La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 66/127, designa el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, invita a los Estados Miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y particulares, a que lo observen debidamente. Representa el día del año cuando todo el mundo expresa su oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos a algunas de nuestras generaciones mayores.

La Asamblea de las Naciones Unidas nos llama a recordar que el maltrato y abuso a cualquier persona mayor es una violación de su dignidad.

Ser tratados con dignidad significa: ser valorados debidamente, ser protegidos contra

la violencia doméstica, los malos tratos físicos o mentales; la eliminación de formas de discriminación basadas en la edad, sexo, raza, discapacidad y situación económica.

Las cifras y datos que nos ofrecen las estadisticas son escalofriantes:

  1. Uno de cada 6 , es decir cerca del 20%, de las personas mayores de 60 años sufren algun tipo de abuso.
  2. Las tasas de abusos son mayores entre los ancianos en instituciones.
  3. Se prevé un aumento de maltratos por el envejecimiento de la poblacion.
  4. La población mundial de mayores de 60 años se duplicará en 35 años
  5. El maltrato conlleva graves lesiones fisicas y consecuencias psicológicas prolongadas.

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“Gerardo, quien tiene 73 años, tuvo un derrame cerebral que lo dejó incapacitado para cuidarse por cuenta propia. Su hijo se ofreció a ayudarlo y Gerardo se mudó con él y su familia. Pero el hijo y la nuera de Gerardo trabajaban todo el día y estaban ocupados con sus hijos por las noches. Gerardo odiaba ser una carga para ellos y trataba de cuidarse a sí mismo.

Un día, Carmen, una amiga de Gerardo, vino a visitarlo. Se sorprendió al ver que tenía manchas de comida en su ropa y llagas en los talones. Además, su habitación olía a orina. Gerardo parecía deprimido y retraído y no se parecía en nada al hombre alegre y ocurrente que había sido su amigo durante tantos años. A Carmen le preocupaba que la familia de Gerardo lo estuviera descuidando”.[1]

He cogido este ejemplo por estar cerca de uno que básicamente he sufrido en un ámbito familiar, que me lacera especialmente, pero que tristemente se asemeja a MUCHOS de los que todos conocemos. Prácticamente nadie desconoce estas experiencias, aunque no conozca las clasificaciones de las tipologías de abusos que sufren nuestros mayores:

  • El maltrato físico, más presente de lo deseado, tanto en ámbito familiar como en instituciones para el cuidado y atención del anciano. Con tristeza vemos daños corporales en las personas mayores provocadas por golpearlas, empujarlas o incluso abofetearlas. Daños de maltrato físico ocasionados cuando se sujeta contra su voluntad, como encerrarla en una habitación o atarla a un mueble.
  • El maltrato emocional, o maltrato psicológico, tristemente muy frecuente cuando el cuidador emplea palabras hirientes o humillantes, le grita, la amenaza o la ignora repetidamente, o cuando se le impide a esa persona ver a familiares y/o amigos cercanos.
  • La negligencia de atención muy extendida cuando el cuidador no responde a sus necesidades, ya sean físicas, emocionales o sociales. O bien, si no le da sus alimentos, medicamentos o impide su acceso a atención médica.
  • El abandono, en sus múltiples manifestaciones, ocurre cuando se deja sola a una persona mayor que necesita cuidados, sin hacer arreglos para que alguien atienda sus necesidades.
  • El abuso sexual, bochornoso proceder que ocurre más de lo que nos imaginamos, cuando el cuidador de una persona mayor la obliga a presenciar o ser parte de actos sexuales.
  • El abuso financiero ocurre cuando alguien se roba el dinero o las pertenencias de una persona mayor; falsifica su firma en cheques, en el cobro de la pensión o jubilación o en los beneficios del Seguro Social, o bien, el uso de las tarjetas de crédito y las cuentas bancarias de otra persona sin su permiso. La manipulación de cualquier documento legal o testamentario del anciano sin el permiso adecuado.

Es un reclamo, en favor a nuestros mayores, al respeto y cuidado que nos merecen, y a que transiten sus últimos años de vida, después de habernos legado lo mejor de sí, sin temor a ser expoliados, agredidos o desatendidos. Pongamos TODOS nuestra atención y cuidado en prevenir y combatir actitudes y conductas de ABUSO y MALTRATOS DE NUESTROS MAYORES.

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 15 de junio de 2021

[1] https://www.nia.nih.gov/espanol/abuso-personas-mayores