Miguel Borra Izquierdo, nacido en Zaragoza en 1968, es Licenciado en Ciencias Económicas, Economía Aplicada por la Universidad de Zaragoza y Master de gestión de la calidad en las Administraciones Públicas por la UNED. Pertenece al Cuerpo Técnico de la Función Administrativa en el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). Fue elegido por primera vez presidente de CSIF el 30 de noviembre de 2011, en el VII Congreso General Nacional, reelegido VIII Congreso y ha resultado reelegido de nuevo el en IX, celebrado en Valladolid en 2019.

Borra asistirá al Congreso Regional de CSIF de Cantabria, que se celebrará el próximo día 16 de enero en Santander. En esta entrevista realizado después de la investidura de Pedro Sánchez, reflexiona sobre la actualidad política, social y sindical de España

CSIF es un sindicato independiente, con más de 200.000 afiliados, que no depende de subvenciones públicas ni de partidos políticos y que por ello es el que más ha crecido en los últimos años. Los sindicatos llamados “de clase” están blindados por una ley que les beneficia y que no representa la realidad social de este país.

España necesitaba un gobierno estable. Ya hemos manifestado nuestra enhorabuena al Presidente Sánchez.

Ante el nuevo gobierno CSIF actuará con responsabilidad y en defensa de los trabajadores.

Es necesario rejuvenecer las plantillas de la Administración Pública, ofertas de empleo público más ágiles y más ajustadas a las necesidades de la administración y medidas para garantizar la igualdad y promover la conciliación laboral y familiar.

Pediremos a este gobierno medidas para remediar la brecha salarial que existe entre las distintas administraciones y para recuperar el poder adquisitivo que los trabajadores de la administración han perdido durante estos años.

La altísima temporalidad en Educación y Sanidad y la destrucción de empleo en estos sectores está dañando gravemente a dos servicios públicos fundamentales que CSIF defiende, tanto a sus trabajadores como a sus usuarios, que somos todos los españoles.

 ¿Cómo valora CSIF el arranque de esta nueva Legislatura?

Desde nuestra independencia y el respeto a todas las opciones políticas, siempre hemos subrayado la necesidad de un Gobierno estable que permita impulsar una nueva agenda de mejoras aún pendientes y muy necesarias.

Por fin tenemos Gobierno. Ya le hemos trasladado nuestra enhorabuena al Presidente Sánchez.

Ahora bien, como mucha gente, somos conscientes de las dificultades. Tenemos el Parlamento más fragmentado en la historia de la democracia reciente y el Gobierno de coalición es una fórmula inédita.

Desde nuestra responsabilidad, vamos a sentarnos a trabajar, porque es nuestra obligación y la del Gobierno a recuperar el tiempo perdido: refuerzo de los servicios públicos, condiciones laborales, retribuciones… para empezar, esperamos que, sin más dilación, se apruebe la subida salarial de 2020, porque no hay derecho a que empleados y empleadas públicas siempre seamos los primeros perjudicados de la deriva política y económica en este país.

 Con estos mimbres ¿Le inspira confianza este Gobierno?

Nos enfrentamos a un contexto económico y político crucial y en CSIF vamos a actuar como siempre con responsabilidad, como corresponde al papel que nos otorga la sociedad a los sindicatos

Nuestra obligación como sindicato es resolver los problemas que afectan a los trabajadores. Necesitamos acuerdos políticos fundamentales, lo más amplios posibles ante asuntos como la precariedad de nuestro mercado de trabajo, la viabilidad del sistema de protección social, el deterioro de los servicios públicos, la situación en Cataluña o una posible recesión.

En las administraciones públicas, como hacemos con todos los Gobiernos a derecha e izquierda, vamos a exigir desde ya la apertura de la negociación. Seremos constructivos, pero estrictos como el que más desde el minuto uno.  Queremos propuestas rigurosas y respuestas ante los problemas endémicos que sufren nuestras administraciones y quienes trabajan en ellas.

¿Qué le van a pedir?

Es necesario abrir en el plazo más breve posible un nuevo acuerdo. En todo caso, CSIF planteará sus prioridades: un plan de recursos humanos ante el envejecimiento de las plantillas; 35 horas; homologación salarial entre administraciones; un nuevo pacto salarial que permita recuperar la estructura salarial previa al recorte de 2010; agilizar las ofertas de empleo público y los procesos de estabilización y nuevas medidas para garantizar la igualdad, luchar contra la brecha salarial y promover la conciliación.

Junto a las propuestas que hemos planteado en materia de función pública, desde CSIF, hemos puesto el punto de mira en el deterioro que están sufriendo los servicios públicos en todo el país agravados por el bloqueo político, la parálisis del Gobierno central y la inercia que se trasladó al resto de administraciones públicas.

Hemos advertido del parón registrado en las convocatorias de empleo público, así como de la alta temporalidad, precariedad y deterioro en general de los servicios públicos por la falta de plantillas, especialmente acusado en sectores como la Educación o la Sanidad, en donde se están destruyendo miles de empleos.

No es pequeña la lista de tareas.

Es que hay que recuperar cuanto antes el tiempo que hemos perdido con Gobiernos en funciones. Además, para CSIF es fundamental un reconocimiento al sacrificio de los millones de empleados públicos y de sus familias que arrastramos una importante pérdida de poder adquisitivo de más de un 19% desde 2010 y que sufrimos los recortes de la crisis.

Hace falta, además, un Plan de Modernización en nuestras Administraciones Públicas, con el desarrollo de la Ley de Función Pública, evaluación del desempeño, carrera profesional y nuevos sistemas de ascenso.

Debemos dignificar y situar en el centro de las reformas al colectivo de empleados y empleadas públicas que, con profesionalidad y entrega, han mantenido el funcionamiento del Estado, contribuyendo a la recuperación económica y a los compromisos de estabilidad.

Son propuestas muy meditadas y necesarias para compensar el esfuerzo de los empleados públicos y permitir que nuestros servicios públicos estén al nivel que se merecen los ciudadanos de este país.

 ¿Cuál es la posición del sindicato CSIF sobre MUFACE, la Mutualidad de Funcionarios Civiles del Estado?¿Es su sindicato partidario de la continuidad de MUFACE?

Desde luego. No es sólo que seamos partidarios, es que somos la única organización que defiende el modelo del mutualismo administrativo.

Se trata de un derecho adquirido por los funcionarios, después de años de discriminación. Cuando se creó MUFACE se hizo para corregir una discriminación que sufrían los funcionarios, que carecían de Seguridad Social y tenían que costear de forma privada un seguro de atención sanitaria a través de las compañías privadas, pagando el cien por cien de las medicinas. Esto ocurría en 1975. No hace tanto.

Estando el Gobierno en funciones, logramos renovar el concierto, de tal manera que más de un millón de funcionarios mejorarán su asistencia sanitaria desde este mes, con un presupuesto de 2.255 millones: las compañías costearán directamente los casos de urgencia vital en centros públicos (ya no te cobrarán cuando una ambulancia te lleve a un hospital público por un infarto) y se amplía la asistencia domiciliaria en pueblos de menos de 20.000 habitantes.

¿Qué representatividad tiene CSIF en España? ¿Cómo ha evolucionado en los últimos años?

CSIF es sindicato más representativo en el conjunto de las Administraciones Públicas, mayoritario en la Administración General del Estado y el principal referente en la defensa de los intereses de los empleados y empleadas públicas en todos los ámbitos: sanidad, educación, justicia, prisiones, en nuestros ayuntamientos y comunidades autónomas…

Somos la organización que más ha crecido en las últimas elecciones, con más de 200.000 afiliados, que sostienen íntegramente nuestras cuentas, sin subvenciones, con independencia de partidos políticos, sin consignas, defendiendo únicamente los intereses laborales.

Por eso, somos ya el tercer sindicato de este país, multiplicando cada año nuestra representación en las empresas privadas. En los últimos 10 años, hemos pasado de los apenas 1.024 delegados a 4.500 este año pasado, restando espacio electoral a las organizaciones sindicales de clase.

Tengo el convencimiento firme de que somos la opción sindical más interesante de este país; el futuro del sindicalismo, profesional e independiente.

¿Está agotado el modelo de los sindicatos de clase?

Lo que le puedo decir es que tenemos el mapa político más plural y fragmentado desde la vuelta de la democracia, mientras que las relaciones laborales siguen monopolizadas por dos sindicatos blindados por una ley hecha a medida desde la transición.

En CSIF hemos dado un salto cualitativo y parte del éxito responde a la demanda social de un modelo de sindicalismo generalista, independiente desde el punto de vista político, profesional y transparente.

Por eso, vamos a dar la batalla para que se modifique la Ley Orgánica de Libertad Sindical y que sea suficiente un 5% de representatividad para estar presente en los ámbitos de negociación. La normativa actual es una coraza que impide crecer a otras opciones legítimas y deja sin representación a parte de la ciudadanía.