Adiós a la «acera de la muerte» de la calle San Vicente

J. L. OBRADOR

  • El Ayuntamiento de València elimina un tapón urbanístico del sur de la ciudad tras años de protestas ciudadanas.
  • El vial peatonal de una calle por la que circulan 24.000 vehículos al día pasará de medir 1,2 a 6,1 metros de ancho.
  • «Era un sitio peligroso, y la situación vergonzosa y sangrante», afirma el presidente de la entidad vecinal de la zona.

Adiós a la "acera de la muerte" de València

La calle San Vicente Mártir es uno de los ejes principales de València, de hecho es la más larga de la ciudad y su entrada histórica por el sur. Sin embargo, su tramo más alejado del centro presenta entornos degradados y estrechamientos que hacen díficil el tránsito para los peatones.

Uno de ellos, famoso por su simbolismo, es el situado a la altura de la calle Pianista Amparo Iturbi, en el barrio de La Raiosa (distrito de Jesús), donde la conocida popularmente como «acera de la muerte» está a punto de desaparecer fruto de unas obras que han tardado más de lo que los vecinos de la zona esperaban, tras años de quejas y movilizaciones.

El Ayuntamiento está acomentiendo durante este mes de junio un plan de acción aislada, un instrumento urbanístico para urbanizar este tramo de acera, que pasará de 1,2 metros a 6,10 metros de anchura en la parte recayente a San Vicente y hasta los 8,10 metros en el caso de Amparo Iturbi. Además, se está demoliendo parte del muro de la parcela privada para desbrozar el solar y quitar los paneles publicitarios.

La ampliación de este tramo de acera es una reivindicación vecinal histórica de los residentes en la zona, donde se registra una intensidad media de 24.272 vehículos diarios, según los datos de Movilidad de abril.

Tal y como indicó en su día el concejal de Desarrollo Urbano en funciones, Vicent Sarriá, las parcelas que recaen a estos tramos ocupan terreno calificado por el planeamiento vigente como red viaria, por lo que no pueden ser objeto de expropiación por el Ayuntamiento, ya que son sus propietarios quienes han de cederlo obligatoriamente.

Sin embargo, el Gobierno municipal no estaba dispuesto a que esta situación de «inacción» por parte de los dueños de los solares se prolongara en el tiempo, por lo que se estudiaron fórmulas de iniciativa pública como la finalmente adoptada.

El presidente de la asociación de vecinos Parque Central-Iturbi, Juan Julián Vergés, se muestra «muy contento y agracecido, en especial al concejal Sarriá y al alcalde Ribó», ya que «era un sitio peligroso, y la situación vergonzosa y sangrante».

En su opinión, se ha tardado «demasiado tiempo, 16 años» en retranquear la acera porque los anteriores gobiernos locales «beneficiaban a la propiedad privada por encima del interés general». Vergés pone como ejemplo la colocación de cableado sobre el muro para iluminar los carteles publicitarios.

Cuando se edifique el nuevo solar resultante, para lo que es necesario el acuerdo entre los dueños de los tres solares, se realizará la urbanización definitiva de la zona, apuntan fuentes municipales, pero mientras tanto se ha decidido solucionar provisionalmente el problema del estrechamiento de la calle. Los trabajos, que comenzaron a finales de mayo, tienen un presupuesto de 91.744,58 euros y está previsto que duren un mes.

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Author: J. L. OBRADOR