El Gobierno ordenará el cierre interior de los locales de hostelería y reducirá los aforos en comercios, centros deportivos y culturales, entre otras medidas

El presidente regional, Miguel Ángel Revilla, ha anunciado hoy el cierre de la movilidad entre municipios desde esta tarde, a partir de la publicación del decreto en el Boletín Oficial de Cantabria, y hasta las 00:00 horas del 18 de noviembre, fecha hasta la que se prorroga también la vigencia del confinamiento perimetral del conjunto de la Comunidad Autónoma.

Según ha explicado en una comparecencia de prensa con el vicepresidente, Pablo Zuloaga; el consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, y la directora general de Salud Pública, Paloma Navas, la medida tiene por objeto «doblegar la curva de contagios» y evitar el colapso hospitalario, y llega de la mano de otras restricciones sanitarias que próximamente entrarán en vigor en Cantabria, como el cierre interior de los locales de hostelería o la reducción de los aforos en comercios, centros deportivos y culturales.

El presidente ha adoptado la decisión a propuesta de la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y en cumplimiento de las instrucciones acordadas por el Consejo Interterritorial de Salud para aquellos territorios que, como Cantabria, se encuentran en nivel de riesgo 3, tanto por la incidencia acumulada de positivos Covid-19 como por la presión asistencial.

«Estamos en una situación gravísima y no somos los peores, pero, como no queremos llegar a las situaciones que tienen otras comunidades autónomas, hay que actuar con rotundidad y esta medida dolorosa hay que hacerla», ha dicho Revilla, al tiempo que ha pedido compresión a los ciudadanos y ha llamado a acatarla con «absoluto rigor».

«Si lo hacemos, estoy seguro de que la curva va a volver a bajar y recuperaremos la actividad económica, ahora que se acercan las Navidades», ha apostillado el presidente, que por la mañana ha comunicado la noticia a la delegada del Gobierno, Ainoa Quiñones, para que los cuerpos de seguridad del Estado velen por su cumplimiento, «porque de nada sirve el papel si cada uno hace lo que le da la gana».

En lo personal, ha reconocido que nunca llegó a imaginarse tener que tomar una decisión de este tipo y, consciente del «trastorno» que supone para la economía, ha anunciado ayudas para «paliar» el impacto en determinados sectores como la hostelería.

«La salud es lo primero y es lo que toca, actuar con rigor. Pido a los ciudadanos que entiendan que todo lo que hacemos es por su bien», ha remarcado.

Por su parte, el vicepresidente ha insistido en que las nuevas medidas se justifican en la necesidad de «bajar los contagios para bajar la presión», en un momento especialmente complicado en el que la región ha superado, concretamente ayer, el récord de positivos en un solo día, 236.

«Estamos en un nivel de alerta 3 y eso obliga a tomar las decisiones a tiempo para garantizar la salud y la vida de los cántabros», ha dicho Zuloaga, que ha tenido un recuerdo para las 256 víctimas que hasta el momento ha provocado la pandemia en Cantabria y ha asegurado que, si estamos mejor que otros territorios, es «gracias al esfuerzo de toda la sociedad y gracias al esfuerzo que los cántabros y las cántabras hacen, a través del Gobierno, para mantener una sanidad pública bien financiada».

También se ha referido al trabajo de los más de 120 rastreadores que hay actualmente en la Comunidad Autónoma y, en este sentido, ha realizado un doble anuncio de cara a la semana que viene: la incorporación de otras 10 personas a la plantilla de rastreadores de la Consejería de Sanidad y la duplicación de los efectivos militares que el Gobierno de España destina a Cantabria para este fin.

Por último, ha subrayado que el Gobierno de Cantabria ha sabido estar siempre a la altura de las circunstancias y ha adoptado en cada momento las medidas necesarias para frenar la expansión de la pandemia, entre las que ha citado los cordones sanitarios establecidos en verano en Santoña y en el barrio de La Inmobiliaria de Torrelavega. «Aquellas medidas sirvieron para rebajar la curva y eso es lo que pretendemos hoy», ha aseverado.

Medidas por el bien de todos

El consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, ha recordado que Cantabria pasó ayer al nivel de alerta 3, ya que, según el baremo del documento de actuaciones de respuesta coordinada para el control de la transmisión del COVID-19, los indicadores epidemiológicos están en riesgo «muy alto» y los asistenciales en riesgo «alto».

Rodríguez ha detallado que la incidencia acumulada de casos diagnosticados en 14 y 7 días es de 428 y 230 casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Además, la incidencia acumulada en mayores de 65 años, tanto en 14 como en 7 días, asciende a 366 y 204 casos por 100.000 habitantes. Con estos datos encima de la mesa, los cuatro indicadores presentan un nivel de «riesgo muy alto», mientras que la positividad de las pruebas diagnósticas se sitúa actualmente en un 13,3%, lo que equivale a un «riesgo alto».

El consejero ha hecho mención, asimismo, a la tasa de ocupación de camas de hospitalización, que está en el 10,5%, y de cuidados críticos, que se sitúa en el 15,5%, lo que significa que en ambos casos se ha superado ya el umbral de riesgo medio y pasan a nivel rojo.

Además, ha adelantado que las previsiones para los próximos días «no son especialmente buenas», porque hay un número alto de positivos diarios y el pronóstico de las urgencias hospitalarias «no va a ser de descenso» de los indicadores asistenciales. «Como mucho, de mantenimiento y, posiblemente, de aumento», ha señalado.

El titular de Sanidad ha insistido en que estas medidas se toman «por el bien de todos» para no llegar al colapso de los hospitales, «que sería terrible», y frenar la curva de contagios. Por eso, ha apelado a la responsabilidad de todos los cántabros para reducir al mínimo la movilidad fuera de su domicilio.

Medidas acordes con el nivel de riesgo actual

Entre las medidas sanitarias que va a aplicar Cantabria próximamente, «acordes con el nivel de riesgo que tenemos», la directora general de Salud Pública, Paloma Navas, ha destacado la reducción de aforos a un tercio en ceremonias nupciales, velatorios y lugares de culto, con un máximo de 10 personas en espacios cerrados y 20 al aire libre, así como en los establecimientos y locales minoristas, mercados al aire libre, hoteles o alojamientos, entre otros.

Los locales de hostelería y restauración no podrán recibir clientes en su interior y únicamente podrán realizar su actividad en las terrazas, con un 75% de su aforo. También se rebajará al 50% el aforo en cines, teatros, auditorios y circos, así como en museos monumentos y equipamientos culturales.

Por otro lado, se suspenden, salvo «necesidad justificada», las actividades de los centros recreativos para jóvenes, tales como ludotecas o centros de ocio juvenil, y se prohíben las visitas en las residencias de estudiantes.

En cuanto al deporte, se permite la realización de actividad física en grupos de hasta 6 personas en instalaciones y centros deportivos, polideportivos y pabellones municipales, siempre que se respete el aforo máximo de un tercio, el mismo que se establece para los espacios formativos.

«Se trata ¿ha dicho Navas- de medidas que persiguen la reducción de la movilidad, que está vinculada directamente al aumento de la transmisión, y evitar la permanencia en espacios cerrados, con poca ventilación, algo que ya conocemos tiene un nivel de riesgo mucho más elevado».

Finalmente, ha hecho hincapié en la importancia reducir al máximo las burbujas de convivencia y ha asegurado que, si se cumplen las medidas, los efectos podrían empezar a verse en unos 8 días.