A lomos de un escarabajo: así invade el nematodo del pino los bosques ibéricos

‘Monochamus galloprovincialis’, insecto que transporta al nematodo del pino en la península ibérica. Ángel Herrero Álvarez, Author provided

Escuchar que nuestros ecosistemas son atacados diariamente por organismos extraños venidos de tierras lejanas puede sonar a ciencia ficción para los no iniciados en el tema de las especies exóticas invasoras. Son, sin embargo, ataques reales que van en aumento y ponen a prueba la capacidad de defensa de nuestras especies autóctonas.

Es verdad que la mayor parte de estas invasiones no prosperan, desapareciendo por sí solo el agente invasor sin que haya sido necesaria la intervención humana. Sin embargo, hay un pequeño y muy peligroso porcentaje de casos que provocan impactos severos en nuestros ecosistemas, amenazando la diversidad e incluso la supervivencia de las especies que lo pueblan, así como los procesos que en él se desarrollan y que lo caracterizan.

El continente europeo, por ejemplo, está siendo atacado por organismos procedentes de otras regiones cuyo tamaño no supera el de un botón, pero que provocan una elevada mortalidad en nuestros bosques.

Ejemplos de especies invasoras en Europa

Existen actualmente varios frentes abiertos en los que se libran batallas entre estos ejércitos de agentes nocivos y las defensas innatas de nuestras especies arbóreas, que hacen lo imposible por defenderse.

Por citar algunos, el escarabajo barrenador de la corteza del fresno (Agrilus planipennis), procedente de Asia, causa desde hace tiempo enormes daños y pérdidas millonarias en Norteamérica, donde se introdujo de forma accidental. Más recientemente, este insecto ha entrado en Rusia y se dispersa hacia el oeste, donde la abundante presencia de las especies hospedantes y las condiciones climáticas adecuadas facilitan el desarrollo y propagación de esta especie invasora.

Por el sur de Europa, concretamente en Italia, el peligroso escarabajo asiático de antenas largas (Anoplophora glabripennis) se expande hacia el norte atacando a un amplio abanico de frondosas arbóreas a las que causa la muerte.

Por el oeste del continente, se libra otra importante batalla entre el nematodo del pino (Bursaphelenchus xylophilus), organismo procedente de Norteamérica, y los bosques de pino de la península ibérica, mayoritariamente en Portugal, que ha sido con gran diferencia el país más afectado hasta la fecha, pero con incursiones registradas también en España.

¿Cómo llegó el nematodo del pino a Portugal?

El nematodo de la madera del pino es la mayor amenaza que sufren nuestros pinares actualmente. Se trata de una especie invasora de tamaño microscópico con forma de gusano que, fuera de su área natural de distribución, causa la muerte de los árboles que infecta en cuestión de semanas cuando se dan las condiciones climatológicas adecuadas (elevadas temperaturas y bajas precipitaciones que estresan al arbolado), que ya se dan en la mayor parte de la península ibérica.

En 1999, se detectó por primera vez en Europa, concretamente en el distrito de Setúbal, en Portugal, cerca de Lisboa. Se sospecha que llegó allí en barco, en un cargamento de madera infectada. Tras esa introducción accidental su expansión ha sido constante e imparable, llegando en la actualidad a infectar gran parte del territorio portugués.

En España se han detectado ya varios focos aislados en zonas próximas a la frontera con Portugal en Extremadura, Galicia y Castilla y León. Algunos de estos focos son seguramente consecuencia del transporte de madera infectada desde Portugal que se pudiera haber producido a pesar de las restricciones impuestas para evitar la expansión de la enfermedad.

Otros focos podrían deberse a saltos por medios naturales desde las zonas infectadas, cada vez más cercanas a nuestra frontera. Varios de estos focos han podido ya ser erradicados por los servicios de sanidad forestal, mientras que en otros se continúa trabajando para conseguirlo, siendo el sur de Galicia la zona más crítica atendiendo al mayor número de focos activos existentes en la actualidad.

Volar sin alas

Una particularidad del nematodo es que, por sí mismo, no tiene capacidad de desplazarse de un árbol a otro. Para hacerlo necesita de la ayuda de un insecto que lo transporte. El aliado necesario en Europa lo ha encontrado en un escarabajo de nuestra fauna autóctona, el llamado Monochamus galloprovincialis, un insecto de largas antenas común en nuestros bosques que se alimenta de las ramillas y perfora la corteza de los árboles para hacer sus puestas.

‘Monochamus galloprovincialis’.
Ángel Herrero Álvarez, Author provided

Individualmente, este escarabajo es una plaga secundaria puesto que, por sí mismo, no provoca la muerte del arbolado. Pero desde la entrada del nematodo en la península ibérica, este escarabajo ha cambiado su estatus de insecto inofensivo a convertirse en el único vector del nematodo del pino en Europa.

Así pues, el nematodo consigue viajar por nuestro territorio aun sin tener ni patas ni alas, adherido al cuerpo de este insecto que lo traslada “gustoso” de un árbol a otro cuando se desplaza para alimentarse y reproducirse, supliendo así, a través de este proceso de dispersión natural, las limitaciones de movilidad del propio nematodo. El escarabajo se beneficia a su vez de la aparición de árboles debilitados por la acción del nematodo, utilizándolos para poner sus huevos en ellos y completar su ciclo vital con mucha más facilidad.

Esta asociación que forman estas dos especies es la clave de su efectividad y de la dificultad para combatir la expansión del nematodo del pino. Ambas especies pasan gran parte del año ocultas dentro de los árboles y solo durante la primavera y el verano, cuando las nuevas generaciones del insecto vector emergen de los árboles infectados portando ya al agente invasor, es cuando podemos encontrarlas fuera del árbol.

Un modelo para predecir su avance

En este contexto, nuestro trabajo consistió en desarrollar un modelo predictivo de la dispersión natural del nematodo. Nos basamos en los vuelos de su insecto porteador para anticipar el avance probable de la infección hacia España desde Portugal, identificando tanto las zonas que tienen mayor probabilidad de verse invadidas por esta plaga como el año en el que se espera que pueda ocurrir dicha invasión.

El estudio abordó también la evaluación de la efectividad de diferentes medidas para la contención del avance de esta plaga invasora.

Según los resultados obtenidos, el nematodo entraría primero en el sur de Galicia, como ya está sucediendo recientemente con nuevos focos detectados tras la publicación de nuestro artículo, y posteriormente se adentrará en España por el oeste, a través de la Sierra de Gata entre Castilla y León y Extremadura.

Probabilidad de infección dentro de 10 años estimada por el modelo.
Begoña de la Fuente Martín, Author provided

Es necesario gestionar activamente estas zonas para que los bosques de coníferas susceptibles de ser invadidos se desarrollen en condiciones óptimas que permitan mejores sistemas de defensa. Además, dada la intensidad del impacto y la velocidad de expansión del nematodo, las zonas infectadas requieren de medidas drásticas para parar o al menos ralentizar significativamente el avance de la enfermedad.

En particular, la eliminación de los árboles con síntomas de decaimiento antes de la emergencia de las nuevas generaciones de insectos porteadores del nematodo, en otoño e invierno, así como el trampeo masivo del insecto vector mediante el empleo de trampas durante su periodo de vuelo, en primavera y verano, son medidas efectivas que permiten, según los resultados de nuestro estudio, ralentizar fuertemente su expansión.


Las opiniones expresadas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de los autores y no reflejan necesariamente las de la Comisión Europea.


The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Author: Begoña de la Fuente Martín, Investigadora en ingeniería forestal y del medio natural, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)