¿El COVID o la COVID?

Coronavirus es el término que, literalmente, ha puesto patas arriba a medio mundo en pocos días. Por haber pasado de ser una epidemia a convertirse en una pandemia, o por haber pasado de no tener nombre propio a ser “coronado” oficial y globalmente con el nombre COVID (enfermedad del coronavirus) y apellido 19.

COVID-19 es un acrónimo del inglés coronavirus disease 2019. Su origen etimológico proviene de CO, del latín clásico corōna, cosa de forma circular o curvada, aureola, halo o guirnalda que rodea a modo de corona a otro elemento. VI también del latín virus y vinculado a la raíz indoeuropea weis- (fluir, veneno): sustancia nociva, ponzoña, pus e incluso fetidez. Y, por último, D del inglés disease, enfermedad o dolencia. Aunque la mayoría nos referimos a “el COVID-19”, en masculino, por asociación con otros virus, la RAE advierte que debería ser femenino, ya que la palabra que se está sustituyendo es, en realidad, “enfermedad”.

De acuerdo a la explicación de la OMS, el nuevo nombre se toma de las palabras «corona», «virus» y disease (enfermedad en inglés), mientras que 19 representa el año en que surgió (el brote se informó a la OMS el 31 de diciembre de 2019).

Sin embargo, esa es la designación de la enfermedad causada por el virus.

Al virus, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) lo llamó SARS-CoV-2, un miembro de la familia de otros virus que fueron detectados antes, los SARS-CoV, dejando en claro que este era un virus totalmente nuevo.

Este virus fue incluido dentro de la categoría taxonómica de los Coronaviridae, CoV, o Coronavirus, llamado así por las extensiones que lleva encima de su núcleo que se asemejan a la corona solar. Su descubrimiento fue revelado en la revista Nature en 1968.

Una de sus principales características es que causan afecciones respiratorias (como el síndrome respiratorio agudo grave, SARS por sus siglas en inglés).

El 11 de febrero de 2020, el jefe de la OMS se apresuró a dar un nombre que evitara cometer los errores que se dieron en el pasado: la estigmatización de un país, un animal o una región del planeta.

«Teníamos que encontrar un nombre que no se refiriera a una ubicación geográfica, un animal, un individuo o un grupo de personas, y que también fuera pronunciable y relacionado con la enfermedad», explicó Adhanom.

«Tener un nombre es importante para evitar el uso de otros nombres que pueden ser inexactos o estigmatizantes. También nos da un formato estándar para usar en futuros brotes de otras y nuevas versiones del coronavirus», agregó.

Esa importancia quedó en evidencia por una pandemia reciente: el H1N1, gripe A, que en un principio fue llamada gripe porcina, lo que la vinculaba directamente a una especie animal.

De hecho, en Egipto se sacrificaron 10.000 cerdos a causa del pánico que causó el nombre.

Datos de redacción y https://www.bbc.com/mundo/noticias-51912089