Expuesta a una eliminación impensada, Argentina se juega el domingo la vida en la Copa América frente a un invitado desconocido que no parece tener complejo alguno para mandar a casa al segundo equipo más laureado en la historia del torneo.

Otra vez a los tumbos en una gran cita, Lionel Messi y compañía no tienen otra opción que ganarle a Qatar, el anfitrión de la próxima Copa Mundial.

Por donde se le mire, la situación de la Albiceleste es precaria.

La estrella Messi sigue jugando demasiado aislado. No hay funcionamiento colectivo, con un terrenal mediocampo que se descompensa fácilmente y pone a sufrir a los defensores. Su técnico principiante Lionel Scaloni no se cansa de probar formaciones.

Tampoco es dueña de su destino en Brasil. Ni siquiera una victoria en la Arena Gremio en Porto Alegre le asegura la clasificación a cuartos de final, inclusive entre los dos mejores terceros, al estar presa de los resultados de sus demás rivales en el Grupo B y las otras dos llaves.

Colombia selló su boleto de antemano y llegará con el ideal de seis puntos al medirse el domingo en Salvador, a la misma hora, con Paraguay, que tiene dos unidades. Argentina y Qatar siguen con una unidad, con los albicelestes en la cola por la diferencia de goles.

Lo que se juega Argentina es evitar una ignominiosa eliminación a las primeras de cambio en el campeonato sudamericano de selecciones. Habría que retroceder hasta 1983 para reseñar la última ocasión que se fueron a casa tras la primera ronda.

“Sería una locura que no podamos avanzar de grupo cuando son tres prácticamente lo que pasan”, dijo Messi.

Pero el cinco veces ganador del Balón de Oro también entiende la realidad del momento para los 14 veces campeones continentales.

“Sabíamos que no era fácil venir a jugar una Copa América, estábamos en la búsqueda de un equipo, de un funcionamiento”, diagnosticó Messi tras el sufrido empate 1-1 ante Paraguay a mitad de semana y resaltando que un día Venezuela le empató sin goles a Brasil.

“Hoy no se gana más con la camiseta y hay que hacer las cosas muy bien para conseguir los tres puntos”, subrayó.

Para embolsarse esos tres imperiosos puntos, se conjetura sobre nuevos cambios en el once titular. Messi y Sergio Agüero irían al frente con Lautaro Martínez o Paulo Dybala — aún sin minutos en la copa — como el tercer acompañante.

El mediocampo, el sector más desafinado, tendría una línea de tres, con Leandro Paredes y Giovani Lo Celso como fijos. De entre Guido Rodríguez o Marcos Acuña saldría el tercero.

Lo bueno para Argentina es que tiene experiencia jugando al límite.

Fue lo que le pasó en el Mundial de Rusia el año pasado, en la que llegó a la última fecha con el pie afuera y pudo derrotar 2-1 a Nigeria en San Petersburgo mediante un gol agónico.

Tanto en la derrota 2-0 ante Colombia en el debut como en el empate con Paraguay, lo único rescatable se produjo sin falta en el primer cuarto de hora de los complementos. ¿Podrán estirar esos destalles por periodos más amplios?

Teóricamente, enfrentar a Qatar se hubiera catalogado como un trámite fácil de solventar, sin importar que lleven la chapa de campeones de Asia.

Los qataríes son dirigidos por el técnico español Félix Sánchez, formado en el Barcelona, el club de Messi. Se nota su impronta, porque ante quien sea buscan apoderarse de la tenencia del balón. Es un rival muy ordenado y que derrocha oficio. Remontaron un 0-2 en contra para empatar 2-2 con Paraguay y perdieron con lo justo 1-0 ante Colombia, sometidos por una genialidad de James Rodríguez.

Qatar está vivo y no aflojará el brazo ante los pergaminos argentinos.

“Llegamos con opciones de pasar”, dijo Sánchez. “Será tremendamente difícil por el potencial de Argentina que todo el mundo lo sabe”.

Como bien dice Messi, sería una locura.

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