Cambio de gabinete con freno de mano: las razones que hasta ahora han detenido la decisión de Piñera

Solo el Presidente de la República sabe cuándo y quiénes, todo el resto es especulación, nerviosismo, síntomas, señales. Lo único concreto es que la necesidad de un cambio de gabinete que le dé un nuevo impulso a la gestión del Gobierno, lleva semanas sobre la mesa de las reuniones políticas, es la conversación obligada en pasillos del Congreso, de La Moneda y los ministerios y, cada día, cualquier movimiento fuera de lo normal enciende las alarmas de asesores, autoridades, parlamentarios y dirigentes de oposición. Pero, si bien los hechos políticos hablan por sí solos para justificar la modificación y enroque de piezas en el equipo ministerial, hasta ahora está frenado por varias razones.

Efectivamente estos son tiempos rudos en Palacio, más aún después que el Banco Central, el viernes 7 de junio, proyectara el crecimiento de la economía entre 2,75% y 3,5%, un rango inferior al estimado en marzo y ciertamente al que La Moneda usa públicamente para evitar que se le ponga la lápida a la promesa de los “tiempos mejores”, hecha por el Presidente Sebastián Piñera en campaña.

Además, la Cuenta Pública no logró que la agenda del Gobierno despegara, ni menos evitó que las encuestas siguieran castigando al Mandatario por llevar a sus hijos al viaje oficial de China y Corea del Sur, donde participaron en reuniones con inversionistas claves. Tanto ha sido el impacto de eso, que la última encuesta Criteria de la semana pasada marcó una caída al 28% en la aprobación al Presidente, la más baja en su segundo mandato, mientras que la desaprobación aumentó en nueve puntos hasta el 59%.

Un panorama complejo que ha sido resentido a la interna del oficialismo, donde han sido los partidos y sus parlamentarios los que han puesto varias alertas a Palacio, las que evidentemente hasta ahora no han sido escuchadas –reclamaron desde el Congreso–, porque “hay un sector que hace oídos sordos”.

Al cóctel se suma el factor de José Antonio Kast. El excandidato presidencial inscribió su Partido Republicano ante el Servel el lunes 10 y reiteró sus ganas de ser parte de Chile Vamos, no sin antes criticar con dureza la política que ha impulsado Piñera hasta ahora.

El exdiputado es un flanco que desata preocupación, sobre todo porque la principal oposición al Gobierno ha estado en las propias huestes y electorado de la derecha, las mismas que critican al Presidente y a las que hoy les habla Kast.

Si bien ese es un tema que no pasa inadvertido, en La Moneda afirmaron que la verdad es que todos los focos y energías estarían puestos estos días en la agenda económica, en “retomar la confianza de la gente, de la clase media”, del mundo empresarial y que no naufrague la estrategia de la agenda para “Chile en marcha”, como ya lo hizo hace rato la confianza en los “tiempos mejores”.

A pesar de las críticas y las cifras, un sector del Gobierno mantendría los ánimos arriba, al punto que piensan que se ha hecho un buen trabajo, que el desempeño gubernamental ha sido correcto y acertado, que la situación no es compleja como advierten las encuestas y los críticos a Piñera, que todo está en un estado que es reversible y, por tanto, no se justificaría un cambio de gabinete ahora. Un criterio que, en parte, tendría eco en Palacio y que habría contribuido a que el ajuste ministerial esté frenado.

Es que la administración piñerista no necesita un mero ajuste de una o dos piezas sectoriales, sino que hacer cambios claves y eso obliga a realizar un nuevo diseño estratégico para el gabinete. Cabe recordar que el diseño gubernamental de Piñera II fue creado en las oficinas de Apoquindo #3000, donde Chadwick fue clave en la definición estratégica de un comité político que ejerciera como anillo de protección de Piñera y que los ministros sectoriales debían saber contener los conflictos para evitar que todo escalara y afectara a la figura presidencial. Dicen que, para el ministro, este esquema aún aguantaría los nubarrones económicos, el fracaso de la idea de los “tiempos mejores” y el mal rendimiento en las encuestas.

Para el director de Criteria Research, Cristián Valdivieso, el Gobierno hizo “un buen intento en la Cuenta Pública, al morigerar las expectativas de crecimiento, eso es un giro discursivo”, pero la realidad la superó.

En La Moneda ponen el énfasis en que ya se superaron las expectativas de crecimiento que tuvo el Gobierno de Michelle Bachelet, a lo que se suma la “Agenda de Aceleración” que anunciaron los ministros de Hacienda, Felipe Larraín, y de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, un “fast track” económico que aceleraría inversiones por casi US$1.400 millones y generará 12 mil nuevos empleos.

Pero, según Valdivieso, para el reimpulso que necesita el Gobierno no bastaría con un nuevo relato y más promesas, sino que “tiene que poner figuras que estén reorientadas a cumplir las expectativas ciudadanas. El tema no es cuánto queremos crecer, sino cuánto podemos crecer”.

El factor Chadwick

Los rumores del posible cambio de  gabinete están a la orden del día. Los rumores y desmentidos han llevado a que se desate casi una suerte de “histeria colectiva” en las huestes del Ejecutivo. “Los ministros andan nerviosos, nadie puede trabajar así”, reconocieron desde Palacio. A tanto llega la tensión interna, que la cancelación de cualquier pauta de los ministros del Comité Político siembra la duda.

Como el viernes 7, cuando varios subsecretarios que estaban en terreno, incluido el subsecretario Rodrigo Ubilla, llamaron a sus ministerios consultando si debían volver a Santiago, por los intensos rumores de cambio de gabinete que había esa tarde, incluso con lista de nombres que saldrían y entrarían al equipo ministerial.

Otro episodio que grafica el estado de estrés interno en el Gobierno con el tema ocurrió ayer martes, después que el ministro del Interior, Andrés Chadwick, canceló una pauta que tenía con el presidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica, a las 15:30 hrs. Otra vez intensos chats entre parlamentarios, asesores y dirigentes que advertían que ahora sí sería el ajuste, pero lo cierto es que la pauta fue suspendida debido a que Chadwick se encuentra enfermo y se retiró a su casa más temprano.

Malestares más o malestares menos, en la derecha dijeron que Chadwick sería uno de los principales detractores de la idea de hacer un cambio de gabinete y explicaron que, desde su punto de vista –y así lo ha hecho saber internamente en la administración y a Chile Vamos, la situación que atraviesa Piñera y el Gobierno no responde a una crisis, sino que a un momento complicado que se puede revertir.

Es que la administración piñerista no necesita un mero ajuste de una o dos piezas sectoriales, sino que hacer cambios claves y eso obliga a realizar un nuevo diseño estratégico para el gabinete.

Cabe recordar que el diseño gubernamental de Piñera II fue creado en las oficinas de Apoquindo #3000, donde Chadwick fue clave en la definición estratégica de un comité político que ejerciera como anillo de protección de Piñera y que los ministros sectoriales debían saber contener los conflictos para evitar que todo escalara y afectara a la figura presidencial. Dicen que, para el ministro, este esquema aún aguantaría los nubarrones económicos, el fracaso de la idea de los “tiempos mejores” y el mal rendimiento en las encuestas.

Pero el bombardeo a este diseño original no ha tenido tregua y desde sectores como Evópoli y Renovación Nacional estarían empecinados en que se ponga en marcha un esquema de trabajo distinto. Incluso algunos no dejan de pensar que lo correcto y sano sería que el Presidente saque a Chadwick de Interior para dar una señal clara de un nuevo conductor político en el Gobierno.

Según un sector del oficialismo, modificar el núcleo político del piñerismo podría ser visto como un signo de “debilidad” en tiempos turbulentos, además de quedar en evidencia pública la derrota en la pugna de poder, en el seno de La Moneda, entre Chadwick y el influyente jefe de asesores del segundo piso, Cristián Larroulet, quien casi ejerce como “ministro en las sombras” y que, en contraste con el titular de Interior, tiene una mirada distinta y en más de una ocasión habría hecho saber a sus cercanos la necesidad de cambiar algunos puestos claves del gabinete.

Quienes conocen a Chadwick aseguraron que solo espera que al Gobierno le vaya bien, que no le importa que sea visto como un fracaso, ya que todos los equipos tienen un tiempo limitado de uso y “en eso el ministro no se pierde ni una milésima”, ya que sus preocupaciones van “más allá del diseño del Gobierno”.

Al interior de los partidos ponen el foco en que la pugna decisiva está en quién logrará dominar una cuota de poder que pueda hacerle frente al personalismo de Piñera, que le ha provocado problemas gratuitos a su gestión, como el caso del viaje a China.

En el oficialismo reconocieron hace días ya que el Jefe de Estado necesita darle un nuevo giro a su mandato y que el problema sería la cantidad de piezas que debe mover, ya que en la práctica no habría nombres idóneos, sin conflictos de interés y dispuestos a asumir la carga de un ministerio o subsecretaría. Es más, se habría sondeado a algunos parlamentarios de Chile Vamos, los que no habrían accedido a dejar sus escaños.

En Palacio recordaron que como la decisión final siempre es de Piñera, mientras “más intentan pautearlo”, mucho menor es la probabilidad de que haga el cambio de gabinete y que quien señala que “muchos dicen que tienen datos, que saben lo que está pasando”, responde más bien a que “cada sector aprovecha para operar y remar para su lado”.

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Author: Marcela Jiménez y Macarena Segovia