Cuando un paracaidista se lanza desde el avión suponemos que su caída es libre, el peso es la única fuerza que actúa sobre él, la aceleración es constante, y le rigen las ecuaciones del movimiento… pero no son las leyes físicas, que controlan   y   actúan   durante   el   descenso del paracaídas, ni las ecuaciones del movimiento que le gobiernan las que me han llevado a hacer estas pequeñas notas, sino el aspecto filosófico de la expresión.

Durante una visita a México en 1976, a invitación del Colegio de Ingenieros y financiación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), en una de las Direcciones de la Secretaría de Obras Públicas, se impartía un Curso para Ejecutivos  por una experta californiana sobre Recursos Humanos, que le titulaba “Cada cual hace su propio paracaídas…”, y con sabios recursos didácticos mostraba la importancia que tienen nuestros actos en el desarrollo de los acontecimientos, en la evolución de nuestras tareas, en las decisiones de nuestra vida. Aquella Profesora, hacia constantes referencias a las obligadas acciones del paracaidista de armar su paracaídas cuidando TODOS los detalles de dobleces, colocación de los cordones, anillas, etc., etc., con el único objetivo de garantizar que en el momento preciso de su apertura todo funcionara según lo deseado y el descenso se realizara con la precisión esperada y la máxima seguridad.

El éxito dependía pues, del esmero y cuidado con que se realizase el “armado del paracaídas” antes del lanzamiento.

En la vida, igualmente nuestros actos, nuestras actitudes, procedimientos y/o enfoques, van conformando el armado de nuestro paracaídas vital. NO es de esperar un buen “lanzamiento”, unos buenos resultados, sin un esmerado cuido de los detalles, sin una actuación diaria ajustada a nuestros intereses y acorde con las reglas sociales, éticas y morales que nos guíen.

Cada cual debe conocer sus particularidades y singularidades personales, valorarlas e identificar las que pesan más según su personalidad y realizar un autoanálisis que le permita tomar decisiones para mejorar y crecer como persona. NO me refiero solo a las cualidades negativas (egoísta, pesimista, indiferente, emotiva, etc.) sino también aquellas que pueden calificarse de positivas (servicial, optimista, cariñosa, etc.…), todas participan y conforman nuestra personalidad, nuestro “paracaídas”.

Aunque hay muchos que quisieran que les aplicaran en la vida lo que en paracaidismo se llama “Salto en Tándem”1 en que el instructor, protege y conduce al entrenado por medio de un doble arnés… Si, así como muchos desearían que la vida les proporcionara su paracaídas, con un protector permanente que evitara   los

desaciertos y ayudara a superar las crisis y escollos de la cotidianidad… sin saber que como dijo Lincoln: “la brújula nos señala el norte donde estemos, pero no nos advierte de las ciénagas, accidentes del terreno y dificultades que debemos vencer para cruzar”.

Muchos son las recomendaciones y consejos de los profesionales de la psiquiatría y la psicología, que pueden ayudarnos a hacernos mejor nuestro paracaídas. Me he atrevido, como simple referencias, a mencionar, a continuación algunos, no son ni todos, ni siquiera los más trascendentes, pues dependerá, siempre, de la persona, de su entorno y de sus particularidades y singularidades.

  • Vencer los temores; no crear temores
  • Tener confianza en nuestros
  • No debemos quedarnos pasivos, acariciando nuestros
  • Debemos conocer nuestros sentimientos para poderlos
  • No tener miedo a envejecer, al rechazo, a la crítica, a la desaprobación, a lo desconocido.
  • Tomar
  • Vigilar constantemente nuestros gestos y
  • Luchar por mantener continuamente el control de los
  • Respirar
  • Atreverse a decir lo que se piensa, teniendo en cuenta el modo de

1 El Salto Tándem es una variación del paracaidismo convencional, en la cual un aprendiz de paracaidismo salta junto a un instructor unidos por medio de un sistema de doble arnés 

  • El éxito depende como empacamos nuestro paracaídas, o sea de nuestro comportamiento racional y
  • El comportamiento moldea nuestra
  • No culpemos a otro de lo que nos sucede o de lo que
  • Cada uno de nosotros debe elegir su propio
  • El fracaso es temporal, no
  • Tengamos desafíos que nos hagan
  • Intentar hacer algo varias veces, una vez y otra vez… Seamos pasivos y esforcémonos.
  • Cada día tenemos una nueva oportunidad para
  • Se debe adquirir un mejor y mayor conocimiento de nosotros
  • Decidir cada momento de nuestra
  • No exagerar la autocrítica, ni esperar la perfección, busquémosla.

Jorge A. Capote Abreu Santander,

Agosto de 2015