Boris Johnson en cifras: la carrera del nuevo primer ministro británico

PA

El nombramiento de Boris Johnson como primer ministro británico es la culminación de años y años de conspiraciones y tretas de un individuo cuya bufonesca apariencia esconde a un ególatra calculador.

Además de en su propia carrera, resulta ardua la tarea de precisar en qué cree Johnson, dada su costumbre de hacer o decir lo que considere oportuno en cada momento para conseguir lo que se propone. Sin embargo, a lo largo de su trayectoria ha ido dejando algunas pistas sobre su personalidad. Estos son los números que han caracterizado su recorrido hasta la fecha.

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Son los años que ha dedicado al periodismo

La primera incursión de Johnson en el mundo del periodismo tuvo lugar en 1987, cuando consiguió trabajo en The Times gracias a un familiar. No duró demasiado: fue despedido poco después por atribuir una cita falsa en una noticia sobre Eduardo II de Inglaterra.

No tardó en volver a una redacción, ya que se aprovechó de otra de sus conexiones para entrar en The Daily Telegraph, publicación a la que siempre se le ha asociado desde entonces. Como corresponsal del diario en Bruselas pronto se erigió en uno de los periodistas euroescépticos de referencia.

La lluvia de críticas por inventar y tergiversar informaciones fue constante, pero Johnson siempre ha sido de los que no dejan que la verdad les arruine una buena historia. No ha dudado en admitir abiertamente que disfrutaba de la sensación que le producía el “efecto explosivo” de sus artículos en el seno de un Partido Conservador que a principios de los noventa comenzó a mostrarse hostil hacia el resto del continente.

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Son los ojos morados que no le habría importado que luciera un compañero de profesión

Cuando aún formaba parte de The Daily Telegraph, fue grabada una conversación entre Johnson y su amigo y defraudador condenado Darius Guppy, quien pretendía agredir físicamente al periodista Stuart Collier. En la grabación se puede escuchar a Johnson exclamar que se enfadaría si Collier sufriera algún daño, pero cuando Guppy le aseguró que no serían más que un par de ojos morados y una o dos costillas rotas y que nadie podría relacionarle con el ataque, Johnson pareció encantado de facilitarle la dirección de Collier.

Finalmente, el asalto nunca se produjo y, aunque Johnson le quitó importancia diciendo que era una broma, la potencial víctima no le vio la gracia al asunto.

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Son sus posturas acerca el Brexit plasmadas en artículos editoriales antes de la celebración del referéndum

A pesar de hacerse un nombre en el periodismo gracias a sus críticas a la Unión Europea, cuando la posibilidad de celebración de un referéndum se hizo realidad, Johnson no tuvo prisa por unirse a los partidarios de la salida de Reino Unido. Como cabría esperar, Boris quería sopesar las opciones de las que disponía y reflexionar acerca de qué era lo mejor para su carrera. Mientras tanto, no dejó de flirtear con unos y con otros hasta que tomó una decisión.

Cuando el tiempo para hacer pública su opinión se le acababa, escribió dos editoriales distintos para The Telegraph: en uno abogaba por abandonar la Unión Europea, mientras que en el otro se echaba atrás y apostaba por continuar perteneciendo a la comunidad. Al final, resolvió que la primera era la mejor opción. Personas cercanas a Johnson dejaron caer que esperaba perder y lucir magnánimo en la derrota en una estrategia que le serviría para mejorar su reputación entre los miembros de la formación euroescéptica.

Johnson después de la votación de Brexit: ‘No es necesario apresurarse’.

Como demostró su tenue actuación durante el discurso que pronunció tras la victoria de su partido en la votación, el hecho de que los conservadores ganasen le ponía en un aprieto a corto plazo, pero nada que no pudiera arreglar con una de sus conspiraciones.

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Son las pistas que tendrá el aeropuerto de Heathrow

En 2015, siendo alcalde de Londres y habiendo sido recientemente elegido miembro del Parlamento británico, Johnson prometió a sus electores que se plantaría frente a las excavadoras si era necesario para impedir la construcción de una tercera pista en el aeropuerto de Heathrow. Hasta el momento no se le ha visto por allí.

De hecho, se perdió la votación del Parlamento sobre el asunto en junio de 2018, ausencia que levantó ciertas sospechas sobre la posibilidad de que hubiera planificado un viaje oficial justo en esas fechas para evitar votar en contra de la ampliación y romper de esa manera la disciplina de voto de su partido. Hace algo más de un mes, afirmó que abandonaría su posición contra la construcción de la tercera pista si llegaba a ser primer ministro, ya que el Parlamento le tenía atado de pies y manos. Da que pensar que no le importe ceder ante la Cámara de los Comunes en un tema como el de la pista del aeropuerto pero se niegue a hacerlo en lo relativo al brexit.

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Son los autobuses Routemaster que circulan por Londres

Uno de los buques insignia de Johnson durante la carrera a la alcaldía de Londres de 2008 fue un proyecto cargado de vanidad que se aprovechó de los buenos recuerdos que los ciudadanos tenían de los autobuses Routemaster de color rojo, uno de los símbolos de la ciudad. Estos fueron retirados de la circulación en 2005 por el predecesor de Johnson en el cargo, Ken Livingstone, y fueron sustituidos por autobuses articulados, no tan queridos por los londinenses.

Sin embargo, el empeño de Johnson por actualizar el Routemaster se tradujo en una serie de promesas rotas en pos de la nostalgia que no salieron precisamente baratas. La falta de financiación hizo que una de las características que hacían popular al Routemaster original no fuera introducida: la parte trasera de las nuevas versiones no era abierta, por lo que los pasajeros no podían bajar y subir entre las paradas.

Además, las ventanas del piso superior del autobús no se podían abrir, por lo que las temperaturas al subir las escaleras se disparaban, motivo por el cual el nuevo modelo se ganó el sobrenombre de “Roastmaster”, juego de palabras que en castellano significa “Maestro del asado”. Corregir estos errores costó ni más ni menos que dos millones de libras.

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Es la cantidad de “bicis de Boris” que hay en Londres

El sistema de alquiler de las “bicis de Boris” es, probablemente, el legado más reconocido de Johnson como alcalde de la capital de Reino Unido. Pero lo cierto es que no está nada claro que la idea fuera suya. El primero en proponer imitar, en 2007, el sistema de alquiler de bicicletas de París fue Livingstone, e incluso los Liberal Demócratas reivindican la autoría del planteamiento. Sea como fuere, Johnson se muestra más que satisfecho por ponerse la medalla del que ha sido uno de los avances más celebrados por los londinenses en los últimos años.

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Son los años que Nazanin Zaghari-Ratcliffe pasará recluida en una cárcel de Irán

La etapa de Johnson como ministro de Asuntos Exteriores británico es considerada un auténtico fracaso. Su herencia en dicha cartera es un compendio de ausencia de diplomacia y decisiones erróneas que le llevaron, por ejemplo, a comparar al expresidente francés François Hollande con un carcelero de la Segunda Guerra Mundial, a recitar un poema de la era colonial durante una visita a un templo en Birmania y a estimular la inversión en Libia una vez que los cadáveres fueran retirados.

Pero quizá lo que más daño le ha producido sea su falta de atención en el caso de Nazanin Zaghari-Ratcliffe, una ciudadana con doble nacionalidad británica e iraní que fue detenida en el país asiático y condenada a una pena de cinco años de prisión por planear el “derrocamiento” de la República Islámica de Irán.

En lugar de ayudar, Johnson empeoró la situación de la cooperante al señalar que se desplazó a Irán para “enseñar periodismo a la gente”, declaraciones que utilizaron contra ella las autoridades iraníes para “demostrar” que su intención era difundir propaganda contra el gobierno. Zaghari-Ratcliffe permanece a día de hoy en una prisión iraní y las palabras de Johnson se siguen utilizando en su contra.

¿5? ¿6? ¿Quién sabe?

Son los hijos que (presuntamente) tiene Boris

Un tema sobre el que Johnson se ha negado a hacer declaraciones en repetidas ocasiones es el de la cantidad de hijos que tiene. Sus partidarios han defendido que la ausencia de respuestas por parte del político se ampara en el ejercicio del derecho a la privacidad, aunque todo el mundo se pregunta por qué debería guardar silencio sobre algo que no tiene por qué perjudicarle en modo alguno.

El número de veces que haya sido padre no es necesariamente relevante en lo que se refiere a su capacidad para gobernar, pero el hecho de que haya mentido y engañado a sus parejas una y otra vez genera dudas sobre la confianza que se puede depositar en él.

The Conversation

Chris Stafford does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

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Author: Chris Stafford, Doctoral Researcher, University of Nottingham