1 Marzo, 2017

Spotlight: La fuerza del periodismo sin ataduras

Buen film de Tom Mccarthy, una sugestiva obra coral oda al periodismo como vanguardia de denuncia de las injusticias y corrupciones del poder. Cinta basada en hechos reales, que se atiene firmemente a lo sucedido, investigación de uno de los casos más sonados de pederastia dentro de la Iglesia Católica USA, de cómo el Boston Blobe, con su equipo de investigación “Spotlight” (el más antiguo de USA), destapó decenas de casos de pederastia dentro de la Iglesia y como esta los fue tapando, este trabajo obtuvo en 2003 el Premio Pulitzer por su servicio público, esta labor dio con la acusación pública de 249 sacerdotes del área de Boston, con más de 1500 víctimas, llevando a la renuncia del Cardenal Bernard Francis Law de Boston. Con guión del propio director y Josh Singer (“El ala oeste de la Casa Blanca” o “El quinto poder”) realizan una labor encomiable en el apartado de describir la situación, en su reflejo de la situación periodística del momento, al borde del crack por culpa de internet, desarrollan con pulso firme el increscendo de las indagaciones, la subida de tensión cuanto más cerca están de la verdad, hace que el espectador este atento ante lo que va descubriendo. La cinta resulta un canto a la integridad (periodística y en todo) y a la valentía de enfrentarse a un coloso. En su debe cabe achacarle la falta de alma, de fondo de los protagonistas, sabremos de ellos lo mismo al empezar que al acabar, son unos profesionales que hacen su trabajo, lo peor es que sus personalidades serían intercambiables sin estropear el film.

Es un film en la onda de “Todos los hombres del presidente” (1976), narra con pericia unos hechos históricos que han removido la sociedad norteamericana, como esta “spotlihght” se atiene a la trama, no hay subhistorias, no hay forzados romances, no hay escenas de violencia o acción, y al igual que la de Alan J. Pakula no hay profundidad alguna en los personajes, asimismo las dos comparten a un apellido de personaje, Ben Bradley Jr es el Adjunto Jefe de Redacción del Boston Globe, este es hijo del editor del Washington Post durante los hechos que destaparon el Watergate y que relatan en el film setentero. Es un relato que tampoco busca ensalzar incondicionalmente al periodismo, le encuentra grietas, debilidades, en el centro de esto está que el Boston Globe tenía noticia de los hechos desde 5 años atrás pero no investigó, lo dejó pasar, los motivos no son contestados, lo deja al albedrio del espectador, fue por desidia? Por miedo a enfrentarse a una poderosa institución? Por no creerla? Por miedo a represalias? Por pertenencia a una comunidad religiosa? Este elemento que gotean por la historia de vez en cuando es de gran capacidad para veamos la ambigüedad moral en la que vivimos, para sintamos los sentimientos de culpa de los periodistas que pudieron hacer algo mucho antes, esto remarcado por una gran frase que dice “Robby” .

Es una cinta que no se regodea en los escabrosos hechos, se atiene a las averiguaciones de los periodistas, todo lo veremos desde su punto de vista, no se especula con flash-backs maniqueos, no hay sensacionalismo gratuito, ni malos malísimos, solo niveles de maldad, lo más cerca que estamos de esto es en un par de testimonios de víctimas, pero el realizador sabe afrontarlas con elegancia, incluso lo suma a otro impactante momento en que Sacha interroga por casualidad a uno de los sacerdotes pederastas, de apariencia ingenua, dando idea del mundo frágil en que vivimos. Tampoco hay escenas de acción, de encuentros oscuros o de testimonios sorpresa, todo es un minucioso trabajo de investigación, surtido de infinitos diálogos e interrogatorios, información que se suma y se contrasta con más información, notas y más notas, corroboración de datos, estudio de registros, gente que se niega a hablar, informaciones sesgadas, reuniones en el periódico, todo ello en un ritmo sereno pero fluido, radiografiando la hipocresía de una de las instituciones que predica con más radicalismo la moralidad ética. Obra sólida en su propuesta desprovista de artificios, un viaje por las entrañas del periodismo crudo, donde el héroe es el periodismo como arma de nuestra sociedad. Asimismo deja detalles de las competiciones de periódicos, en realidad es la supervivencia de unos sobre los otros, el colgarse medallas de haber sido ellos y no los otros los que sacaron la denuncia, en este caso el Boston Globe en la recta final de su investigación parece temer que el Herald se le adelante.

En su debe está su asepsia aparente, su academismo, podría habérsele dado algún toque emocionante, transmitiendo en muchos tramos cierta frialdad, un tono cuasi-documental que nos distancia, carece de golpes emocionales, no hay conexión con unos protagonistas que se muestran profesionales y punto, nada sabemos de ellos, meros arquetipos intercambiables, trabajan en una misión de carácter stajonovista sin más, no hay momentos de dilemas morales, van hacia adelante y ya está, sesgados de matices, es malo que su carácter sea unidimensional, actores brillantes encarnando personajes planos. “Pecado” es que con la dura historia que nos cuentan no logren implicarnos emotivamente, no nos toquen la fibra sensible, no es que haya que ser sensibleros, hay medios sutiles de los que el film carece, nos priva de sentir la rabia que requiere la historia. Tampoco está ni medio presente por lado alguno la presión del poder, tanto el político o el eclesial, se habla mucho de él, pero es un ente fuera de campo, no se atisba, con lo que este David (el periodismo) contra Goliath (el poder de la Iglesia) queda desdibujado y un tanto en niveles de paranoia.

Tampoco se profundiza en la sublectura de que el que impulsó la investigación contra la Iglesia fuera judío, Marty Baron, es algo que podría habérsele dado implicaciones éticas, como tampoco se profundiza demasiado en la crisis que empezaba a asolar al periodismo por internet.

Lo hace todo esto el director sin alardes visuales, ni técnicos, una convencional propuesta, como muchos de los films vistos sobre redacciones de periodismo, con mucho plano general en la bulliciosa redacción, primeros planos para acentuar el expresivo dramatismo, planos contraplanos en las entrevistas, con un buen diseño de producción de Stephen H. Carter (“American gangster” o “Birdman”), rodándose curiosamente todos los exteriores en Toronto (Canadá) y no en Boston, para la redacción se utilizó la real del Boston Globe, ello con la correcta fotografía de Masanobu Takayanagi (“Infierno blanco” o “Black Mass”), híper-iluminada por fluorescentes en la redacción del periódico, y realista en exteriores, y punteado sin intrusismo ni dejar marca Howard Shore (“The game” o “El señor de los anillos”).

El elenco actoral coral deja huella en su ímpetu y pasión periodística. Michael Keaton es el que mayor cuota de pantalla tiene, y la aprovecha jugando con el acento bostoniano, con ententes radiantes, dejando fuerte personalidad, un líder reflexivo. Mark Ruffalo deja marca por su raza y viscerabilidad, aunque en algún momento sobreactúa. Rachel McAdams bien en su periodista Sacha Pfeiffer, con su momento de gloria cuando por azar casi entrevista a un cura pederasta, sensacional su sutil rostro de asombro. Liev Schreiber resulta una presencia escasa para el carisma y dura personalidad que traspira, muy bueno. John Slattery deja poso del gran actor que es, se le da menos cancha de la que merece. Stanley Tucci da lustre a su complejo y ambiguo rol de Mitchell Garabedian. Billy Crudup cumple como el abogado Eric Macleish que no sabemos muy bien de qué va. Brian d’Arcy James es otro de los “spotlight” algo desdibujado, deja algo de paranoia al enterrarse lo cerca que vive de un sacerdote pederasta. Michael Cyril Creighton da vida a Joe Crowley, una de las víctimas, lo hace con corrección, algo más sentida es la interpretación de otra de las víctimas, Neal Huff encarnando con pasión y tormento a Phil Saviano.

Momentos recordables: Las entrevistas a los hombres que fueron abusados de niños, Phil Saviano y Joe Crowley; La entrevista que Sacha realiza de improvisto a un cura abusador, mostrando candidez él; Cuando deben los del “spotlight” parar su investigación por algo Magno, las noticias que se derivan del 11-S, colocándonos contextualmente, con ello las dudas y temor a que se pierda la historia; El final cuando “Robby” y Renzedes llegan a la redacción tras publicar la noticia y los teléfonos están colapsados por las denuncias que mucha gente está haciendo contra los curas pederastas, gente que por pudor y vergüenza se había mantenido oculta y que al ver la noticia publicada se sintió liberada de denunciarlo y sacarlo a la luz.

Las reacciones Iglesia Católica: El Cardenal Sean O’Malley de Arquidiócesis de Boston dijo que “Spotlight” ilustra cómo informes del periódico llevaron a la iglesia . Radio Vaticano, servicio de radio oficial de la Santa Sede, la llamaron “honesto” y “convincente”, dijo que ayudó a la Iglesia Católica USA . Luca Pellegrini en sitio web de Radio Vaticano escribió que los periodistas del Boston Globe .

Film recomendable a los que gusten de thrillers serenos, con profundidad de historia, pero falto de hondura en sus personajes.’Spotlight’ es un largometraje serio. Un severo y crudo homenaje a los valores del periodismo tradicional, un relato de gran peso por lo que narra y cómo lo narra. Un homenaje a un grupo de periodistas que se atrevieron a destapar unos acontecimientos monstruosos dentro de una sociedad encubridora con el poder eclesiástico

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