Tiene algo de poético el hecho de que la franquicia de “Bad Boys” tenga a los mismos protagonistas en tres tiempos distintos en tres películas. Es como si estuviésemos viendo el inicio de estos compañeros en el departamento de policía con aquel caso en donde una hermosa Tea Leoni era testigo de un asesinato (1995), para luego ver la secuela donde ellos son más adultos, pero igual de inmaduros resolviendo un caso de narcotráfico en plena Miami (2003) y ahora ver a los mismos inmaduros policías más viejos contra un asesino y narcotraficante que busca venganza.

Admito que no somos los únicos que fuimos esperando lo peor de la peli, porque esta saga además de llegar tarde tampoco tenía gran cosa que contar además de las exageraciones del mismo Michael Bay (director que aquí “no” está) y de la nostalgia de la primera. Sin embargo, grata ha sido la sorpresa al encontrarnos con una película totalmente entretenida, que no pierde su esencia y (lo mejor) que funciona como un cierre perfecto a las aventuras policiales de Mike Lowrey (Will Smith) y Marcus Burnett (Martin Lawrence).

Y es que el guión de “Bad Boys For Life” escrito por Joe Carnahan (seguimos sin entender porque no la dirigió pero tampoco hizo falta), Peter Craig y Chris Bremmer está muy bien hecho, porque por un lado nos presenta una motivación del villano que va creciendo y desarrollando de manera interesante (al igual que sus métodos de ataque son bastante llamativos) y por otro lado desarrolla a nuestros héroes, que más que ser “tipos duros de acción” se convierten en humanos que quieren ser “tipos duros de acción”. Mike (Will Smith) aferrándose a sus días de gloria y buscando cualquier momento para no sentir que el tiempo le juega en contra y Marcus (Martin Lawrence) buscando desesperadamente su jubilación y tranquilidad (algo con lo que se jugó un poquito en la segunda parte) dando una evolución emocional y profesional a los personajes. Señores, esto es desarrollo.

Y este desarrollo es llevado tras las cámaras por Adil El Arbi y Bilall Fallah, quienes hacen su mejor esfuerzo en este primer gran trabajo que tienen, pero que falla por momentos. Y falla porque buscan emular a Michael Bay, que por más que se le critique este director sabe llevar todo a unos límites que parecen mentira. El frenesís y espectacularidad baja para darle prioridad a la acción y la comedia más medida y reposada. Y aunque este sea el punto más bajo de la película, y repetimos, no es porque no funciona, sino porque busca emular un estilo que no tienen, se siente fresca. Aunque visto en perspectiva tiene sentido el estado pausado ya que se asemeja al conflicto de los personajes.

Evito caer en destacar más elementos y atacar otros, y solo decir que Bad Boys es un entretenimiento digno y muy agradable para iniciar el año. Los más fans podrán encontrarla como excelente cierre y entretenida película y los que no, pues tampoco pasarán mal rato. Y si lo pasas mal, pues, ¿Qué haces viendo “Bad Boys For Life” sabiendo que ves?

Patxi Álvarez