Sin ser una buena película, tiene los elementos necesarios para entretener en lo que se espera de un film del género, además de un ritmo adecuado a cada escena, acompañado por una banda sonora que encaja a la perfección con excelentes decorados y fotografía. – Incluyo entre lo positivo unas aceptables interpretaciones – .

La cinta esboza también ciertos planteamientos éticos sin profundizarlos, o al menos se mantiene al margen de posicionamientos. Tan sólo muestra los posibles riesgos de jugar a ser dios con la consciencia humana, la transgresión de los valores conceptuales de vida y muerte, o la posible independencia existencial y los conflictos de las diferentes psiques del individuo, en el contexto de la experimentación del desarrollo de una IA por fases. Es decir, se queda muy corta teniendo un filón en la mano.

En su lugar, recurre a los lugares comunes del género: la ciencia al servicio de las corporaciones, la impronta de la imperfección humana en sus obras, la rebelión de toda creación contra su creador, la no aceptación del ego artificial de su propia existencia… que lo humano deba prevalecer siempre como superior aunque no lo sea, es un patético lugar común del androcentrismo cinematográfico desde Metrópoils, y la obsesión siempre fallida por construir la mujer perfecta, en 2020 ya rayo el insulto.

Un recurrente giro final también demasiadas veces utilizado, que resuelve pero no agrada ni aporta, desde luego no ayuda a elevar mi nota más allá del aprobado.

Con todo, me ha gustado y he pasado un buen rato.

Patxi Álvarez