Chourraut ha ofrecido su primera rueda de prensa en San Sebastián junto al consejero de Cultura y Política Lingüística, Bingen Zupiria, tras regresar de la capital nipona. En la comparecencia también han participado Olatz Legarza, coordinadora de Basque Team, y Xabier Etxaniz, entrenador y pareja de Chourraut.

La piragüista de Lasarte ha explicado que antes de competir ya tenía «inmensas ganas» de volver a Euskadi para «dar las gracias a muchísima gente» que le ha apoyado en todos los momentos, también en los difíciles, personales y profesionales, «con una sonrisa o una palabra de ánimo». Algo que ha confesado le ha sido de gran apoyo porque «siempre» se exige «mucho» y ha querido estar «mejor» de lo que está.

Después de señalar que no sabe ni cómo «empezar a agradecer todo», ha afirmado que sería «una pena romper una medalla tan bonita en mil pedazos», porque este premio «es de todos». Así ha bromeado con que se la queda entera, pero ha insistido en que «sentimentalmente es una medalla muy compartida».

Preguntada por la presión a la que se ven sometidos los deportistas de élite, Chorraut ha explicado que «cada personas se pone una presión, cada uno a su estilo, y externamente también se recibe y cada uno calibra de una manera». En este contexto, ha relatado que desde el pasado otoño ha trabajado con el psicólogo Josean Arruza.

Según ha dicho, el pasado junio volvió junto a Etxaniz y su hija a vivir a San Sebastián para estar con la familia y amigos. Hasta entonces vivían en La Se d’Urgell, y crearon un equipo para preparar el último año del ciclo olímpico. «La ilusión estaba ahí, pero siempre me ha costado mucho competir, no me he sentido nunca buena competidora, ni a gusto compitiendo», ha confesado.

A ello ha añadido que llegar a unos juegos olímpicos para competir es un reto «durísimo» y, a veces, ha llegado a pensar por la tensión acumulada que «el cuerpo iba a colapsar». En este contexto, ha explicado que el trabajo con Arruza y su programa Teskal le ha «ayudado muchísimo» tanto a «poner consciencia en muchas técnicas que ya usaba», como a centrarse «en el momento». «No puedes controlar los pensamientos que vienen a tu cabeza, pero sí saber qué hacer con ellos», ha señalado.

«Hasta hace un mes la medalla de oro de Río me pesaba muchísimo y empecé a ver que tenía que estar orgullosa del camino realizado, que no tenía nada que perder en Tokio, ha explicado, para añadir que llegó a esta nueva cita olímpica «igual de nerviosa», pero sintiéndose «muy orgullosa» de sí misma.

Chorraut ha opinado que los Juegos Olímpicos son la competición «más emotiva» que existe, un «bombardeo de emociones», porque «lo quieres hacer bien para los demás, pero para ti también», pero «tenía claro que lo importante era el camino y no el resultado». Preguntada sobre los próximos Juegos de París, ha señalado que aún quedan tres años y todavía no ha asimilado la medalla lograda en Tokio, por lo que prefiere «vivir el momento».

CANAL CHORRAUT

Zupiria ha confirmado que el Gobierno Vasco tiene sobre la mesa un proyecto para construir un canal de aguas bravas en Usurbil, en el río Oria, en la zona de la presa de Orbeldi. Según ha señalado, las obras de este proyecto que impulsarán las federaciones de piragüismo de Euskadi y Gipuzkoa y que financiarán la Diputación foral de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco, comenzarán a principios de 2022 y se prevé que finalicen en 2023.

Zupiria ha adelantado que propondrá al resto de instituciones que el canal se llame Maialen Chourraut, «una deportista de gran nivel, que ya es un mito, y creemos que realmente es un nombre ideal para el canal de aguas bravas».

Al respecto Chorraut ha asegurado que es «todo un honor» que una instalación del deporte que tanto quiere lleve su nombre, aunque todavía sea una propuesta y ha aplaudido la decisión de llevarlo a cabo «por fin, porque es muy importante que los jóvenes tengan la posibilidad de compaginar entrenamiento y estudios», algo para lo cual «no hay un lugar mejor» que éste.

Ir a la fuente
Author: redaccion@20minutos.es (20M EP)

Powered by WPeMatico