El coronavirus es un huracán que se mueve muy lentamente activa los dominios de enfermedad – fenómeno atmosférico), el símil los presenta como equiparables pero no iguales (El coronavirus es como un huracán que se mueve muy lentamente), por lo que el receptor espera una explicación de cuál es la similitud o la diferencia.

La COVID-19 es “como una olla lenta”

Algunas proyecciones, como la anterior (enfemedad-fenómeno atmosférico devastador), son fáciles de entender y quizás no haga falta elaborar la relación. Pero cuando alguien escribe COVID19 is like a slow cooker (“La COVID19 es como una olla lenta”), esperamos una explicación: slowly cooks you alive (“te cocina vivo poco a poco”). Lo curioso es que la fuerza del símil es tal que suele aparecer en titulares de noticias y a veces estructura todo un artículo.

Pero ¿cómo es el coronavirus? Los símiles más frecuentes se relacionan con la guerra. En los últimos tiempos hemos oído y leído metáforas bélicas hasta la saciedad. Que si los sanitarios o incluso los ciudadanos somos los soldados contra nuestro enemigo común, el virus, que si unidos lo venceremos, que si hay que atacarlo con toda la munición, que si luchamos desde casa, que es nuestra trinchera.

Un artículo lo explica al detalle. Tras el título (The coronavirus pandemic is truly like a war “La pandemia de coronavirus realmente es como una guerra”), su autora, una enfermera norteamericana que sirvió en Kuwait, desarrolla la metáfora conceptual en toda su extensión: The soldiers are health care workers. The enemy is the virus. The battlefield is the hospitals. (“Los soldados son los sanitarios. El enemigo es el virus. El campo de batalla son los hospitales”). Se compara la enfermedad con una situación de guerra, una guerra mundial, un ataque extranjero, el enemigo.

Como un tsunami

Otra área preferida para la comparación son los desastres naturales (huracanes, tormentas, tsunamis, incendios, el cambio climático) u otro tipo de situaciones trágicas (como el 11 de septiembre). Algo más novedosos son los símiles que nos remiten a la literatura o al cine: el coronavirus es como vivir en una novela de Kafka o en una película de terror.

La enfermedad da una nueva perspectiva al símil que hizo famoso Forrest Gump: Coronavirus is like a box of chocolates. You never know what you’re gonna get. Mild cold? Upper-respiratory infection? Death? (“El coronavirus es como una caja de bombones. Nunca sabes que te va a tocar. ¿Un resfriado leve? ¿Una infección respiratoria de las vías superiores? ¿La muerte?”).

La mayoría de símiles son negativos, pero he encontrado uno positivo. ¿De quién? Del inefable Donald Trump: COVID-19 is…like a miracle (“La COVID-19 es como un milagro”), y lo aclara it will disappear (“desaparecerá”). El símil no es muy feliz (¿los milagros desaparecen? ¿existen?) y muestra proyecciones cognitivas poco convencionales, por decirlo de algún modo. Pero hay que decir en su descargo que lo pronunció el 18 de febrero, cuando no solo él pensaba que esto era una gripe (por cierto, las comparaciones que lo equiparan la gripe y con el constipado siguen siendo extrañamente frecuentes).

Entre tanta tragedia y desconcierto, también hay espacio para el humor. Una imagen que corre por Internet en varios idiomas reza: Coronavirus is like pasta. The Chinese invented it, but the Italians will spread it over the world (“El Coronavirus es como la pasta. Los chinos la inventaron, pero los italianos la extenderán por todo el mundo”). O quizás no resulte gracioso para chinos e italianos. Y es que los símiles reflejan creencias, prejuicios, experiencias, marcos mentales… quiénes somos y cómo entendemos el mundo que nos rodea.The Conversation

María Josep Cuenca, Catedrática del departamento de Filología Catalana, Universitat de València

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.