29 Marzo, 2017

“Soy un maniático del control “ Entrevista a Jesús Saiz

Jesús Saiz es un autor todoterreno. Tras 15 años de trabajo ininterrumpido en Dc, el dibujante se incorpora a La Casa de las Ideas con una de las grandes series de la editorial, el Capitan América. Desde sus comienzos en Camaleón a su presente en Marvel, con Jesús repasamos su trayectoría.

Pregunta: ¿Cuáles son los cómics que hicieron que quisieras dedicar tu vida a ellos?.

Bueno, de chaval devoraba todo comic que cayera en mis manos. Aparte de los imprescindibles de mi generación, Mortadelo, Astérix y Tintín, también leía los de mis hermanos mayores, los Víbora, Creepy, 1984, etc. Mucha variedad. El primer cómic que coleccioné fue el Conan de Roy Thomas, me encantaba la combinación de aventura y terror que tenía, y sus dos principales dibujantes, Barry Smith y John Buscema se convirtieron en referentes de por vida para mí.

Recuerdo que cuando tenía unos once años hubo dos cómics muy distintos que me dejaron completamente impactado: Bloodstar, de Richard Corben, y Silencio, de Didier Comès. No podían ser más distintos entre sí, gráfica y narrativamente, pero entre los dos me descubrieron el amplísimo abanico de posibilidades que ofrecían los cómics.

De todas formas, no siempre tuve claro que fuera a dedicarme a los cómics, no era del todo consciente de que fuera una opción profesional. Quería dedicarme al dibujo, pero me era un poco indiferente el formato. Mis padres tenían una enciclopedia de Historia de la Pintura que me tenía tan fascinado como cualquier cómic, me pasaba horas examinándola. Así que pensaba (con bastante ingenuidad) que la opción profesional lógica era la de hacerse pintor de los de pincel y lienzo, y a eso encaminé mis pasos.

P.: Comienzas a publicar en el fanzine 451º y Azoth con Camaleón. ¿Cómo recuerdas aquella época?.

El 451º fue el punto de inflexión para mí, donde decidí que lo que más me atraía era el cómic. Conocí a Fernando Blanco en una academia de pintura, y me animó a hacer primero portadas y después un cómic para el fanzine que estaba preparando con Javier Pina y más gente, como David López que se incorporó poco después.

Estar rodeado de tanto talento y gente con inquietudes similares fue muy estimulante, y me dejó claro que era al cómic a lo que me quería dedicar.

El cómic que hice para el fanzine acabó siendo un poco el germen del que nacería Azoth. Recuerdo que en cuanto salió publicado dejé el trabajo que tenía de dependiente en una tienda, creyendo que ya era un profesional del cómic. Lo que no veía, o no quería ver, era lo endeble y precario que era el mercado español, lo difícil que era ganarse la vida con el cómic. Tras Azoth hice varias cosas con Planeta, principalmente portadas para la edición española de mi idolatrado Conan y para un par de series de Osamu Tezuka, y colaboré en un par de proyectos con Norma, pero la cosa no mejoró mucho. Fue una época de mucha ilusión y muy poco dinero.

P.: En 2001 comienzas tu aventura en el mercado americano. ¿Cómo recuerdas tus comienzos en ese mercado?.

Pues también con mucha ilusión, ¡pero esta vez con dinero! En realidad ya en el 2000 había hecho algunas historias cortas para Dark Horse, pero no fue hasta que hice cuatro números de la Liga de la Justicia para DC que no tuve conciencia de lo que realmente suponía trabajar profesionalmente en ese mercado, y fue un poco abrumador. Descubrí que hacer cómics es técnicamente mucho más complejo de lo que me pensaba, especialmente con la espada de Damocles de las fechas de entrega pendiendo constantemente sobre tu cabeza.

P.: El cómic de superhéroes trabaja con unos márgenes muy ajustados. ¿Te costó adaptarte al sistema americano?

Pues sí, y me sigue costando. Intentó ser muy serio y entregar siempre en fecha, pero me supone renunciar a prácticamente todo tiempo de ocio, y la mayor parte de mi vida social se reduce a que mis amigos me visiten mientras trabajo, que por fortuna soy capaz de charlar y dibujar a la vez, aunque sea de espaldas a mi interlocutor. Es un poco parecido a la sensación que provoca darte cuenta de que te queda una semana para los exámenes finales y que no has empezado a estudiar, pero durante quince años. Cada día me levanto preguntándome si seré capaz de hacer todo el trabajo que tengo programado para esa jornada.

En parte es culpa mía, porque soy un maniático del control. Este mercado está diseñado para que haya un dibujante a lápiz, un entintador y un colorista, así el volumen de trabajo es manejable. Pero yo no me siento cómodo con que haya otra gente acabando mis dibujos, así que también los entinto y coloreo, y aunque dispongo de seis semanas por número en vez de las cuatro que tenía cuando solo hacía el lápiz, la proporción entre volumen de trabajo y tiempo para hacerlo me sigue saliendo muy negativa.

P.: ¿Cómo es el trabajo con los editores?

Bueno, en el noventa y nueve por ciento de las ocasiones ha sido una relación laboral muy fluida. Si te ofrecen una serie es porque piensan que eres la persona adecuada para dibujarla, así que, al menos en mi experiencia, te dejan trabajar con libertad. Sé que existe el tópico de que los editores son una especie de tiranos a los que solo les preocupan las ventas y están dispuestos a aplastar cualquier tipo de creatividad que entiendan ponga en peligro el objetivo de ganar dinero a espuertas. Desde luego, no ha sido eso lo que yo he vivido. En la mayoría de los casos el editor es tu aliado, es el que te resuelve las dudas y alguien que aporta ideas y soluciones para mejorar el producto final.

P.: ¿Cuáles son los pros y contras de trabajar en este mercado?

Pues entre los pros estaría la oportunidad de que tu trabajo alcance a mucha gente, y trabajar con algunos de los mejores profesionales de la industria. También, por supuesto, que el volumen de trabajo y el sueldo te permiten ganarte la vida desahogadamente, aunque ese mismo volumen de trabajo también está entre los contras (prácticamente el único), porque acaba resultando demasiado exigente.

P.: Formas parte de Spanish Inq. Sois autores representados en América por David Macho. ¿Qué te aporta trabajar con agente?

Si tenemos en cuenta que no me gusta ni viajar ni defender mi trabajo, encontrar a quien lo hiciera por mí fue como un regalo del cielo. Me hubiera costado mucho sudor y lágrimas conseguir que el mercado americano me tuviese en cuenta sin David Macho. Ahora que estoy más consolidado ya no se trata tanto de buscar trabajo como de elegir entre lo que te ofrecen, pero tener agente me sigue siendo muy útil, ya que me permite centrarme en dibujar y delegar en él todo lo demás, tratar con los editores, negociar el sueldo, etc.

P.: Trabajas en distintas cabeceras de Vertigo y Wildstorm como 21 Down pero será Manhunter una de las series más destacadas de esta etapa. ¿Cómo fue trabajar en la serie?

Me encantaba el guión y me encantaba su protagonista, Kate Spencer. Era un personaje muy diferente, madre divorciada (nada modélica ni como madre ni como ex-esposa), fumadora compulsiva, de mal carácter y de cierta laxitud ética. Era un personaje muy real, nada idealizado, y eso hacía que la amases a pesar de sus múltiples defectos. Me encantaba la historia y trabajar con Marc Andreyko, el escritor.

El problema que tuve con Manhunter fue un problema que he tenido muchas veces durante mi carrera, y es que lo que me gusta como lector no es necesariamente lo que me apetece dibujar. Yo soy un apasionado del terror, la fantasía y la ciencia ficción. Si por mi fuera no dibujaría otra cosa que bárbaros y monstruos, y Manhunter estaba muy anclado en el mundo real, era de hecho una de sus virtudes. Pero por desgracia a mí me aburre bastante dibujar cosas cotidianas en un entorno urbano, siempre disfrutaré mas dibujando un caballo que dibujando un coche, un árbol que una señal de tráfico o una espada que una pistola. Así pues, Manhunter me atraía mucho narrativamente, pero me dejaba un poco frío gráficamente.

P.: Javi Pina continuará con la serie a tu marcha. Pina será un colaborador habitual en toda tu trayectoria. ¿Cómo es el trabajo con él?

Hace muchos años que compartimos estudio, tenemos un gusto y un estilo muy compatibles, y creo que prácticamente todos los cómics que hemos hecho tienen en mayor o menor medida alguna colaboración, acreditada o no, del otro. Cada vez que uno se atasca con algo se lo pasa al otro para que se lo resuelva. Curiosamente, las carencias de uno son los fuertes del otro, y solemos bromear con que entre los dos haríamos el dibujante perfecto, pero por separado nos quedamos en dos dibujantes normalitos.

P.: En Manhunter comienzas a destacar en el mercado americano y te ofrecen un contrato en exclusiva en DC.

Sí, bueno, esas cosas van un poco por épocas. Hubo una época en que, imagino que para evitar fugas a Marvel, hicieron muchos contratos en exclusiva, entre ellos el mío. Unos años después, con la llegada de la crisis, decidieron que no les salía a cuenta y dejaron de renovar muchos de esos contratos, entre ellos el mío.

P.: El éxito de la serie hace que te destinen a una de las principales series del momento: Proyecto Omac con guiones de Greg Rucka. ¿Tuviste una mayor presión al trabajar con los grandes personajes de la editorial?.

La verdad es que Manhunter tuvo mucho éxito de crítica, pero no tanto de ventas. Tenía unos lectores muy fieles, pero no muy numerosos. Omac, en cambio, estaba diseñado para alcanzar a mucha más gente, y en la serie aparecían  los principales personajes de la editorial, por lo que sí, sentí más presión, aunque fue autoimpuesta, simplemente te asustas de que, si la cagas, vas a hacerlo bajo los focos, no va a ser algo que pase tan desapercibido como en otras series más minoritarias. Además, fue la primera vez que me entinté, e iba un poco perdido. Pero desde la editorial no recuerdo que hubiera ninguna presión, como casi siempre se me dejó trabajar con libertad.

P.: ¿Cómo era el trabajo con Rucka?

Yo conocía a Rucka de su trabajo en Gotham Central, y ya era fan antes de trabajar con él. Es un guionista excepcional, pero de nuevo, sus tebeos los disfruto más como lector que como dibujante. Es un escritor muy denso, sus historias son muy complejas y están abarrotadas de personajes interesantes. Formalmente, sus guiones están llenos de acotaciones, es muy preciso describiendo lo que quiere que dibujes en primer, segundo y tercer plano, sus páginas tienen muchas viñetas y muchos personajes. En esa época Javi estaba haciendo Manhunter, y podía imprimir un guión de 22 páginas de Andreyko en ocho folios. Mientras tanto, yo necesitaba como cincuenta para 22 páginas de Rucka, tanta era la información que te daba. Ilustrar sus guiones era agotador. Se lo comenté, y me dijo que me tomara las licencias que quisiera, que lo interpretase todo a mi manera, que recortase donde me pareciera bien. Pero sus guiones eran tan buenos que al final no me atreví a cambiarle una coma, porque nada funcionaba tan bien, nada era tan interesante, como lo que él ya había escrito en el guión.

P.: El Proyecto Omac se enmarca dentro de uno de los grandes eventos del año de la editorial. ¿Afecta a tu trabajo verte inmerso en los crossovers?

Bueno, no demasiado, en esencia el trabajo es el mismo, aunque es cierto que todo se vuelve un poquito más complicado. Por una parte, te encuentras con que irrumpen en la historia elementos de los que probablemente no sabes nada, porque tienen relación con otro cómic que no has podido leer porque se está escribiendo o dibujando en es momento, así que aunque tu editor te dé un contexto de lo que está pasando si que pierdes un poco de contacto con la historia que estás contando. Por otro lado, mantener la continuidad entre distintos dibujantes puede ser complicado también, aunque más para los editores que para los artistas, si el editor hace bien su trabajo el dibujante no tiene porque tener más problema.

P.: En la serie trabajas con multitud de personajes. ¿Prefieres trabajar series de grupos o de personajes en solitario?

En solitario, sin dudarlo. Si tienes una serie sobre un personaje encerrado en una celda de aislamiento, soy tu hombre. Soy muy maniático con el acabado de mis dibujos, me gusta que todo lo que haya en la página esté dibujado lo mejor que pueda. Hay gente que con cuatro garabatos te hace unos dibujos estupendos, yo no soy de esos. Que algo quede a mi gusto me lleva tiempo y esfuerzo, así que cuantos más elementos incorpores a la página menos atención podré dedicar a cada uno de esos elementos, lo que me resulta un poco frustrante. Así que, en principio, prefiero los cómics con un reparto reducido, simplemente porque espero que, al tener que dibujar menos gente, pueda dibujarla mejor.

P.: Continúas colaborando con Rucka en una serie derivada del Proyecto Omac, Checkmate. ¿Cómo es vuestro trabajo en la serie?

Checkmate fue un tebeo muy interesante, muy inteligente, muy Rucka, en el que había menos superhéroes y más conflictos internacionales, con mucha intriga política. Tenía muchos personajes, pero todos eran interesantísimos y algunos, como su Amanda Waller, eran directamente explosivos. De nuevo era una serie muy barroca y compleja, que no era nada fantástica y no incorporaba muchos de los elementos que más disfruto dibujando, pero la trama me tenía tan enganchado que no me importó.

P.: En Brave & the Bold colaboras con J. Michael Straczynski. ¿Cómo fue la experiencia?

Fantástica. Fue como que te dejaran jugar con todos los juguetes. Era muy variada y, esta vez sí, hubo un par de capítulos (el de Aquaman/ Etrigan y el de Green Lantern/ Dr. Fate) en el que pude volverme loco dibujando ruinas alienígenas y monstruos lovecraftianos. Cada número era completamente distinto del anterior, así que cada número era un reto nuevo, no tenías ocasión de aburrirte.

Además, Straczynski se tomaba su tiempo para entregar los guiones, no es el tipo de escritor al que los editores metan prisa, así que tuve periodos de descanso entre números con mucha más frecuencia de lo que  acostumbro. ¡Era perfecto!

P.: En la serie trabajas con algunos de los personajes más icónicos de la editorial. A lo largo de tu carrera has trabajado prácticamente con todos los personajes de la editorial. ¿Cuáles son los que más te gusta dibujar?

Buf! Muchos… El que más probablemente ha sido La Cosa del Pantano. Y luego hay otros tres, Batman, Aquaman y Wonder Woman, que aunque los he dibujado varias veces, nunca en su propia serie, y me da un poco de rabia porque creo que podría haberlo hecho bien. En el caso de Batman me resulta especialmente hiriente, porque cuando llegué a DC me pareció que era el personaje que mejor encajaba con mi estilo, y siempre ha tenido como cuatro colecciones, pero no he dibujado ni un sólo número de ninguna de ellas. Como no dudan en recordarme con bastante mala baba, tanto Javier Pina, como David López como Fernando Blanco (mis compañeros del fanzine 451ª) sí han dibujado varios de esos números, yo soy el único que tras quince años largos en DC jamás ha dibujado nada que tuviera escrito “Batman” en la portada. ¡Creo que eso casi me convierte en una rareza!

P.: Con “Aves de presa” vemos tu habilidad para dibujar a personajes femeninos. ¿Cómo fue la experiencia en la serie?

La verdad es que hubo un poco de todo. Al principio fue un poco confuso. Yo empecé con “Aves de Presa” justo antes de que llegaran los Nuevos 52, que fueron como la refundación del universo DC. Tenía que dibujar cuatro número de una historia escrita por Gail Simone, que era la celebrada guionista de “Aves” en aquel momento, y era una historia muy interesante, muy oscura, que me moría por dibujar. Hice un número y me encontré de repente con que los siguientes tres capítulos se iban a condensar en uno y que lo iba a dibujar, si no recuerdo mal, el excelente Diego Olmos. Mientras, yo pasaba a dibujar la nueva serie, la versión de los Nuevos 52, con un guionista y unos personajes diferentes.

Por suerte, el trabajo del nuevo escritor, Duane Swierczynski, me encantó. Era muy fresco y divertido, y la dinámica entre personajes era fantástica. Me resultaba muy fácil hacer actuar a los personajes, porque Duane hacía que sintieras que eran gente que conocías. Y sobre todo, nos presentaba un personaje nuevo, Starling, del que creo que todos los que estuvimos envueltos en la creación de la serie, y la mayoría de los lectores, nos enamoramos. Era un personaje que disfrutaba de todos y cada uno de los momentos de su vida, ya fuera charlar con las amigas o liarse a tiros con los secuaces del malo de turno, ella lo vivía como si no hubiera mañana. Por desgracia, es difícil para los personajes nuevos hacerse un hueco, y con Starling creo que, en cierta manera, Duane y yo intentamos echarle un pulso a la editorial, ya que constantemente intentábamos ponerla al frente de la historia mientras que los editores querían que diéramos mayor importancia a otros personajes mucho más conocidos, como Batgirl.

Y ahí es donde tuve mayor problema con la serie. Con la llegada de los Nuevos 52, al menos durante los dos o tres primeros números, a los autores nos ataron muy corto. No sólo los autores, también los editores eran supervisados muy de cerca, y recibían instrucciones muy específicas. Por primera vez en mi carrera enviaba los bocetos de página y se me devolvían llenos de correcciones ¡hechas por el mismo Jim Lee! No sabía si sentirme ofendido o halagado… así que decidí tomármelo de forma constructiva y aprovechar para aprender algunos truquillos de Lee. Por otra parte, sospecho que también hubo injerencias con el guión, que la historia no se desarrolló como Duane tenía planeado. Me dio la impresión de que según avanzaba la serie a mi me dejaban cada vez más tranquilo, mientras que a él todo lo contrario.

En resumidas cuentas, con todo, me dolió dejar la serie. Había cogido mucho cariño a los personajes, me era muy fácil trabajar con Duane, y además era una serie que tenía algo que no abunda tanto como nos gustaría, que es lectoras femeninas. Navegando por la red, vi que había una respuesta muy positiva por parte de las críticas/ lectoras, y muchas opinaban que era exactamente así como había que hacer historias para atraer al publico femenino. Por una vez, además de sentirme halagado, me sentí útil.

P.: ¿Cómo es el trabajo de creación de personajes o su rediseño?. ¿Hay muchas ingerencias por parte de la editorial?

En la fase del diseño uno sí que espera mucho toma y daca con los editores. Probablemente, con “Aves” hubo algo más, pero el proceso fue bastante eficaz. Primero yo hacía un diseño, que Jim Lee o Cully Hamner tomaban como base y me devolvían con más o menos retoques. Katana, por ejemplo, solo cambió el esquema de color, mientras que Canario Negro era prácticamente un diseño completamente nuevo. Después, al plasmarlos en la página, yo terminaba de ajustar esos diseños de manera sutil a mi estilo, con diverso éxito. Nunca terminé de hacerme con el diseño de Canario Negro, nunca me funcionó como funcionaba en el dibujo de Jim Lee. Y es que lo que funciona en un estilo no siempre funciona en otro.

P.: Posteriormente realizas una de tus colaboraciones más queridas en la editorial, Beowulf, con un registro de fantasía heroica que ya habías trabajado en tus comienzos.

Tiene gracia, porque editorialmente era una serie casi insignificante, eran cuatro capítulos de diez páginas que salían de complemento en la serie de Amethyst. Y en cuanto mi agente oyó hablar de ella, nos lanzamos como locos a pedir que me la dieran. ¿Vikingos postapocalípticos? ¿Dónde hay que firmar? Éste era el tipo de cómic que siempre quise ilustrar, y lo disfruté de principio a fin.

P.: A pesar de tu cariño por el personaje la serie la trabajará Javi Pina.

No exactamente. Beowulf, el pobre, nunca llegó a tener serie propia. Javi hizo un número para la colección “DC Universe Presents”, que era una serie que se dedicaba a presentar historias de diversos personajes, en general personajes que no tenían mucha presencia, con la esperanza imagino de descubrir si alguno tenía una recepción especialmente buena y merecía dedicarle una serie propia. Un campo de pruebas, en cierta manera. El último número de esta colección estaba dedicado a Beowulf e iba a dibujarlo yo. Me pidieron que, en cambio, hiciera uno de la Liga de la Justicia, a lo que en un principio me negué. Yo quería hacer todo lo posible por conseguir que Beowulf tuviera serie propia, pero me dijeron que eso no iba a pasar. Y que si hacía ese número de la Liga, me daban La Cosa del Pantano. Ahí se selló la discusión. Adiós, Beowulf, que te vaya bien, te deseo lo mejor.

P.: Realizas un número de la Liga de la Justicia antes de embarcarte en un proyecto más largo como La Cosa del pantano. ¿Disfrutas más con los números únicos o trabajando en arcos completos?

Disfruto en ambos casos, cada uno tiene sus ventajas. Un arco completo te permite meterte más en al historia y los personajes, te acabas vinculando más con la obra. Pero un número único resulta muy refrescante, visitas un personaje, un concepto, una historia, juegas un poco y luego te vas a jugar a otra cosa en otro sitio, nunca corres el riesgo de llegar a aburrirte.

P.: Es imposible no asociar La cosa del pantano a la etapa de Alan Moore.

Completamente. Y tiene narices, porque si miras la lista de guionistas que han pasado por La Cosa, es completamente alucinante, lo mejor de lo mejor, a día de hoy prácticamente todos son superestrellas. Y aún así, todos los que hemos venido después de Moore, a lo máximo a lo que hemos podido aspirar es a que nos dijeran que nuestra etapa era la segunda mejor de la serie, después de la de Alan Moore.

Con todo, yo conocí La Cosa original, la de Len Wein y Bernie Wrightson, varios años antes de leer la de Moore, y ya me quedé prendado. De chaval me encontré con una edición de Toutain con los primeros capítulos, en blanco y negro, y aunque no conocía al personaje me lo compré porque me deslumbró el dibujo de Wrightson. A día de hoy sigo atesorando ese tebeo con mucho cariño. Pero claro, cuando lees la etapa de Moore, pues es un punto y aparte.

P.: En la serie vemos un regreso a tus orígenes con un dibujo mucho más gótico como en Azoth.

Siempre he intentado adaptar mi estilo a lo que entiendo que la serie necesita, y era evidente que La Cosa necesitaba un enfoque algo más oscuro, más desgarrado, así que sí, tuvo bastante de vuelta a los orígenes.

Trabajar en esta serie fue una delicia de principio a fin, y eso que ha sido la serie en la que más tiempo he estado. El problema que había tenido con tantas series es que aunque me gustasen los guiones, no me resultaban muy estimulantes visualmente. Pero ésta me conquistó en ambos frentes, el guión era excelente y visualmente me ofrecía unas posibilidades que no me había ofrecido ninguna otra. Me retorcía de gusto simplemente leyendo los guiones, viendo los retos que Soule (el guionista) me lanzaba, aunque con cierta frecuencia sentía que me quedaba a medias, que no había explotado a fondo todas las posibilidades de lo que el guión sugería. Claro que, en mi cabeza, para hacerle justicia a esos guiones necesitabas a alguien como Moebius

P.: En la serie juegas con las composiciones de página y pareces deleitarte especialmente con los elementos más orgánicos.

Sí, en cierta manera, esas composiciones tan orgánicas, en las que los contornos de la viñeta se funden con el dibujo, eran un poco la señal de identidad gráfica de la serie, pero yo preferí usarlas con cierta moderación. Aunque la página queda estéticamente muy bonita, con mucha frecuencia dificulta la lectura, y a mí al menos me resulta un poco cansino, así que las restringí principalmente a cuando Alec Holland navega por el Verde.

P.: Dedicas un número a Arcane que pareces disfrutar especialmente.

Sí, aunque hay muchos números de los que guardo un recuerdo especialmente grato. Pero definitivamente, ese especial y el del año siguiente, el que pertenecía al evento “One Year Later”, son dos de mis favoritos. Concretamente, las cinco primeras páginas del especial de Arcane me parecen una de las escenas más potentes de toda mi carrera.

Era sorprendente cómo Soule conseguía que los números dedicados a algo tan artificioso como los eventos editoriales, que en la mayoría de las series eran simples historias de relleno realizadas por autores invitados, acabaran siendo de los más memorables e interesantes.

P.: En la serie trabajas junto al guionista Charles Soule. ¿Cómo es vuestro trabajo en común?

No puedo contarte mas que cosas buenas. Fue increíblemente fluido y estimulante, una de mis mejores experiencias, si no la mejor.

P.: Tras 15 años en DC sorprende tu marcha a Marvel. ¿Qué te lleva a dar este cambio?

Bueno, nunca planeé estar tanto tiempo con DC, cuando empecé pensaba que iría saltando de editorial en editorial, allá donde surgiera una oferta. Pero una vez que empecé con DC no me soltaron, cada vez que terminaba con una colección tenían otra esperándome. Por su parte, Marvel nunca mostró mucho interés por mí, así que me quedé con DC, donde siempre me he sentido muy bien acogido, y con quienes espero volver a trabajar en algún momento en el futuro.

Tras acabar La Cosa del Pantano, sentí que en cierto modo, una etapa había terminado. No había una sola serie en DC que pudiera estimularme tanto como lo había hecho La Cosa (especialmente si tenemos en cuenta que tanto Aquaman como Wonder Woman y Batman seguían ocupados) así que pensé que si no quería sentirme atascado tenía que buscar una manera de encontrar ese estímulo extra. Y decidí que, a partir de entonces, iba a colorear mis propios tebeos, que era algo con lo que había fantaseado toda la vida. Me consta que a algunos jefes de DC no les gustó la idea, y cuando realicé a color la serie “Green Lantern: Lost Army” noté ciertas resistencias, y fue un poco como volver a los primeros tiempos de “Aves de Presa”, durante los primeros números sentí que me supervisaban un poquito de más. Sin embargo, a los de Marvel sí que pareció gustarles, y mostraron el interés que hasta entonces no habían mostrado, precisamente porque les gustaba mi trabajo a color. En ese momento me quedó claro que debía irme con quienes querían que hiciera mi trabajo como yo quería hacerlo.

P.: ¿Existe mucha diferencia a la hora de trabajar con las dos editoriales?

Pues no llevo tanto tiempo con Marvel como para hacer una comparación justa, pero de momento no he encontrado mucha. Ten en cuenta que vivo a miles de kilómetros de las editoriales, y ni siquiera conozco el rostro de la mayoría de la gente con la que trabajo. Los guiones me llegan por correo electrónico, y por el mismo camino se van mis páginas. Soy un poco como un ermitaño sin apenas contacto con el mundo exterior, me cuesta darme cuenta de los cambios que ocurren fuera de mi cueva.

Eso sí, los de DC cada mes te envían una copia de todo lo que publica la editorial, y para Navidades te mandan regalos. ¡En ese sentido Marvel no se lo curra nada!

P.: Tu entrada es triunfal con la participación en los fastos del 75 aniversario del Capitán América. ¿Cómo es tu trabajo en la serie?

Es una serie que, en gran medida, me recuerda a Checkmate, y el trabajo de Nick Spencer, aunque tiene mucho más humor,  me recuerda un poco al de Rucka, tanto en el sentido de que las temáticas pueden ser parecidas como en el sentido de que sus guiones pueden llegar a ser muy exigentes, vistos desde la perspectiva del dibujante. Es un guionista muy inteligente, es como un malabarista de esos que tienen multitud de platos girando sobre unas varillas… ¡y no se le cae ninguno al tío! Es una historia muy compleja, muy política, muy vigente, de las que despiertan debates, de la que la gente está sacando lecturas muy variadas en función de lo que asumen que va a ser el desarrollo de la serie, aunque sólo lleva dos números publicados. Pero por lo que estoy viendo, en esta serie nada tiende a ser lo que parece. Spencer es un maestro jugando al despiste y escondiendo cosas a plena vista, sin perder en ningún momento el timón de la historia que está contando, lo que en un primer momento puede parecer intrascendente o anecdótico puede acabar siendo algo completamente relevante. Así que, querido lector, si te animas a leer el Capitán América: ¡mantén los ojos bien abiertos!

P.: La serie ha vivido rodeada por la polémica por las sorpresas que Spencer ha preparado para la serie.

Pues sí. Aparentemente, la hemos liado parda. Yo fui tan tonto que no me lo vi venir ni un poquito, supongo que no conozco el mundillo tan bien como creía.

No quiero entrar en detalles, por no chafarle la historia a quien pueda no haberse enterado, pero el final del primer número hay un giro de guión tan absurdo, tan sorprendente, que la noticia trascendió la prensa del cómic y alcanzó la prensa generalista, dando aparentemente un gran susto al gran público. Creo que los lectores habituales de cómic supieron contextualizarlo, les pudo gustar más o menos, pero entendieron que era algo que entraba dentro de la lógica de los cómics. Sabían que antes o después llegaría una explicación que justificase semejante sorpresa, como de hecho así fue: el número dos se centraba exclusivamente en resolver ese misterio. Los que no eran lectores, y conocían el personaje principalmente por las películas, quizá no dispusieron de las mismas herramientas que aquellos y no supieron encajarlo en la medida correcta. La respuesta fue ridícula. Me consta que Spencer y Marvel buscaban una reacción, pero creo que no esperaban lo que se encontraron. Al principio me resultó divertido, era tan absurdo… unos acusaban a Spencer de que el tebeo no era mas que propaganda izquierdista, mientras que otros le acusaban de dar pábulo a la ideología (por llamarlo de alguna manera) de Donald Trump. Unos decían que el principal objetivo de la serie era volver irrelevante a Sam Wilson, el otro Capitán América, mientras que otros tenían claro que el objetivo era destruir a Steve Rogers, para que Sam Wilson quedase como el único Capitán América. Lo que era evidente era que todos estaban convencidos de que Marvel está regida por una panda de subhumanos que contratan a guionistas que odian a sus personajes y aún más a sus lectores. También era evidente que prácticamente ninguno se había leído el tebeo, y opinaban basándose en titulares.

Yo he tenido suerte, a mí este tema apenas me ha salpicado, no tengo Twitter y por lo que parece la gente no cree que los dibujantes tengan un papel muy relevante en la creación del cómic, así que han sido principalmente Nick Spencer y Tom Breevort, el editor, los que se han llevado la parte del león. Cuando empezaron las acusaciones de antisemitismo y las amenazas de muerte la cosa fue perdiendo gracia y empecé a sentirme un poco incómodo. La verdad es que me sigue sorprendiendo cómo alguien puede defender con tanta vehemencia una opinión tan equivocada sobre algo de lo que sabe tan poco.

De todas formas, tras el número dos la cosa parece haberse tranquilizado bastante. Siguen oyéndose algunos gruñidos entre dientes de fondo, pero la gente se empieza a dar cuenta de que el giro de guión no era un truco barato para ganar publicidad, sino que era el primer paso, el primer requisito para poder contar la historia que Nick realmente quiere contar.

P.: Tras Punto muerto vuelve Steve Rogers a la juventud, quedando Sam Wilson al cargo de otro compañero de Spanish Inq, Daniel Acuña.

En realidad Daniel ya llevaba varios números de Sam Wilson cuando empezó Punto Muerto. De hecho, cuando llegué a Marvel, la primera idea que se barajó fue que yo me fuera rotando con Acuña en la colección de Sam, ya que a los editores les pareció que teníamos estilos bastante compatibles. Al final decidieron darme el número Alpha de Punto Muerto y a Steve Rogers, mientras que Dani hacía el Omega y se quedaba con Sam Wilson.

Dani probablemente es, junto con Stuart Immonen, mi dibujante de superhéroes favorito actualmente. Es la principal razón por la que me animé a colorear mis propios dibujos, la envidia que me provoca, ¡el querer ser como él! Tengo la teoría de que los dibujantes se dividen en dos grupos: los que simplemente se lo curran y se esfuerzan por aprender y mejorar, como yo, y los que tienen un chip extra en el cerebro, que hace que, se lo curren o no, siempre aporten algo extra, algo que solo ellos puedan aportar, porque su cerebro procesa la información gráfica de una manera distinta a la de los demás. Corben, Frazzetta, Mignola o Moebius tienen o tenían ese chip. Sin duda alguna Daniel Acuña también.

P.: ¿En algún momento te has planteado realizar una serie propia de la que fueses autor completo?

Sí, siempre he tenido esa idea en mente, cuando empecé con los cómics hice varios guiones, y me divertía mucho. En cierta manera, me tomo toda mi carrera de dibujante como un proceso de aprendizaje, en la esperanza de que, cuando por fin me decida a volver a escribir, pueda hacer algo decente.

Pero vamos, de momento sin prisa… seguimos aprendiendo.

P.: ¿Con qué guionista has trabajado mejor?

Esta no te la puedo responder. He tenido mucha suerte con los guionistas, he trabajado muy bien con casi todos ellos. Me tienta empezar a darte nombres, pero acabaría dándote una lista en la que estarían la mayoría, y sería muy feo para los tres o cuatro que se quedasen fuera. ¡Es que he trabajado con gente muy buena!

P.: ¿Proyectos?

A corto plazo, seguir con el Capi, no me quiero perder en qué acaba la historia. A muy largo plazo, lo que comentábamos antes de volver a escribir. Y no querría morirme sin dibujar al menos un número de Conan.

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    El hasta ahora presidente del Partido Popular, Ignacio Diego, ha animado a sus partidarios a "pasar página" como asegura haber hecho él tras la victoria de María José Saénz de Buruaga en el Congreso de este sábado por cuatro votos.
  • Van den Eynde "no va a dimitir" como portavoz del PP 28 Marzo, 2017
    El portavoz del PP en el Parlamento regional, Eduardo Van den Eynde, afín a la candidatura del ya expresidente de partido, Ignacio Diego, ha asegurado que "no va a dimitir" de este cargo, aunque ha recordado que su puesto está, "reglamentariamente", a disposición del grupo parlamentaria, con lo que puede cambiarle "cuando quiera" éste.
  • Detenida por mandar lentejas a un hombre que le compró una tablet por Internet 28 Marzo, 2017
    La Policía Nacional ha detenido en Santander a una joven de 19 años, con antecedentes, por estafar a un vecino de Cádiz, quien en lugar de la tablet de segunda mano que supuestamente le había comprado, recibió un paquete con el anagrama de un producto informático, que en lugar de la tablet acordada contenía un […]
  • UC espera más asignación del Gobierno para llegar a los 120 millones 28 Marzo, 2017
    El rector de la Universidad de Cantabria, Ángel Pazos, ve "buena sintonía" para que la asignación del Gobierno regional a la institución académica "siga subiendo" y el presupuesto de la misma pueda llegar a 120 millones, frente a los 107 actuales, y del cual el Ejecutivo autonómico aporta cerca del 70 por ciento para hacer […]
  • Los residentes en Cantabria realizaron 2,2 millones de viajes en 2016, casi un 5% más 28 Marzo, 2017
    Los residentes en Cantabria realizaron 2,2 millones de viajes en 2016, lo que supone un 4,7% más que en 2015 y equivale al 1,2% del total nacional, según los datos de la Encuesta de Turismo de Residentes (ETR/Familitur) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
  • Herido grave tras una colisión por alcance en la A-67 a la altura de Molledo 28 Marzo, 2017
    Un hombre de 36 años ha resultado herido grave tras una colisión por alcance entre un turismo y una furgoneta en el punto kilométrico 155 de la A-67, a la altura de Molledo. El segundo conductor, de 28 años, ha resultado herido leve. Ambos eran los únicos ocupantes de los vehículos.