Cada vez llegan menos mexicanos a Estados Unidos, a pesar de lo que diga Trump

El número de migrantes mexicanos cayó durante la crisis. Tu Olles / Shutterstock.com

Érase una vez, no hace mucho, una época en la que los mexicanos dominaban el flujo migratorio hacia los EE. UU. La migración mexicana aumentó durante gran parte del siglo XX y hasta el inicio del siglo XXI.

Pero ya no es así.

El número de migrantes mexicanos cayó durante la recesión económica y sigue disminuyendo incluso después de que la economía estadounidense se haya recuperado.

La reducción de la migración mexicana

Los datos anuales de la American Community Survey, que analizo en mi investigación sobre la migración mexicana, demuestran que el número de mexicanos nacidos en el extranjero que han migrado a los EE. UU. cada año disminuyó desde 2003 a 2017.

Los números cuentan la historia, con el volumen de migración mexicana decreciendo de casi 1,7 millones en 2003-2007 a 778.000 en 2013-2017. Esto representa una caída del 53 %.

La proporción de mexicanos dentro de todas personas nacidas en el extranjero que migraron a los EE. UU. disminuyó pronunciadamente en el mismo periodo de tiempo, de 28,9 % a 9,6 %. México ha pasado de ser el país que enviaba a la mayoría de migrantes en los EE. UU. al tercer puesto, por detrás de la India y China.

El declive en la migración mexicana es evidente a lo largo de toda la nación. Solamente nueve estados, incluyendo Luisiana, Massachusetts y Montana, que tienen poblaciones de origen mexicano muy pequeñas, experimentaron un pequeño crecimiento en el número de migrantes mexicanos entre los periodos de 2003-2007 y de 2013-2017.

En California hubo una disminución de 275 000 migrantes mexicanos durante estos periodos y en Texas de casi 104 000.

Veinticinco estados recibieron menos de la mitad del número de migrantes de México que los que habían llegado en la década anterior.

Un caso único

Pero, seguramente, esta disminución no es exclusiva de México, ¿verdad?

En realidad, hay más migrantes que se han trasladado recientemente a los EE. UU. que en la década previa. México destaca como una excepción en su disminución de migrantes a los EE. UU.

Entre los periodos de 2003-2007 y de 2013-2017, la migración total aumentó un 41 % en EE. UU. y se incrementó también en todas las regiones del mundo.

De hecho, los EE. UU. observaron un crecimiento de 81 % en migrantes procedentes de países hispanohablantes de América Latina y el Caribe, subiendo de casi 726 000 en 2003-2007 a un poco más de 1,3 millones en 2013-2017. El número de migrantes de Asia subió más del doble, y la cantidad de África creció un 86 %.

Estos patrones son consistentes en todos los EE. UU. Durante el mismo periodo de tiempo, solamente nueve estados tuvieron un aumento de migrantes mexicanos, mientras que 48 estados experimentaron un incremento de migrantes en general.

¿Por qué la disminución de migrantes mexicanos?

Hay numerosas explicaciones para el descenso exclusivo de migrantes mexicanos.

Por ejemplo, la militarización de la frontera estadounidense-mexicana desde el 9-11 ha hecho más difícil cruzarla. El coste de contratar coyotes, contrabandistas de humanos, ha subido de forma exorbitante durante la última década.

Además, las administraciones presidenciales de Obama y Trump aumentaron significativamente el número de personas detenidas y deportadas de los EE. UU., muchas de ellas mexicanas.

Por otra parte, la economía de México ha mejorado, y los trabajadores mexicanos ahora tienen más oportunidades laborales en su propio país. México ha llegado a ser recientemente líder mundial en la preparación de ingenieros y científicos informáticos, casi triplicando el número de ingenieros entre 2000 y 2015.

Es más, la tasa de fecundidad en México ha caído considerablemente, de una media de aproximadamente 7 nacimientos por mujer en 1960 a 2,1 en 2019. La presión demográfica para crear empleos para una gran fuerza laboral joven ha disminuido y probablemente seguirá en esa trayectoria en las próximas décadas.

¿Qué podemos esperar en el futuro?

Hay evidencia de que los migrantes mexicanos que llegan a los EE. UU. hoy son significativamente distintos de sus compatriotas de hace más de una década.

Tradicionalmente, los migrantes procedentes de México han sido principalmente hombres con recursos educativos y económicos limitados. En su mayor parte, fueron destinados a trabajos de salarios bajos en los sectores de la agricultura, construcción y servicios.

Sin embargo, como mi propia investigación ha demostrado, los migrantes mexicanos que han llegado recientemente tienden a tener un mayor nivel educativo y un inglés más fluido. También, en comparación con los migrantes anteriores, un porcentaje más alto son ciudadanos estadounidenses.

Además, este pasado mayo un informe del Instituto de Política Migratoria, un centro de investigación localizado en Washington DC, notó un aumento significativo de migrantes mexicanos cualificados en los EE. UU.

El informe indica que el número de migrantes mexicanos con un título de bachillerato o un nivel educativo más alto creció dos veces y media más entre 2000 y 2017, aumentando de 269 000 en 2000 a 678 000 en 2017. Los mexicanos ocupan hoy el cuarto lugar en el número de migrantes en los EE. UU. con este nivel educativo, por detrás de la India, China y las Filipinas.

¿Volverá el nivel de migración de México a los EE. UU. a los niveles observados a finales del siglo XX y a comienzos del siglo XXI? Desde mi punto de vista, es improbable.

México está experimentando un cambio demográfico significativo que resultará en el envejecimiento de su población y mano de obra, al igual que una transformación tecnológica considerable evidenciada por el número creciente de mexicanos en los campos de ciencia y tecnología.

También sospecho que la retórica severa y la descripción negativa de los mexicanos dada por Trump, así como el reciente tiroteo masivo en El Paso dirigido contra los “invasores” mexicanos, les hacen más reticentes a venir a este país.

The Conversation

Rogelio Sáenz ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son poste universitaire.

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Author: Rogelio Sáenz, Professor of Demography, The University of Texas at San Antonio