Santiago García: “Es el momento de parar y reflexionar sobre lo que ha pasado estos años”

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(Zoom Picasso. La colección en análisis. Taller Las Meninas, 1957 a cargo de Santiago García y Javier Olivares. 14/01/2016. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía, Jordi Mota)

El año 2015 ha sido un año especial para un autor esencial como Santiago García. Un año en el que ha cerrado diferentes ciclos de su trayectoria y alcanzado metas tan relevantes como el Premio Nacional con “Las Meninas”. Junto a él repasamos las obras que ha ido desarrollando a lo largo de este tiempo, conociendo las claves de sus trabajos y sus próximos pasos.

 Pregunta: Con Las Meninas logras el Premio Nacional de Cómic, que supone el lanzamiento definitivo de tu trayectoria tras el pistoletazo de salida que supuso “Beowulf”. ¿Cómo vives ese momento?.

Respuesta: Es una gran alegría. Después de haber trabajado mucho en el libro y compartido muchos momentos con Javier Olivares, te alegra ver que el libro ha funcionado. Pero lo más importante es ver que “Las Meninas” ha llegado a los lectores. Estamos en la tercera edición y nunca habíamos firmado tantos libros. No solo éso, cuando vamos a las firmas vemos que el público es muy diverso. Vemos gente que no es lectora habitual de cómic y esa es una de las ilusiones que tenemos desde hace años, ir abriendo el círculo de lectores que se acerca al  medio.

Con el Premio, además, “Las Meninas” comienza de nuevo su andadura y a pesar de llevar un año en la calle está llegando a nuevos sitios. Es un estímulo que ayuda a seguir trabajando y haciendo nuevos libros esperando que a la gente les gusten. Pero, aunque el Premio está muy bien, no es la culminación de una carrera. Es el trabajo de un libro por llegar a su público y creo que eso es más importante que verlo como una medalla.

P.: Comentas cómo vives con “Las Meninas” el efecto “Arrugas” y te conviertes en embajador de los cómics entre un público que desconoce este mundo, o en algún momento del camino se ha alejado de él y retoma con él el contacto.

R.: Ojalá nos acercásemos a  “Arrugas”. La idea es que este libro permita a la sociedad acercarse al cómic que se hace en España y se puede llegar a un público nuevo. No sé si todos los Premios Nacionales pueden hacerlo, pero sí creo que es el caso de “Las Meninas”.

En nuestro caso sí que estamos notando el efecto del Premio. Ha salido en muchos medios y hemos hecho muchísimos eventos en bibliotecas, centros culturales… Es un trabajo que hay que hacer para romper ese techo de cristal del cómic.

Es un privilegio y una suerte que elijan tu obra pero no basta solo que le vaya bien a “Las Meninas”, sino que es necesario utilizar el Premio para mostrar que detrás o al lado de “Las Meninas” hay un montón de títulos que merecen la pena. El cómic español está vivo y cada año se da el Premio porque cada año se producen grandes trabajos. A largo plazo se trata de conseguir que vaya calando en la sociedad esta idea.

De todos modos, aunque, el Premio fuese beneficioso para “Arrugas“ y para Paco Roca, lo importante es que Paco ha sabido llevar una carrera en la que, no sólo ha sabido gestionar el éxito de “Arrugas”, sino que ha sabido aumentarlo y eso sí que es un ejemplo a seguir.

P.: Imagino que con todo el tiempo que habéis compartido Olivares y tú en diferentes charlas habréis hablado de nuevos proyectos.

R.: Sí y no. Todas estas charlas nos han perjudicado para trabajar. Ha habido un momento en el que teníamos algún acto cada semana. Queremos seguir haciendo cómics y, por una parte, tantos eventos nos lo están impidiendo pero, por otra parte, nos está ayudando a poner los cimientos para próximos proyectos. La mayoría de las veces viajamos juntos y hemos empezado a hablar e intercambiar ideas. Ahora precisamente estamos concretando una idea que en el próximo viaje veremos en qué se puede concretar.

P.: Imagino que la expectativa es muy alta después de “Las Meninas”.

R.: Creo que es mejor no darle vueltas y sentirse presionado por eso. Nuestra intención es la misma de siempre, hacer cómics y disfrutarlo y, si se puede, hacer algo diferente y mejor, pero no me planteo tener que hacer algo más grande que “Las Meninas”. Simplemente será otro libro y ya está. No creo que ningún creador piense que lo mejor que hizo está en el pasado.

GARCÍA

P.: A lo largo del 2015 cierras etapas. Con el “Beowulf “ de David Rubín comienzas a dar salida a proyectos que tenías parados desde hace tiempo como “Las Meninas”. Hablamos también de García, que comienzas a realizar con Manel Fontdevila y que encuentra su voz al final con Luis Bustos.

R.: Sí, de hecho para el 11 marzo estará ya en la calle y habremos cerrado otro capítulo.

Es cierto que esta explosión creativa nació a raíz de David Rubín y su decisión de rescatar “Beowulf “de las cenizas. Gracias a su chispa creativa fui sacando adelante otros proyectos que llevaban tiempo atascados. La gente me ve ahora como una máquina de producir obras pero no es tanto eso como que obras como “García”, “Las Meninas “ o la propia “Yuna” eran proyectos anteriores a 2013. Durante este par de años han ido terminándolos los dibujantes. Creo que el único proyecto nuevo es el de “Fútbol, la Novela Gráfica”.

Tengo una sensación de estar cerrando un capítulo de mi vida como historietista y espero que empiece un nuevo capítulo pero todavía no hay nada realmente en marcha.

P.: “García” nace en 2005, en una época en la que ejerce con autoridad su mayoría absoluta Aznar. Parece que “García” vuelve en el momento más apropiado.

R.: (Risas) Bueno, creo que “García”puede funcionar en cualquier momento. Sí que originalmente coincide el primer “García” con la mayoría absoluta de Aznar y resulta muy apropiado. Al final ha acabado en una época muy diferente que hemos anticipado un poco incluso. En cuanto publicamos “García1“ había una mayoría absoluta y nosotros apuntábamos a una gran coalición de partidos y eso es lo que vemos ahora en los periódicos. O bien una colación o repetir las elecciones.

Pasa tan rápido la actualidad política que nos olvidamos de lo que pensábamos hace 3 semanas pero hace 1 año no era difícil prever el escenario que estamos viendo y creo que es mejor para “García.”

Cuánto más gris sea el escenario más va a destacar la silueta de un personaje tan de una pieza como García.

P.: En “García” se palpan las dos Españas. A pesar de las evidentes caricaturas evitáis estereotipos y ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos.

R.: Bueno, los malos son muy malos. Lo que tengo dudas es de si los buenos son tan buenos (Risas). En “García” sí que es cierto que hay una intención satírica pero, antes que eso, hay una historia dramática. Ese es el punto de partida y no al revés. A partir de allí teníamos que hacer personajes que fuesen creíbles. Por eso no puedes manejarte con estereotipos y tienes que evitar ver las cosas en blanco y negro. Hemos usado referencias de personas reales como un atajo para que el lector se pueda ubicar pero nuestro objetivo no era ridiculizarlos sino crear un escenario similar al que vivimos y situar en él a los personajes que necesitamos para contar la historia.

P.: En “García” se mezclan dos referentes muy claros de tu acervo como lector. La más cercana, con Roberto Alcázar y Pedrín como exponentes, y otra más próxima al cómic americano, especialmente palpable en el Capitán América de Englehart o incluso los Ultimates. ¿Cómo se pueden conciliar estos referentes?

R.: Se pueden conciliar acudiendo a una tercera línea que es muy importante en mi formación como lector. Se trata de la invasión de autores británicos en el cómic americano con guionistas como Alan Moore y especialmente su Miracleman, que creo que está presente en el “García”.

Las tres son lecturas que he hecho en un momento de formación. Conozco “Roberto Alcázar y Pedrín” por la reedición que hace la editorial valenciana con el tebeo reformateado y en color y que compraba un compañero mío de colegio. Yo estaba más avanzado en la lectura de superhéroes, que eran los que más molaban, y el tebeo español clásico me resultaba un poco rancio pero como me gustaba leer cualquier cosa los leía. Es curioso porque la edición de valenciana del 76 no empieza por el principio sino por el episodio del “Hombre Diabólico”, una historia cumbre de “Roberto Alcázar y Pedrín” que me a mí me fascina. El villano inspira a otro personaje terrorífico nuestro de otro tebeo y resulta mucho más real que cualquier malo de los tebeos americanos que leíamos.

Por otra parte, el Capitán América siempre me ha encantado. Tiene etapas maravillosas como la de Kirby o la de Englehart que, como bien dices, me inspiró mucho. Plantea unas críticas más allá de la aventura pura y dura. Es uno de los primeros tebeos en los que vi que había otro trasfondo. También me encantan los tebeos del Capitán América de los años 50, la segunda etapa de Kirby en los años 70… Son cosas que me han quedado en la cabeza.

Volviendo a los guionistas británicos como Alan Moore, Neil Gaiman, Morrison o Milligan, lo que hacen básicamente es convertir en adultos a los personajes de tebeo. Les dan la vuelta y muestran la realidad que hay detrás de ellos. El planteamiento era, todo lo que te han contado hasta ahora es mentira y ahora te vamos a contar la verdad. En la época se da la vuelta a los mitos con películas como Mary Reilly que da el giro a clásicos como Doctor Jekyll y Mr. Hyde, o el Guerrero 13, que redescubre la leyenda de Beowulf. Es algo muy del momento pero coincide con mis 18 años. Es el momento en que leí el Miracleman y me dejó una huella muy profunda de modo que podemos decir que “García “ es el tebeo que llevaba 30 años queriendo hacer. Estas historias son influencias tan interiorizadas que las reconozco como mi propia identidad, no solo ideas prestadas.

P.: Realizas “García” con Luis Bustos, un autor al que conoces desde hace muchos años. Luis Bustos nunca se ha apartado del mundo del cómic pero con “Endurance” o “Versus” muestra todo su potencial. No sé si es un antiguo anhelo trabajar con él.

R.: A Luis le conozco desde hace 20 años y he trabajado mucho con él. Cuando él vivía en Madrid los dos formábamos parte de la plantilla de la revista “U” y colaborábamos asiduamente. Además, cuando yo dirigía la primera etapa de la revista “Volumen” Luis la maquetaba, así que trabajábamos codo con codo. Y también trabajamos en una revista de literatura gratuita, “Más Libros”, en la que colaboraba de vez en cuando.

Después Luis se fue a Barcelona y hemos mantenido la amistad y cada uno ha seguido su proceso. Él ha hecho cómics aunque sí es cierto que de un modo discontinuo. Hasta que hace el “Endurance “mucha gente no acaba de reconocer a Luis como autor de cómic. Pasan unos años hasta que realiza “Versus”. “Endurance” ya me gustó ,pero cuándo vi “Versus” flipé. Yo ya sabía que Luis tenía ese potencial. A mí ya me gustaba “Zorgo”, la serie que hacía para Mister K, pero en “Endurance” vemos que Luis puede hacer un trabajo más realista y con” Versus” llega a un nivel mucho más deslumbrante.

En ese momento pensamos en resucitar ese proyecto que tenía parado de “García”. Luis ya había demostrado que tenía capacidad para hacerlo y creo que sus virtudes se adecuan mucho a lo que necesitaba esta historia. Dos de los grandes referentes de Luis son Gallardo y Jack Kirby y entre ambos creo que está el registro que hace falta para llevar a cabo “García”, que tiene un punto cómico y un punto épico. Creía que era una idea para él y que era el momento. Nunca habíamos colaborado en hacer un cómic pero creo que nos beneficia a los dos porque nos encaja muy bien el proyecto.

P.: Imagino que la idea de hacer “García” en dos tomos sea evitar que no os desborde viendo la experiencia previa.

R.: Empezamos a trabajar en el proyecto y lo planteamos como un solo volumen pero llega un momento en el que piensas que van a ser 300 páginas como mínimo. Eso puede llevar mucho tiempo a un dibujante y se le puede hacer muy cuesta arriba terminarlo convenientemente. Pensándolo y viendo lo que iba saliendo creímos que cortarlo a mitad de historia no iba a resultar inconveniente. “García” es una de las historias de estructura más clásica que he hecho con su inicio, nudo y desenlace. Cortar en la mitad del segundo acto podía resultar emocionante, que es el momento en el que acaba el primer libro.

P.: Incluso comparte el espíritu de continuará de las historias a las que hace referencia.

R.: Exacto. Eso también lo pensamos. Cuanto más avanzamos más lo vimos cerca del espíritu pulp y la idea de continuará funciona con la historia. Tiene un sentido y nos permite cambiar lo que vamos a contar. La escena siguiente al final del primer volúmen es muy distinta que como la habíamos pensado si la hubiésemos hecho en un solo volumen.

Además, al ser dos volúmenes, no nos quedamos en las 300 páginas. Es más fácil pensar en hacer dos volúmenes de 200 páginas de una forma más cómoda, con más tranquilidad y nos permite tomar el tiempo necesario para que la historia tenga el ritmo necesario. Nos hemos dado cuenta que ha beneficiado a la obra en muchos sentidos y es una de las cosas de las que más contento estoy.

P.: La labor de Luis como diseñador y la implicación de Astiberri incide mucho en reforzar ese aspecto pulp de la obra. Esa idea de tebeo barato convenientemente actualizada. ¿Hasta qué punto ese tipo de planteamientos han permeado en la propia obra?

R.: No es algo que estuviese pensado desde el principio, pero a medida que se iba perfilando la obra lo tuvimos claro. Luis siempre ha sido diseñador , enseguida lo vio con claridad y lo ha trasladado de un modo espectacular. Astiberri se ha prestado al juego y ha aportado mucho en este sentido. Fíjate que “García” es un tamaño muy heterodoxo que no tiene nada que ver con el de “Las Meninas”. En cuanto Luis propuso hacerlo así a mí me pareció bien y me encanta el aspecto que tiene entre manga y novela gráfica. La elección del papel fue a partir de una sugerencia que hicimos y Javi, de Astiberri, lo clavó. A mí me parece que lo que hemos conseguido es que continente y contenido vayan en la misma dirección y transmitan el mismo mensaje. En definitiva, “García” es un personaje de tebeo metido en una novela gráfica contemporánea. El formato refleja un poco eso. Recoge ese espíritu de tebeo antiguo en una novela gráfica moderna pero por otra parte se aproxima al tamaño del manga que es el cómic de consumo de nuestros días. En este caso el formato ayuda mucho a entender y disfrutar de toda la experiencia García.

P.: Se redondea la historia con la colaboración de los flashbacks por parte de Manel Fontdevila. Narra, imitando el estilo de los tebeos antiguos, al modo del “Artefacto Perverso” y su presencia permite cerrar además capítulos de tu trayectoria.

R.: Sí. Las páginas de Manel, de hecho, son supervivientes de lo que hiciese antes de que Luis se incorporase al proyecto. Efectivamente, son páginas como de tebeo antiguo, como de los años 40 pero vistas con una visión contemporánea. Manel lo hizo muy bien porque si ves las páginas que hizo de la época actual, se diferencian claramente de las antiguas.

Cuando Luis retoma el proyecto, las páginas ya están hechas, son muy divertidas y tienen muy bien pillado el tono. Por otra parte, si nuestra intención era diferenciarlas del resto de las páginas, qué mejor que utilizar las páginas realizadas por otra mano distinta, además del uso del bitono, que siempre ayuda.

Me pareció que las páginas reforzaban el cómic y Manel tuvo a bien cedérnosla así que allí está el resultado.

P.: La historia avanza a través de sus personajes. La protagonista, Antonia, es una protagonista de una historia de acción contemporánea. ¿Cómo nace Antonia?

R.: Para mí Antonia es la protagonista absoluta. Yo me puedo identificar con ella, me puedo identificar con su mundo y sus circunstancias. Es ella la que se va a encontrar con un personaje fantástico, con ese héroe de acción que es García. García resulta alienígena porque tiene una psicología de tebeo. Antonia encarna nuestro mundo y plantea las dudas que me puedo hacer yo. Lo importante no es cómo le pueda chocar a García nuestra época. Lo importante es lo que pueda sorprenderle a Antonia la figura de García y cómo le puede ofrecer un mayor conocimiento de la sociedad en que vivimos o de dónde venimos. Antonia funciona además como guía para el lector. Es ella la que va descubriendo un mundo oculto para ella al igual que para nosotros.

P.: El mundo que descubre nos revela el gran background de los personajes. ¿Cómo habéis desarrollado ese universo de viejas rencillas?.

R.: Haciendo “El Vecino” ya me di cuenta de que me gusta trabajar con muchos personajes de fondo. Cuantos más personajes manejas más tramas puedes desarrollar. Tienes más gente en acción y te tienes que preguntar quiénes son, de dónde vienen y a dónde van. Eso puede hacer que sea todo un poco más difícil. Con “García” llevo 8 años, de modo que le he dado muchas vueltas y he ido conociendo a los personajes, de dónde vienen y a dónde van. Yo sé lo que le ha pasado a Jaimito, Don Jaime, desde que se separa en 1961 hasta nuestros tiempos. Sé quién es ese otro personaje que está en la otra cápsula… todo eso está escrito. Quizás nunca llegue a estar en el tebeo pero nos permite conocer las motivaciones de los personajes, por qué se comportan como lo hacen.

Ésta es una de las partes más divertidas del proceso, saber más de lo que sabe el lector y administrar la información y decidir qué es lo que quieres que sepa y qué es lo que no. Es la parte de interpretar la historia y ver cómo dosificarla, qué ritmo le das y demás. Para ello es preciso conocer bien la historia de los personajes.

P.: Siguiendo la idea de folletín. ¿Habéis pensado en convertir “García” en una serie?

R.: Hombre, viendo todo lo que tenemos es algo que se podría hacer. No solo contar el origen de “García”, sino todas esas historias enterradas en su pasado y ver cómo se relacionan con la actualidad de la sociedad, no solo española, sino mundial, que vivimos en un mundo global. Tenemos para hacer una serie. De hecho está sugerida en estos dos volúmenes ya. ¿Lo llegaremos a hacer? No lo sé. Depende de ver si tiene sentido, si le interesa a los lectores o no para saber si lo dejamos con una historia cerrada de dos volúmenes y los lectores tienen que soñar con las aventuras de Antonia y García o por el contrario las continuamos contando.

CÓMICS SENSACIONALES

P.: De tu obra como guionista pasamos a tu trabajo como divulgador. Prácticamente tras “García” sale el libro “Cómics sensacionales”, editado por Larousse y en el que repasas 79 de los tebeos más importantes de tu vida. ¿Cómo nace el libro?

R.: La editorial Larousse se pone en contacto conmigo para explicarme que están sacado una serie de libros dedicados a analizar diversos aspectos de la cultura. En estos libros, un autor cuenta sus obras favoritas en música, cine… Había salido un libro sobre las canciones favoritas de Jaime Urrutia, de cine de Tolentino o de literatura de Juan Tallón y me comentan que quieren hacer uno de cómic conmigo. Tendría libertad para escribirlo y la idea es mezclar la crónica personal con la crítica.

Sí me rondaba desde hace tiempo que ese era el tipo de libro que me gustaría llegar a hacer. Me gustan mucho los tebeos, me gusta escribir de ellos y en algún momento me apetecía hacer unas memorias de un lector de cómic. La oportunidad llamaba a mi puerta y vi que podía ser el momento para hacer un libro que reflejase mi forma de ver los cómics y de mostrar mis intereses de ahora mismo. Yo pertenezco a una generación que ha estado leyendo tebeos toda la vida. Hay gente que en un momento dado los abandona y ahora los retoma o los está leyendo por primera vez pero, la gente con la que me relaciono y yo mismo, nunca hemos dejado de leer cómics, cada uno con sus gustos.

Llega un momento de tu vida, con más de 40 años, que te das cuenta que has cambiado, que estás juzgando los tebeos que leíste cuando tenías 13 años. Llevo mucho tiempo con la intención de releer “Tintin” pero nunca llego a hacerlo y va a pasar la vida sin que vuelva a leer esos tebeos con los que me hice 30 años antes. En ese sentido, me parecía una oportunidad de releer muchos de eso tebeos y poner en perspectiva dónde estoy ahora y quién soy ahora, volver a leerlos después de todo lo que he leído a lo largo de todos estos años. Ese camino me parecía muy interesante.

Finalmente no he podido hacer todo lo que me hubiese gustado porque hay unas limitaciones de tiempo y de espacio que me han impedido llegar a abarcar todo lo que me hubiese gustado pero he releído mucho y es una de las cosas que más me han gustado de este proyecto. Poner al día las lecturas antiguas y me quedan ganas de seguir releyendo y poniendo en perspectiva otros libros.

P.: El libro se convierte en una especie de autobiografía de un lector. Como Borges, conviertes en aventura cada tebeo que has leído.

R.: Es que la lectura no es solo una experiencia intelectual. Especialmente la lectura de los cómics para mi generación supone activar mecanismos de la memoria. Nos lleva a los sitios donde los leíamos, que puede ser la casa de la abuela, donde ibas a veranear… Son experiencias maravillosas porque transmiten ese momento pero mi intención no ha sido solo esa. He querido hablar de cómics que me importaron porque los leí todos, pero también los he querido releer. Si un tebeo que leí con 11 años no aguanta el paso del tiempo puedo hablar de otras cosas. Puedo hablar del momento histórico o hacer algo de crítica. Yo quería incluir todos estos elementos en el libro.

Es cierto que algunos lectores lo han visto escorado hacia la cuestión nostálgica más allá de cuál fuese mi intención porque hay muchos cómics que leíste de niño y son una parte importante de tu vida que no vas a perder nunca, pero por eso también aparecen libros que he leído el año pasado o recientemente. Yo quiero que sea una obra viva porque no es algo que haya terminado. Hay autobiografías que recuerdan que de chaval leía a Tintin o Bruguera y da la sensación que no han vuelto a leer un tebeo en 40 años, algo que no es mi caso.

P.: Sin embargo, como le pasa a Juanjo Sáez con su obra y especialmente con su” Hit Emocional”, sí que has sabido conectar con una generación con la que has compartido experiencias.

R.: Me parece que” Hit Emocional” es uno de los mejores tebeos que se han publicado este año y tiene mucho que ver con “Cómics Sensacionales”. Más allá de nuestras personalidades, que no tienen nada que ver, hablamos un poco de lo mismo. Esos cómics y canciones tienen un peso en tu vida. Las cosas solo tienen sentido para cada uno, cómo ha vivido lo que le ha sucedido y cómo ha sentido la experiencia. A partir de allí ya puedes tirar del hilo para sacar todo lo demás. Hay una experiencia especialmente emocional. La música te gusta o no te gusta. Puede estar muy bien hecha pero resultarte indiferente, otros simplemente te gustan sin saber muy bien por qué y otros te resultan una experiencia muy intensa. Al final estamos hablando de una relación emocional, la parte intelectual viene después. Primero ha tenido que haber un impacto, una huella que es la que quiero poner por escrito en el libro

P.: Hablábamos antes de Manel Fontdevila y en el libro escribes: “El talento de Manel es uno muy específico. Lee cómics, respira cómics, come cómics, caga cómics”. No sé hasta qué punto te defines a ti mismo.

R.: Ya me gustaría tener su talento. A lo que me refiero es que los que hacemos cómics generalmente hacemos otras cosas pero tanto Manel como Monteys son, sobre todo y ante todo, dibujantes de cómics.

Yo puedo escribir y escribo cómics pero no es lo mismo. Con todo, es cierto que los cómics son una de las cosas que más me gustan en la vida, de hecho no sé cómo sería mi vida si me quitases los cómics. Posiblemente más vacía.

P.: Además de tu experiencia como lector, con “Cómics Sensacionales” podemos hacer un seguimiento de tu trabajo como autor. A través de tus lecturas podemos entender mejor todos los trabajos que has desarrollado en el mundo del cómic y podemos unificar todos ellos. Vemos desde tu labor como traductor, las diferentes épocas como guionista o como divulgador con “U”.

R.: Para mí es toda mi vida. También llegué a ser librero durante un tiempo en Madrid Cómics. El otro día estaba en el Salón de Zaragoza con Julián Clemente, el editor Marvel de Panini en España y me decía que vaya recorrido más extraño tengo, firmando en Zaragoza Las Meninas y después, en casa, traduciendo Spider-Man. Pero yo no lo veo raro, a mí me parece normal. Son todos cómics y los leo con la misma pasión y por igual. No veo diferencias. No hay un Santiago García que entra al camerino y se cambia de ropa para interpretar un papel. Siempre soy el mismo. Al fin y al cabo, traducir cómics es leerlos igual que escribirlos o hacer crítica. De hecho, cada vez que hacemos crítica estamos haciendo también una creación. A mí me resulta todo natural y no entendería tener que renunciar a ningún aspecto. Igual es uno de mis defecto., A veces he pensado que me gustaría hacer algo más específico pero me siento como un niño en la pastelería, queriendo probar todos los pasteles. En “Cómics Sensacionales”, si a alguien le interesa, encontrará pistas para conocer mejor mi obra.

P.: Quizás mucha gente te asociaba con la novela gráfica por el libro y en “Cómics Sensacionales” pueda ver el cuadro de tus intereses mucho más completo.

R.: Son libros muy diferentes. La Novela Gráfica fue un proyecto académico y una investigación. Este año ha sido publicado en Estados Unidos por una editorial universitaria. Va dirigida a estudiantes universitarios. “Cómics Sensacionales” es todo lo contrario. Es un libro que permite ver la visión de una persona que ha dedicado toda su vida a los cómics y que ha formado parte de ese mundillo. Es un libro que está escrito por una persona que solo tiene que rendir cuentas a sus propios recuerdos. No es un libro de investigación en el que tienes que buscar las fuentes y la información.

P.: En la introducción del libro invitas al lector a que vaya picoteando en la lectura del libro sin seguir el orden de lectura preestablecido, algo de lo que te contagias como autor. El orden de colocación de los textos y autores da la sensación de ser aleatorio.

R.: Sí, es aleatorio en parte. Yo lo escribí sin un plan prefijado. Los dos primeros textos que escribí sirvieron para que la editorial viese un poco el camino que quería seguir. Los dos primeros fueron los textos sobre el Batmán de los años 50 y 60 , el “HP y Giussepe Bergman” de Milo Manara. No tienen que ver nada entre sí y precisamente por eso los escribí. Me planteé escribir los textos del modo que me estimulase más hacer el trabajo. A veces por bloques de temas que tengan que ver. Por ejemplo, puse seguidos varios textos de superhéroes Marvel o de autores independientes de los 90… A veces hago lo contrario y cambio de registro para no caer en rutinas y mantener el interés. Desde el principio pensé que era un libro de lecturas individuales.

El orden en el que están escritos no es necesariamente el mismo en el que están publicados. La editorial lo maqueta en función de sus necesidades y a mí me parece bien este orden un poco aleatorio. Primero, porque es el modo en el que yo leía los cómics. De chaval no leía sistemáticamente y para preparar el libro tampoco he podido hacerlo. Escribí el libro mientras estaba en Baltimore pero tenía muchos de los cómics en Madrid, de modo que, cada vez que venía a Madrid aprovechaba para leer algunos, llevarme algunos, otros tenía que leerlos en digital…

Por eso me parecía que la falta de orden reflejaba mejor la realización del libro y espero que el lector haga su lectura guiado por su propia curiosidad.

Hay gente que me dice que se ha leído el libro desde el principio hasta el fin que es como probablemente lo hubiese hecho yo. Es gente que ha leído prácticamente todos los libros de los que se habla y le puede ser un poco indiferente por dónde empezar.

Lo que si hemos pretendido es mantener la coherencia entre series y subseries de textos porque, efectivamente, sí que hay distintas familias de cómics. Si hablo varias veces de superhéroes Marvel por ejemplo, en un primer texto pongo en antecedentes a los lectores de modo que en los otros textos no me repita. Lo mismo pasa con los textos sobre Jaime y Beto Hernández y “Love & Rockets” por ejemplo. Ese orden interno sí que existe.

P.: El proceso de hacer el libro entre Baltimore y Madrid se ve también en las imágenes, que mezclan algunas de archivo con fotografías muy personales.

R.: Sí claro. Por las circunstancias no he podido recuperar algunos libros y por eso no están en la selección. La intención ha sido conseguir las mejores imágenes posibles pero a veces no se han conseguido exactamente las que queríamos. La editorial ha hecho el esfuerzo por conseguir los derechos de todas las imágenes y han sido en algunos casos las propias editoriales las que han puesto problemas o unas condiciones económicas inasumibles.

Todas estas limitaciones reflejan el proceso de un lector de cómic. Hay veces que no eliges los tebeos de tu vida, sino los que tenías disponibles, los que te encontrabas… por eso estoy contento. No aspiraba a crear un cánon ni mucho menos pero si quería que todos los tebeos que estuviesen hubiesen sido importantes en mi vida en algún momento. No están todos, eso es evidente, serían demasiados. Decidir cuáles quedarme y cuáles dejar fuera sería imposible así que tiene que haber unas circunstancias externas, como en la vida, que sean las que te limiten. Unos derechos no los hemos conseguido, otro tebeo no lo he podido encontrar… y al final vas haciendo esa selección con esos condicionantes. Como digo no es un cánon y podría poner cientos de tebeos.

P.: ¿Cómo haces esa selección?

R.: Iba haciendo listas y más listas y a medida que revisaba iba quitando tebeos con gran dolor. Quería hacer un libro publicable y que tuviese un interés para los lectores, no solo hacer una lista privada para mí y a mis amigos. No he intentado hacer una panorámica. Si lo hubiese querido hacer hubiese metido obras como “Corto Maltés” o el “Príncipe Valiente” pero no era mi intención. Mi idea era poder hablar de cómics por los que sintiese pasión y, lo siento, pero nunca me ha interesado “Corto Maltés”. Nunca he podido con él y no le veía sentido incluirlo. Sí creo que soy un tipo de lector que ha leído de todo y por eso puedo incluir lecturas apasionadas de muy diversos orígenes.

Podía haber metido más si los textos hubiesen sido más cortos, pero los textos tienen la extensión que quería y no he tenido cortapisas de la editorial. Quería que cada texto tuviese su propia vida y extensión y no hacer una suma de fichas intercambiables. No me interesaba simplemente hacer una lista de nombres sino que cada uno tuviese un significado. Cada tebeo tiene un sentido y estoy intentando explicarlo.

P.: Me ha sorprendido ver un nombre que repites en varios textos: “Jodelle”. A pesar de no ser un gran apasionado del cómic francobelga en diversos momentos hablas de su influencia.

R.: Sí. Creo que Jodelle es el único libro de la selección que está inédito en España. A mí “Jodelle” me apasiona. Durante mucho tiempo he conocido obras al estilo “Jodelle” pero no accedo a él hasta que me lo presta Juan Antonio Ramírez, un gran referente para mí que había escrito un libro sobre el cómic en España en los años 70 y que conocí durante la carrera de historia del arte.

Poco después salió la maravillosa edición de Fantagraphics, con un montón de material extra y que yo tengo como uno de los tesoros más grandes de mi colección. Es uno de los cómics que salvaría si se me quemase la casa. La duda es si lo salvaría porque me gusta tanto o porque es uno de los cómics más difíciles de sustituir. Es algo que está muy cercano a mi corazón. Quizás se deba a que está relacionado con mi forma de ver el cómic: esas formas planas y esos colores tan radiantes, tan pop. Lo que hay en “Jodelle” está también en el Batman de los años 50 y 60. Son dibujos rotundos con trazos de tinta cerrados, son el tipo de cómics que llevo grabados a fuego en mi interior. En ese sentido “Jodelle” tiene una trascendencia enorme. Es el estilo Lichtenstein llevado a su máxima expresión y trasladado al cómic adulto. Es puro pop. Es de los primeros textos que escribí y tuve claro que debía estar.

P.: Cierras con un personaje muy presente en tu vida y tu trayectoria como es Spider-Man.

R.: Es cierto que está el último, pero no es el que escribí al final. Spider-Man tenía clarísimo que tenía que estar desde el principio y podía hacer más de un texto pero no me parecía conveniente por las limitaciones que tenía.

Hablaba de los cómics que primero salvaría si hubiese un incendio y probablemente uno de ellos fuese el Spider-Man contra Superman gigante de los años 70 de Ross Andru. Spider-Man es el personaje más importante de mi vida. Antes te decía que no concebía la vida sin los cómics y me pasa lo mismo con Spider-Man. Me siento muy identificado con él desde que leía los primeros tebeos de Vertice de Ditko o Romita siendo un chaval. La vida me ha llevado a mantener siempre esa relación. Llevo 25 años siendo traductor de Spider-Man. Mi relación con el personaje ha sido muy intensa y muy cercana. Dudo que, además de Julián Clemente, haya muchas personas que tengan un conocimiento tan íntimo de Spider-Man. La idea de poner mis palabras en su boca me resulta fascinante, como si cumpliese el sueño de una vida, así que el texto era obligatorio. He vuelto mucho a la historia del “Capítulo Final” de Ditko. De hecho, al poco de irme a Estados Unidos, se celebró la Baltimore Comic Con, una convención muy importante si eres aficionado al cómic. Es la convención en la que se entregan los premios Harvey. Tienen muchos puestos de segunda mano y yo fui inmediatamente. No tenía tarjeta de residencia ni nada, solo llevaba una semana allí. Lo primero que me compré fueron los tres números de “Capítulo Final” de Ditko. Me los compré como si fuesen un fetiche, como si estuviese comprando una obra maestra. Desde luego son otros de los cómics que salvaría del incendio.

P.: Hablas de Baltimore y es curioso que tu explosión creativa y la mayoría de proyectos coincida con tu estancia allí. ¿Cambia tu perspectiva la distancia de estar allí?.

R.: A ver, hay una parte de coincidencia. Coincide que se pongan en marcha los proyectos con estar allí, pero sí hay otra cosa que tiene que ver con estar en Baltimore que es que estaba muy tranquilo y podía trabajar mucho. Allí tienes una vida, tienes amigos y viajas, pero en Madrid tengo mucha más actividad, muchos amigos y familia. Al final los compromisos te ponen más complicado trabajar, pero allí no iba a presentaciones o salones. Me concentraba en trabajar. Eso lo hecho mucho de menos.

Hay otro factor y es el ritmo de trabajo americano. No solo el americano, en cualquier otro país del mundo el tiempo de producción es muy distinto al de España. Ni en Europa ni en latinoamérica se tiene un horario como el que tenemos aquí, un horario que, a mí al menos, no me ayuda nada a trabajar. El horario de allí te permite levantarte temprano y poder ser más eficaz.

Lo que comentabas de coger distancia. Cuándo te vas a vivir fuera coges otra perspectiva. Ves el sitio de dónde vienes con una distancia. Aprendes mucho porque ves otra gente, autores, editores que te muestran otra forma de hacer las cosas. Aprendes mucho de hasta dónde puedes llegar. En todas partes hay gente dispuesta a acogerte y te das cuenta que no tenemos que ir con complejos a ninguna parte. El otro día vi una película de los 70, “El astronauta”, que se centra en mostrar lo paletos que somos y las burradas que hacemos intentando parecernos a los americanos. Ésta es una idea que sigue operativa. Por una parte te das cuenta de estas cosas cuando estás allí y por otra parte revisas las cosas que has hecho y ves lo que funciona, lo que falla, lo que se puede hacer de un modo diferente. En ese sentido es muy formativo y puede ser muy instructivo.

P.: ¿Cuánto tiempo te ha llevado hacer “Cómics Sensacionales”?.

R.: Menos de un año. Lo empezamos en verano del 2014 y en agosto del 2015 estábamos con algunos flecos finales. Creo que entró en imprenta en septiembre. No he tenido tiempo de pensarlo. El trabajo ha sido un poco angustioso. Pasa siempre, comienzas pensando que va a ser un viaje en barca sencillito y al final se convierte en un desembarco en Normandia siempre.

P.: Larousse es una editorial especializada en Enciclopedias. La mayoría de tus libros estás realizadas con editoriales que trabajan en el ámbito del cómic. ¿Existe mucha diferencia en el trato y en el trabajo?

R.: De hecho, la Enciclopedia que compró mi padre cuando era pequeño era Larousse así que me hace gracia. Sí que es cierto que me encuentro muy a gusto en Astiberri. Son para mí como una familia y tenía curiosidad por ver cómo sería trabajar con una editorial grande como Larousse. El trato ha sido muy agradable. Me he sentido muy cómodo y nos hemos entendido muy bien.

Hay que decir que el libro, en un comienzo, no iba a ser así. Si miras los otros libros que han sacado eran libros de bolsillo, en blanco y negro con unas páginas a color con todas las portadas de los álbums. Éste era el concepto inicial pero una vez empezamos nos fuimos emocionando. Ellos mismos hicieron que el libro fuese más de lo que estaba previsto en el comienzo. Plantearon cambiar el concepto y hacer algo a todo color, en tapa dura, un libro de tipo regalo. Me he sentido muy respaldado. He sentido que tenía todo el apoyo de una editorial grande detrás con el trato y familiaridad de una pequeña. Doy gracias por haber caído con ellos.

EL PORTERO

P.: Otro tebeo que has hecho este año es “El Portero”, en el que continúas con la mezcla de realidad y ficción que ya realizases en” Fútbol, la Novela Gráfica”. ¿Cómo nace” El Portero”?

R.: Nace por la labor de la Fundación del Athletic de Bilbao con Galder Reguera a la cabeza. Está haciendo una labor increíble con actividades que unen literatura y fútbol. El año anterior me habían invitado a participar en las charlas que hacen allí durante una semana. Ese año habían publicado una serie de textos relacionados con fútbol y decidieron que querían publicar un par de cómics y nos ofrecieron hacer uno de ellos a Pablo y a mí. Yo acepté encantado porque es un proyecto muy bonito en el que merecía la pena participar con una buena distribución de 10.000 ejemplares además. El otro número lo hicieron en euskera Unai Iturriaga y Alfonso Zapico. Son tebeos de grapa de 20 páginas. Me hace gracia volver a este formato que se han convertido en algo heterodoxo, casi de boutique y volver a trabajar a Pablo Ríos.

En el momento que lo hice estaba intentando acabar “Cómics Sensacionales”. La verdad es que no sé ni como lo hice. Lo escribí casi a borbotones, de un modo muy natural pero sabía que Pablo iba a saber interpretar este material y darle la forma que necesitase. Como así fue. Galder no nos dijo nada sobre el contenido y nos dejó libertad absoluta. Ni siquiera nos dijeron que pusiésemos algo del Athletic. En el tebeo, que se llama el portero, ni siquiera menciono a Iribar. No nos dijeron nada. Es un cómic que, siendo como es, institucional, es muy personal para nosotros. No nos hemos limitado en ningún aspecto. Casi me gusta más que “Fútbol, la Novela Gráfica”.

P.: ¿Se puede considerar un anexo de la novela gráfica?

R.: Si se llega a reeditar “Fútbol” me gustaría que llevase” El Portero” añadido. Es como la prórroga de la novela gráfica y creo que complementa muy bien lo que contamos allí.

P.: Hablas en” El Portero” de la figura de la mujer en el deporte, un tema muy candente también en el cómic.

R.: En realidad es un tema que se está viviendo con mucha intensidad los últimos años y me parece bien. Yo me siento un poco perplejo cuando veo las polémicas porque nunca he visto a las mujeres de un modo distinto a los hombres y me parece lo más normal del mundo que hagan las mismas cosas ya sea en el fútbol o en el cómic. Entiendo que no es lo más habitual y que se estén tomando medidas para corregir situaciones que son reales. Para mí es muy natural que salgan mujeres u hombres por igual.  “El Portero” lo escribí estando en Baltimore y allí el fútbol se relaciona con mujeres y con latinos. Las mujeres americanas tienen la mejor selección nacional que existe. En términos absolutos, si miras su historial, puede ser el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos. Ningún equipo de hombres puede compararse con los logros que han obtenido. Empiezo el tebeo con el mundial femenino que juegan Estados Unidos y Japón y me pareció lo más natural desde esa perspectiva escribirlo. Quería utilizar ese punto de vista para mostrar esa perspectiva que en España iba a ser más difícil de entender.

YUNA

P.: Precisamente en tu último trabajo está muy presente la problemática relacionada con el mundo de la mujer. Hablamos de “Yuna”. Un libro que realizas con Juaco Vizuete y probablemente uno de los más incómodos de los que has realizado.

R.: ¿Te ha resultado incómodo?

P.: Me ha parecido que es un libro que usa la ciencia ficción para hacer digerible un mensaje que sería muy complicado de transmitir fuera del género.

R.: Tengo curiosidad por ver qué impresiones está causando. Es un libro que no busca respuestas fáciles y por eso me interesa ver cómo lo reciben los lectores. Siempre pienso que es el lector el que tiene que completar el libro, pero en este caso lo pienso más. Desde el principio la intención era sugerir más que mostrar temas que nos preocupan que tienen que ver con lo orgánico y lo inorgánico, que tienen que ver con la identidad y con el género.

Lo que queríamos evitar era hacer un panfleto o dar un mensaje simplón y para ello teníamos que sugerir más que mostrar. Quizás yo no soy capaz de resolver ese problema tan bien como puedo resolver una ficción.

¿Por qué me interesa hacer este tebeo con Juaco? Juaco es un autor que se mueve muy bien en este terreno. Juaco tiene una trayectoria que no entiendo muy bien porque no es más conocida. Su trabajo nos remite a” El Resentido”, una obra que publicó La Cúpula en los años 90. Tiene, además, 2 obras que creo que son de los mejor que se ha hecho en el cómic español reciente. Una es “El Experimento”, editado por Glenat y la otra es” Lo primero que me viene a la mente”, publicado por Astiberri en 2014.

Cuando conocí” El Experimento” lo leí por primera vez en fotocopias sin estar acabado y sin saber a dónde iba a llegar. Para mí” El Experimento” es un libro enigmático, misterioso que tiene exactamente esa cualidad que está relacionada con esa paranoia de Philip K. Dick en la que tienes la sensación de que no está sucediendo lo que te están contando, que la realidad que hay detrás es otra que la que estás leyendo. No es tanto que tenga un valor simbólico, sino que tienes una sensación de que es algo falso o intangible y que estás en la superficie de lo que te quieren contar. Esa sensación la tuve con” El Experimento”.

Yo pensaba que quería hacer un libro así, con todo ese misterio y esa capacidad de sugerir. “Yuna” ha tenido una maduración muy lenta. Se lo propongo antes de que saliese “El Experimento” porque lo había conocido antes ya como te decía. Yo tenía esta historia de ciencia ficción a la vez densa y ligera desde hace tiempo y a Juaco le gustó desde el principio.

“Yuna” estaba muy trabajado, muy madurado, pero faltaba rematarlo. No había llegado a hacer el guión final pero como el argumento estaba muy avanzado. Es a raíz de” Beowulf” que decido terminar el guión. Juaco estaba terminando” Lo primero que me viene a la mente” y una vez que lo coge no tarda mucho en terminarlo. Más o menos un año.

P.: “Yuna” parece beneficiarse de algunos recursos de “Lo primero que me viene a la mente.”

R.: Sí. En alguna entrevista lo ha comentado. En “Lo primero” empieza a experimentar con el espacio, la página y los tamaños de las viñetas. Algo que se presta muy bien a lo que queríamos hacer en” Yuna”, todos estos paisajes alienígenas y los escenarios cósmicos. Yo soy muy fan de Juaco y me encanta su modo de componer la página y de narrar. Es algo que no se puede guionizar. Él lo ha rehecho a su modo de contar pero yo no me he sentido traicionado. Al revés, lo ha interpretado de un modo más profundo. Me recuerda un poco a lo que hacía antes Chester Brown y me parece muy interesante. Ahora que la novela gráfica no tiene que andar contando las páginas, estos recursos te permiten jugar de un modo más libre con la narración. Te permite transmitir una sensación más lánguida en las ocasiones en las que la situación lo requiera, hacer que la lectura sea más perezosa en unas partes, que en otras sea más densa… Juaco ha sabido interpretarlo maravillosamente.

P.: En “Yuna “es tan importante lo que se cuenta como lo que no se cuenta. Hay una sensación de que esos vacíos los tiene que llenar el lector.

Sí. Lo importante es lo que ocurre fuera de la historia. No es que ocultemos nada con elipsis pero sí que quería que hubiese esa sensación de que estamos aludiendo a algo que no estamos mencionando y que el lector tuviese la sensación de que no se estuviese enterando de algo. Por una parte, parece una historia de extrema sencillez, pero por otra queríamos transmitir la sensación de que hay algo que se te escapa entre los dedos, que hay algo más. Eso no lo puedes llegar a dibujar pero nuestro reto era llegar a transmitirlo.

P.: Transmitís los mensajes más crípticos a través de Colosa, un planeta gigante que se hace vivo a través de lo carnal y los sonidos.

R.: Bueno. En “Yuna” la Inteligencia Artificial muestra su lado más humano pero nosotros nos planteamos que una Inteligencia Artificial después de la singularidad sería tan distinta a nosotros que no podríamos entenderla. Esa Inteligencia Artificial es Colosa y allí está el encuentro entre Colosa y Yuna con un resultado incomprensible para Héctor. A lo largo de la historia vemos como ese aspecto de imitación de la vida humana es una farsa, es algo que los personajes hacen porque saben hacer como el perro que imita unos gestos que le enseñan sin entender los motivos por los que los hace. Imita el gesto pero no el sentimiento. No quiere decir que no tenga sentimientos, es que los sentimientos son otros.

P.: En “Yuna” se habla de las relaciones tóxicas. Imagino que la ciencia ficción hará más digerible el mensaje.

R.: Esto surge, y más viendo la naturaleza de “Yuna”, de una manera orgánica. No es que nos planteemos que queramos llevar la historia por allí pero se va por allí. Estamos tratando una historia que tiene mucho que ver con los celos, el machismo y con la violencia pero es un tema que surge y nos sorprende. Me parece interesante porque se puede entender de muchas maneras en función de las preguntas que te hagas pero no porque nosotros estemos intentando transmitir ningún tipo de mensaje. En “Yuna” hemos desatado pasiones que nosotros como autores no somos capaces de controlar. Nosotros manejamos el guión y el dibujo pero solo podemos desatar la tormenta y ser testigos de cómo acaba. Eso me hace sentirme orgulloso de esta obra.

P.: Es una obra que da más preguntas que respuestas.

R.: Sí y no. Lo que pasa es que el que no tiene la respuesta soy yo. Lo que me ha pasado con Juaco es que, según íbamos avanzando, íbamos discutiendo detalles aparentemente insignificantes pero que se iban volviendo más profundos a medida que las hablábamos. Cada vez veíamos más capas y en muchas ocasiones llegábamos a conclusiones que no nos habíamos planteado al empezar la conversación. Es como si el análisis lo estuviésemos haciendo a posteriori, como si estuviésemos descubriendo la obra después de haberla hecho.

Sí que hay respuestas en “Yuna”, pero cada uno tiene que buscarlas por su cuenta, Puedes pasar la obra muy rápido y disfrutar de los paisajes que hace el dibujante o puedes darle más espacio y ver hasta dónde te lleva la obra. Pero está pensado para ver qué hace el lector con este juguete. Por eso me interesa saber las reacciones que genera.

P.: Comentabas antes que estás a punto de acabar con “García” y después de estos tres años de actividad frenética, ¿qué es lo próximo?

R.: Aún está prevista la salida de “García” y después… no lo sé. Tengo ganas de ver algunas cosas, de hablar con los dibujantes, empezar a mover proyectos… pero ya veremos si en 2016 alguno de ellos ha fructificado o es el momento de parar y reflexionar sobre lo que ha pasado estos años.

Links de interés:

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